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UN TINGUIÑAZO EN LA OREJA por José Luis Baumgartner

publicado a la‎(s)‎ 21 sept. 2012 14:03 por Semanario Voces
 

 

 

Según encuesta de “Cifra” realizada entre el 31.8 y el 10.9 y divulgada la semana pasada, si se votara hoy, el FA recibiría el 36% de los sufragios, el PN el 21%, el PC el 17% y el PI el 1%, es decir, que la oposición en conjunto llegaría al 38% (superando por primera vez al FA en los últimos ocho años), mientras que el 25% del electorado dio respuestas de expectativa.

El FA está en claro deslizamiento negativo: según múltiples sondeos, en noviembre/11 habría conseguido el 41%;  en julio del 12: 37%; y ahora, dos meses después, el 36%.

Por otra parte, Mujica, cuya gestión comenzó con una aprobación del 66%, en julio de este año bajó al 40%. Las ambivalencias, errores, improvisaciones y dilatorias se pagan.

 

Son fotos de coyuntura. Algo provisorio, circunstancial (en el marco de la Rendición de Cuentas). Faltan dos años para que la realidad devenga certeza de escrutinio. Pero de todos modos no dejan de ser datos a tener muy en cuenta. Se esté donde se esté, obligan a todos los actores del juego político a posicionarse de manera distinta a como lo venían haciendo.

Me pareció adecuado el comentario de la senadora Mónica Xavier, presidenta del FA: “Este resultado se repite por tercera vez y nos pone en alerta. Tenemos que reactivar la fuerza política en función de ser una adecuada intermediación entre la sociedad y el gobierno”.

 

1.- Se sabe, siempre, hágase lo que se haga, el gobierno desgasta a la fuerza que lo ejerce: el FA no podía quedar al margen de esta ley natural. Las ilusiones decaen; las promesas y programas tienen que agacharse al nivel de lo concretamente posible; para muchos, las mejoras alcanzadas nunca serán suficientes; los postergados suelen ayudar poco a que se les ayude; y bueno, a los que les va bien, nada les alcanza y siguen percutiendo más allá de toda moderación.

 

2.- El FA no ha sabido capitalizar públicamente sus actuales realizaciones en medio de una crisis planetaria fenomenal (mantener las tasas de crecimiento, inversión y gasto, disminuir las de pobreza y desempleo, generar  extendidos beneficios entre los más desfavorecidos, multiplicar los mercados mundiales), ni las emprendidas a largo plazo (plan energético -regasificadora incluída- y puerto de aguas profundas). Las justicieras actividades del Mides y del BPS avanzan casi tan silenciosamente como peces en el agua. El logro de la patente única nacional (tras décadas de feudalismo tributario) no se ha apreciado como correspondía y es justicia.

 

3.- La visión ideológica de la realidad, continua, ubicua, monopólica, casualmente en el mismo sentido, por sobre direcciones partidarias y pronunciamientos democráticos, la proporciona la prensa (diarios, radios, tv) que, en absoluto, es ecuánime con este gobierno de izquierda (a pesar de que les respeta concesiones vencidas hace mucho), machacando sobre las verdes y omitiendo maduras.

 

4.- El FA, entidad política en vías de reconstitución, ha perdido comunicación con la gente; no ha publicitado debidamente los aciertos  gubernamentales ni ha tomado la iniciativa (con ideas, gestiones, proyectos, propuestas) para lograr solución  definitiva a problemas cruciales de la sociedad (educación, salud, seguridad, vivienda, cantegriles), absorta en disputas por chacritas de poder.

 

5.- Los intereses corporativos se hacen sentir como nunca (para cada uno el resto de la gente no existe; Rentas Generales, la caja de todos los uruguayos, es concebida como una cantera inagotable, saqueable a como dé lugar); privando la exigencia del Mío-mío.

 

6.- Cuando más mejoras ha habido en salarios y condiciones de trabajo, los reclamos saltaron a la garrocha, pasando por sobre todos los demás, alcanzando marcas notables (la conflictividad se multiplicó por 7 en los últimos meses) y muchas veces la legítima defensa de intereses, sin proporción de medio a fin, bordeó lo extorsivo.

 

7.- Demasiado extensamente se han perdido las nociones de Estado, de responsabilidad social, de colectividad en su conjunto, de interés nacional.

 

8.- Sólo la mento: la Intendencia Municipal de Montevideo.

 

Podríamos seguir con estas obviedades. Mejor no. La lista podría resultar muy extensa y  discutible. Pero lo que está claro es que para el FA y su gobierno, para Mujica, para la prédica y prestigio tupa, este es un punto crítico.

No más dilaciones. No más palabras al viento (“Se hace en Rocha o no hay puerto”. “¡Lo del hierro lo decidirá el pueblo!”). No más planteo de leyes a espaldas del ministro del ramo. No más retrocesos para no chocar con los socios de la coalición y los muchachos de la planta. No más pretender quedar bien con todos al mismo tiempo. No más contemporizar con contrarios irreductibles. ¡Mordiendo la faca, ejecutividad!

¡E-JE-CU-TI-VI-DAD!

¡Lista de prioridades para cosechar y sembrar! ¡Al carajo los improvisados! ¡Planes, trabajo coordinado, imaginación –y un gramo de suerte- ¡La gente pide resultados –no generalidades, filosofía de boliche, pintoresquismos al paso-¡  

Dos años para sí o no, terminar de concretar; ¡y a otra cosa, mariposa!

 

El ministro Aguerre lo sintetizó estupendamente al clausurar la Expo-Prado: “No podemos decir que el Uruguay tiene todo para desarrollarse, el Uruguay está en un profundo proceso de desarrollo”. Este proceso “debe seguir basándose en la innovación y en la inversión productiva, en el ajuste inteligente de la escala, en la calificación y construcción del capital humano que nos permita vivir mejor, y en la inclusión social sin la cual no hay desarrollo posible”. (Resalté la última frase pensando en la imprescindible necesidad de erradicar los cantegriles como única forma de integración social sin discriminaciones, y conseguir realmente una patria para todos–mi obsesión-).

 

Oportunamente, la indiada laudará sobre cómo consideró el desempeño de los caciques.    

 

 

 

 

 

 

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