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TIRO AL PICHÓN Por Luis Nieto

publicado a la‎(s)‎ 22 jul. 2013 13:05 por Semanario Voces
 

Lo que Edward Snowden pone ante la opinión pública son los instrumentos que ni siquiera Orwell pudo imaginar existieran algún día, y mucho más eficaces que sus telepantallas y sus micrófonos omnipresentes. Usted tiene en su bolsillo un celular 3G y si alguien quiere conocer su ubicación exacta lo puede hacer con una precisión de tres o cuatro metros. Su celular es, además,  un micrófono con posibilidades de ser activado a distancia. El Gran Hermano, o cualquiera que tenga los medios técnicos para penetrar las empresas de comunicaciones podrá hacerse con el control de su vida, y jugar con ella como un gato con un ratón. Podrá conocer sus gustos, su cuenta bancaria, las confesiones a sus amigos, su trabajo intelectual y sus secretos comerciales. Si alguien se lo propone, su vida puede terminar en medio de un gran caos.

Ahora imagine que es propietario de una empresa que exporta granito a Japón y su cliente está comparando precios antes de decidirse. Pasa por su negocio un individuo que ofrece un software capaz de entrar a sitios web, correos, todo lo que se imagine. ¿No va a experimentar, aunque sea por el tiempo que un relámpago atraviesa su cerebro, la tentación de comprar lo que le permitiría conocer el precio de las otras empresas que compiten?

Y es de eso que debiéramos hablar a raíz del episodio de Snowden. De ética y no de instrumentos concretos. El que pretenda utilizar su confesión con una finalidad política sólo va a desviar la atención hacia lo menos importante de una red que se teje día a día alrededor del mundo. Periodistas franceses y alemanes han recordado que sus gobiernos también tienen sistemas parecidos a Prism, y que lo vienen utilizando desde hace mucho tiempo. La Universidad Tecnológica de Massachusetts (MIT) ha desarrollado el programa Immersion, que es la base de Prism, el que Snowden denunció está utilizando la Agencia Nacional de Seguridad. Usted mismo puede comprobar cómo actúa Immersion poniéndose en contacto con el MIT. Este programa recolecta los metadatos asociados a un archivo, es decir, a quién envió un correo, a qué hora, con copia a quienes, etcétera. No lee los correos, ordena toda la información en torno a los mismos. Es una carrera, que, por supuesto, ya nadie puede parar, apenas se podría ejercer un control por parte de los parlamentos y los organismos multilaterales que ejerzan una representación ciudadana, y eso sólo en los países en que existen parlamentos independientes y organizaciones ciudadanas respetadas respetables y respetadas.

Cristina Fernández reveló que cuando oyó la noticia de Snowden le corrió un frío por la espalda. Si lo que Snowden denuncia es cierto, y si lo que Lanata denuncia es también cierto, resulta comprensible que la presidenta haya tenido semejante reacción. En estos días Transparencia Internacional hizo pública la lista de países cuyos ciudadanos tienen una mayor percepción sobre prácticas corruptas. En el caso de América Latina, Uruguay es el país mejor evaluado, mientras que Argentina, Venezuela y México, los países más corruptos de la región, por tanto vulnerables ante un espionaje de este tipo.

Desde luego que el episodio de prohibir al presidente Morales atravesar el territorio de cuatro países europeos es grave, gravísimo. De hecho es un caso que tiene pocos antecedentes. Se atribuye a una concepción racista y de desprecio hacia un presidente de origen indígena. Cuatro países no pueden coincidir en una medida tan extrema, y hacer, a la vez, una demostración concertada de racismo sin valorar el precio que tendrían que pagar frente a su propia opinión pública, y si no recordemos el episodio Suárez, para valorar cómo están las cosas en Europa.

Por otra parte, resulta difícil creer que los servicios de seguridad de Estados Unidos, Francia, Portugal, Italia, España y Rusia se hayan equivocado tan feo. Esto tiene tufo a una operación de inteligencia que involucró a los seis países y, especialmente, a las delegaciones de Bolivia y Venezuela, presentes en Moscú por esos días, cuyos presidentes habían adelantado su disposición a dar asilo al prófugo yanqui, en vez de esperar a que el interesado lo solicite, como es habitual. Obviamente, no lo llevaban en sus aviones, pero alguien debió dar pistas falsas para que se creyese lo contrario.

De pronto estos países latinoamericanos, con índices tan altos de corrupción, se vuelven los paladines de una causa que tiene más preguntas que respuestas. El 26 de junio pasado se dio a conocer por los medios oficialistas venezolanos la grabación de una charla privada que la diputada María Corina Machado mantuvo con el historiador Germán Carrera Damas en el domicilio de este último. Es la prueba más clara de cómo actúa el Gran Hermano venezolano, que, aparte de violar la Constitución por vigilar a una persona con fueros parlamentarios, y sin que medie una orden judicial. Ese mismo gobierno, sobre el que pesa denuncia fundada de haber fraguado los resultados de la última elección, es el que encabeza la campaña a favor del ex consultor de la NSA.

Venezuela también ostenta, junto a Honduras y El Salvador, el récord de asesinatos cada 100 mil habitantes. ¿En ese contexto de falta de seguridad es que ofrece refugio a Snowden? El 97% de los crímenes quedan impunes en Venezuela. Paralelamente, el periodista Juan Vicente Rangel, un hombre histórico del régimen chavista, viene denunciando que la oposición compró 18 aviones de guerra en Estados Unidos, y que los primeros ya fueron entregados a una base que ese país tiene en Colombia. Esta denuncia disparatada, como las tantas que se hacen a diario contra la Mesa de la Unidad Democrática ambientan un clima de confrontación extrema. ¿Frente a qué escenario se puede encontrar Venezuela si Snowden, por fin, se refugia en su territorio y es presa de un atentado que bien se le puede atribuir a Estados Unidos? La principal hipótesis de guerra del ejército venezolano es la de que tarde o temprano su territorio será invadido por Estados Unidos. Toda la infraestructura militar está dispuesta con ese fin estratégico.

La crisis económica que enfrenta el gobierno, con la inflación más alta del continente, y, seguramente, también del mundo; con una crisis política que no parece serle favorable en lo interno, y con un juego de sobornos petroleros que no da para mucho más, en tanto su industria está tocando fondo. Al gobierno de Venezuela le quedan pocas alternativas que no sean abrir un proceso de diálogo con la oposición o generar un clima de enfrentamiento militar, para el que se vienen presentando todas las condiciones, incluyendo la partidarización expresa de las Fuerzas Armadas, lo que econstituye una gravísima violación constitucional. ¿Quedará Snowden expuesto a un desenlace militar para cuyo éxito su cabeza puede ser la clave?

Por loco que parezca, el discurso beligerante del chavismo y el ninguneo a una oposición, que, en el peor de los casos, representa a la mitad del país, así lo sugieren. Maduro sabe que si alguien atenta contra Snowden en territorio venezolano, no podría ser Estados Unidos, pero se habrán creado las condiciones definitivas para arrasar con la oposición, porque, un día sí y otro también, el latiguillo gubernamental es de asociar a la oposición con los Estados Unidos en planes conspirativos, muchos de ellos tan descabellados como los de esa Fuerza Aérea rebelde.

 

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