Cultura



Fernández Fierro y Milongas Extremas

publicado a la‎(s)‎ 11 abr. 2017 8:21 por Semanario Voces

La vida en canciones por Silvana Laborde

publicado a la‎(s)‎ 10 abr. 2017 15:21 por Semanario Voces


Luciana Mocchi es una cantautora uruguaya de 26 años que además de ser cantante y compositora, tiene la cualidad de ser una gran contadora de historias. Sus canciones son como películas y uno puede atravesar diferentes paisajes y sentimientos a través de sus melodías y letras. Recientemente lanzó su segundo trabajo discográfico llamado “Mañana será otro disco”, el cuál contó con  músicos invitados como Fernando Cabrera, Eli Almic, Rodrigo Ortiz, More, Lu Romero, Andrés Beeuwsaert y Julián Kartún. El disco fue producido por Esteban Pesce, Co-producido por Marcos Meerovich y Pedro Restuccia. Ha tocado en distintas ciudades de Estados Unidos, Uruguay y Argentina y hasta hoy es recordada por haber sido telonera del show de Paul McCartney en Uruguay. Este jueves 6 de abril a las 21:00 hs se presenta en la Sala Zitarrosa junto al cantante argentino Adrián Berra. Entradas a la venta en Tickantel, RedPagos, Tienda Inglesa y Abitab.

Sos contadora de historias tanto en tus canciones como en las redes sociales, ¿realmente suceden esas cosas increíbles que contás?

Yo no siento que me pasen cosas locas sino que el mundo está loco y uno está más atento y las puede ver. Cuando pasaba tiempo trabajando en una oficina no lo percibía de igual manera que ahora. Las cosas que me pasan y que reflexiono, de una forma u otra desembocan directamente en mi obra porque estoy todo el tiempo componiendo canciones que tienen que ver con cosas que me pasan en la cotidiana. Se nota la diferencia entre mi primer disco, La Velocidad del Paisaje y el segundo, Mañana será otro disco. El primero es más cuadrado, más estructurado y el segundo mucho más relajado, lo grabamos en el living de mi casa y fue otro plan.

¿Quisiste transmitir otra cosa?

En realidad se transmite otra cosa porque yo soy otra, hubo una transformación en mí y por eso digo que las canciones están empapadas de lo que me pasa en la vida. En mi caso, como yo estoy muy atenta a las historias presto atención y compongo en base a ellas.

Vas a tocar con el músico argentino Adrián Berra, ¿cómo se conocieron?   

Por la música, él venía a tocar a Maldonado y mi amigo Santi Martinez, tecladista de El Cuelgue, me preguntó si podían quedarse en mi casa, ahí nos conocímos. Después tocamos juntos un par de veces allá, en el auditorio de Capital, tocamos en Montevideo y ahora hacemos un nuevo encuentro en la Sala Zitarrosa.

¿Cómo va a ser el show?

Va a tener una transición entre las músicas de él y las mías. Arranca Adrián y termino yo con toda la banda. Va a ser medio gradual, se van a ir sumando los músicos de a poco en el espectáculo. Nosotros como banda somos una gran familia entonces los días previos al show nos vamos a la casa del bajista en Salinas y ensayamos sin parar. Lo hacemos por un tema energético, concentramos toda la energía y la depositamos en el show. Es algo que nos funciona, el comer, convivir y tocar juntos.

A la hora de grabar el disco ¿cómo hiciste para elegir 9 temas entre tantos que has escrito?

Decanta sólo porque en general son canciones que estoy tocando en ese momento. También muchas cosas pasan por la banda, tocamos juntos desde hace 11 años entonces ellos mismos me dicen: “¿te acordás de aquél tema que tocábamos cuando éramos pendejos? ¿Por qué no lo tocamos de nuevo?” y lo metemos en el repertorio. En este disco por ejemplo incluimos “Duende”, una canción recontra vieja que escribí para un amigo que desapareció. Yo no la quería grabar porque para mí era muy duro volver a hablar de eso pero el productor me convenció de grabarla.

Abordás temáticas super distintas a lo largo del disco, desde canciones de amor hasta el tema de la muerte que aparece en la canción “Ejercicio” que grabaste junto a Fernando Cabrera. ¿Qué nos podés contar sobre eso?

Se llama “Mañana será otro disco” porque si bien todas las canciones tienen un temple o una vibra determinada, cada persona recibe lo que quiere de cada canción. Si estás mal la mejor historia de amor te va a atravesar y te va a partir al medio y si estás bien te vas a matar de la risa con la canción más depresiva del mundo. Siento que las canciones tienen en común que tocan y laburan sentimientos.  Es como una línea de la vida, el sentimiento, el amor, el amor fugaz, los límites y termina con la muerte.  La canción que cierra el disco, “Ejercicio”, la compuse escribiendo como si fuera a morirme ese mismo día, entonces el productor la puso al final del disco como diciendo “si te morís hoy, está acá”. Es una canción que en parte resume mi vida, una vida muy caótica. Fueron pasando cosas que me hicieron crecer un montón y eso está todo en la canción. A mí la música me salvó la vida, es real, no es una metáfora.

