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UN GRAN ERROR Dr. Juan Errandonea (*)

publicado a la‎(s)‎ 3 abr. 2011 14:59 por Semanario Voces


Me pareció un error; un gran error. Y no se trata de discutir si el Presidente tiene o no derecho de reunirse con quien quiera. El tema es otro: ¿para qué se reúne?,  ¿cuál es el objetivo?, ¿qué mensaje se quiere transmitir con esa visita?

 

 

Leí la información que salió en la página de Presidencia, y realmente lo que dice allí es difícil de creer. ¿Alguien puede pensar razonablemente que el Presidente visita a un General, procesado con prisión por un delito muy grave cometido durante la dictadura, sólo para interiorizarse de su estado de salud? ¿Y para conocer las condiciones de su reclusión? Acaso ¿tenía que ir personalmente para tener esa información? ¿No podía delegar esa tarea en otros funcionarios, cuya presencia no aparejara otras consecuencias?

Llama la atención que la visita se produzca a los dos o tres días de que el Plenario Nacional del Frente Amplio resolviera, por unanimidad, apoyar el proyecto que “anulará” la Ley de Caducidad, mandatando además a sus legisladores en ese sentido.

¿Se quiso mandar un mensaje a la interna de las FF.AA? ¿Hay además  intranquilidad militar por la situación del Gral. Dalmao, y por la posibilidad de que otros oficiales en actividad sigan el mismo camino?

Las especulaciones pueden ser múltiples, y no hay forma de acreditar lo que uno puede suponer.

Pero las casualidades en política rara vez existen.

Todos sabemos que nuestro Presidente tiene una visión muy particular de los hechos sucedidos durante la dictadura. Él cree, y así lo ha dicho muchas veces, que en nuestro país hubo un enfrentamiento entre dos bandos. Nunca ha entendido ni compartido el concepto de terrorismo de Estado. Y eso es inseparable de su experiencia personal. Mujica cayó preso en varias oportunidades y siempre por su militancia en una organización armada, antes del golpe de Estado.

Él ya estaba preso, y en condiciones espantosas de reclusión, cuando la huelga general de junio del 73, cuando la manifestación del 9 de julio de aquel año, cuando la sangrienta represión contra la izquierda y el movimiento popular, cuando el plebiscito del 80 en que ganó el NO, cuando las grandes movilizaciones posteriores. Y esa concepción se traduce en actos concretos en su accionar como Presidente de la República.

Pero además quiero referirme a otro aspecto, ya que precisamente el visitado fue el Gral. Dalmao.

A nadie escapa que el procesamiento de este oficial ha producido algunos sacudimientos dentro del Ejército, por tratarse precisamente del único oficial en actividad encarcelado, y además con el grado de General, siendo hasta el momento de su detención el General de la derecha del Comandante en Jefe.

A nosotros, y cuando digo esto me refiero también a mi socio el Dr. Ruben Waisrub, con quien patrocinamos a la familia Sabalsagaray, nos ha llamado profundamente la atención, y lo vemos con preocupación, como se ha diferenciado la situación de Dalmao de los demás presos ex militares.

Hagamos un rápido repaso:

- Una vez procesado, Dalmao no es recluido en la cárcel de Domingo Arena (donde están los demás presos por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura), sino que es enviado al cuartel de Coraceros (una unidad policial). Ésta fue una decisión gubernamental, no judicial (al juez se le informa el lugar de reclusión).

- Inmediatamente sale el Senador Penadés cuestionando los fundamentos del procesamiento (lo que nunca antes había sucedido con los presos recluidos en Domingo Arena).

- Luego irrumpe el Senador Eleuterio Fernández Huidobro en el mismo sentido y con su estilo: que Dalmao se comía los mocos en aquella época y que no podía, por lo tanto, ser el responsable. Defensa que reitera con gran entusiasmo pocos días después.

- Por último, la visita que el Presidente le hace en el Hospital Militar.

Y todo esto sucede mientras un Tribunal de Apelaciones tiene a consideración el recurso de apelación interpuesto por la defensa de Dalmao contra su procesamiento.

¿Es otra casualidad?

 

(*) Abogado, patrocinante de la familia de Nibia Sabalsagaray, por cuya muerte está procesado el Gral. Dalmao.


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