¿Por qué elegís ser artista independiente?

No es que lo elija, siento que es lo que es. Las canciones son lo único que tengo en la vida y no es una opción hacer acuerdos donde mis derechos sean vulnerados. Si voy a un sello voy a lo convencional pero no estoy cambiando nada. Ahora estoy tocando mucho en Argentina en movidas independientes y alternativas y siento que es increíble porque la gente que produce las fechas es aquella que va a mis toques.

¿Cómo fue la experiencia de ser telonera del show de Paul McCartney en el Estadio Centenario?  ¿Lo conociste?

Fue una cuestión económica para mí y para ellos. No lo conocí pero igual más allá de todo fue uno de los aprendizajes de mi vida. Gané plata y me sirvió para valorar más mis canciones y ver hasta dónde pueden llegar. Creo que lo más increíble es pensar en que él dijera: “sí, dale” (puede ser la telonera).

¿Y cómo fue tocar en el Estadio Centenario para tanta gente?

Tocar en el Centenario fue espantoso (risas). De lo que a mí me gusta que pase con mis músicas no pude hacer nada ahí. Toqué en un lugar donde no veía a la gente y a mí no me gusta estar lejos, me gusta estar cerca de la gente. El día que yo pueda llenar un estadio voy a hacer 400 Salas Zitarrosa o shows  en el living de mi casa porque necesito ver lo que siente la gente. Si fuera por mí, dinamitaría todos los escenarios del mundo, el espectáculo lo hacemos todos, yo canto canciones que ni si quiera siento que me pertenezcan, me bajan canciones y le pertenecen al mundo yo las registro para que no las usen para cosas que no comparto o adhiero.

¿Adónde te gustaría llegar en el próximo tiempo con tu música?

Espero que se mantenga la buena data de Argentina y seguir yendo a movidas alternativas que están buenísimas. Estamos pensando con la banda instalarnos allá y acá a la vez. Buenos Aires es mi casa ahora también, tengo amigos y hermanos allá. Estoy yendo pila a movidas que me convoca la gente a través de redes sociales y a mí eso me sirve, conozco amigos, historias y consigo más toques. Espero seguir por este camino.

Por más información: www. lucianamocchi.com.uy

 


COMIENZA EL XXXV FESTIVAL DE CINEMATECA por Amilcar Nochetti

publicado a la‎(s)‎ 10 abr. 2017 15:17 por Semanario Voces


  A partir de hoy, y hasta el sábado 15 de abril inclusive, se desarrollará el Festival de Cinemateca. El evento se llevará a cabo en las cuatro salas de la institución (Cinemateca 18, Sala Cinemateca, Sala Dos, Pocitos) y las dos de Cine Universitario (Lumière, Chaplin), que funcionarán desde el inicio al final del Festival. Life 21 (ex Casablanca) exhibirá tres películas diarias, desde hoy hasta el miércoles 12 inclusive. Y también habrá funciones en la Sala Zitarrosa y la Sala Sur de La Floresta. La programación está compuesta por 115 largos y 80 cortos de 49 países. Hay secciones en competencia (largos internacionales e iberoamericanos, cortos nacionales e internacionales, Nuevos Realizadores, Derechos Humanos); un Panorama Internacional fuera de concurso; un Focus Islandia, con 11 largos valiosos; el ciclo Ensayo de Orquesta, con títulos que tienen a la música como eje; y Ojo con el Cine, con films que poseen una innegable carga autorreferencial. La programación completa figura en el boletín de Cinemateca. A continuación reseñamos los títulos que parecen concitar mayor atención.

 

Cinema Novo (Brasil, Eryk Rocha): Ensayo que explora con poesía el movimiento cinematográfico más importante de Latinoamérica, a través del pensamiento de sus principales figuras. Va el 7 y 10 de abril.

Cuatreros (Argentina, Albertina Carri): Documental sobre el último gaucho alzado contra el gobierno porteño, y un acercamiento a la memoria del padre de la cineasta, desaparecido durante la dictadura. Va el 8 y 11 de abril.

David Lynch: The Art Life (USA/Dinamarca, film colectivo): En su taller de pintura el famoso cineasta evoca su infancia mediante anécdotas y películas caseras, mientras extiende su mirada sobre Estados Unidos. Va el 8 y 15 de abril.  

Dulzura americana (USA, Andrea Arnold): Una adolescente abandona su disfuncional familia y se une a un grupo de vendedores que deambulan por el Medio Oeste, entre el alcohol, pequeños delitos e historias de amor. Va el 6 y 10 de abril.  

El nido (Suiza, Klaudia Reynicke): Joven de 19 años vuelve al pueblo natal para asistir a la fiesta anual de la Virgen, pero la aparición de un cadáver de 40 años atrás provoca inquietudes y revela misterios. Va el 6 y 14 de abril. 

El porvenir (Francia, Mia Hansen-Love): Isabelle Huppert es una profesor de filosofía feliz con su trabajo y su familia, hasta que el marido le informa que la abandona por otra mujer. A partir de entonces, deberá reiniciar su vida desde cero. Apertura esta noche.

Entre nosotras (Italia, María Sole Tognazzi): Historia de amor entre una arquitecta que estuvo casada y es madre (Margherita Buy), y una ex actriz, lesbiana asumida (Sabrina Ferilli), con el pasado de cada una afectando la relación. Va el 10 y 14 de abril.

Historia de una pasión (Gran Bretaña, Terence Davies): El mayor cineasta británico vivo recorre la vida de la mayor poetisa estadounidense, Emily Dickinson, con lujos estéticos y valiosa labor de Cynthia Nixon. Va el 14 y 15 de abril.

Islandia, año cero (Islandia, Armande Chollat-Namy y Sigurdur Hallmar Magnusson): Intenso documental sobre la reacción de una de las naciones más desarrolladas del mundo ante el colapso financiero sufrido en 2008. Va el 8 y 15 de abril.

La casa de la playa (Líbano, Roy Dib): Dos hermanas, el ex amante de una de ellas, un amigo y el descubrimiento de un secreto atroz, en una noche inquietante donde chocan las relaciones humanas. Va el 12 y 14 de abril.

La chica sin nombre (Bélgica, Luc y Jean-Pierre Dardenne): Una noche una joven doctora escucha el timbre de su consultorio y decide no abrir. Al día siguiente la policía le informa que han hallado cerca el cadáver de una desconocida. Clausura el 15 de abril.

La ciudad donde envejezco (Brasil, Marilia Rocha): Dos jóvenes portuguesas tratan de echar raíces en Brasil: una recién ha llegado, la otra ha estado allí desde hace un tiempo. Film sobre la necesidad de afecto, la lejanía y la soledad. Va el 8 y 12 de abril.

La idea de un lago (Argentina, Milagros Mumenthaler): Fotógrafa embarazada intenta terminar su libro antes de dar a luz, entre recuerdos de infancia y un padre desaparecido por la dictadura. Va el 7 y 8 de abril.

La madre (España, Alberto Morais): Adolescente, hijo de una madre desocupada e inestable, es obligado a vivir con un ex amante de esa mujer. Va el 9 y 12 de abril.

La mujer del padre (Brasil/Uruguay, Cristiane Oliveira): Un ciego, la hija que lo cuida  y una docente que sacude sus vidas. Historia intimista premiada en Río de Janeiro y San Pablo. Va el 11 y 12 de abril. 

La reconquista (España, Jonás Trueba): Una pareja promete reencontrarse quince años más tarde, en un film sobre la conciencia del tiempo perdido y recuperado, y los gestos, palabras y sentimientos a los que seguimos siendo fieles. Va el 7 y 13 de abril.

La región salvaje (México, Amat Escalante): La vida de una familia pueblerina se ve alterada ante la irrupción de una joven misteriosa que los empuja a un bosque onírico e inquietante. Mezcla de cine de horror y denuncia social. Va el 6 y 9 de abril.

La vida en una pecera (Islandia, Baldvin Zophoniasson): Tres personajes enlazados en Reykjavik: un hombre refugiado en el alcohol, una madre soltera que sobrevive como prostituta, un ex futbolista jaqueado por una institución bancaria. Va el 11 y 15 de abril.

Las dos Irenes (Brasil, Fábio Meira): En una región árida y cerrada, una adolescente descubre que su padre tiene una segunda familia, con una media hermana de su misma edad. Reflexión sobre la identidad y el significado de crecer. Va el 9 y 10 de abril.

Las marismas (Islandia, Baltasar Kormákur): Dos historias de tono policial enlazadas por un lugar común: una base de datos genética con informaciones médicas sobre los islandeses. Impactante ejemplo de serie negra nórdica. Va el 7 y 14 de abril.

Míster Universo (Italia, Tizza Covi y Rainer Frimmel): Un joven domador de fieras cree que su racha de mala suerte se debe a la pérdida de un amuleto de infancia, el cual intentará recuperar. Entrañable registro de personajes populares. Va el 12 y 14 de abril.

No te olvides de mí (Argentina, Fernanda Ramondo): En los años 30 un ex convicto anarquista (Leonardo Sbaraglia) recorre la Pampa y se involucra con dos hermanos que buscan a su padre. Va el 6 y 14 de abril.

NotFilm (USA, Ross Lipman): Ensayo cinematográfico sobre el rodaje de un corto protagonizado por Buster Keaton, sobre texto de Samuel Beckett y comentarios del historiador del cine Kevin Brownlow. Va el 13 y 15 de abril.

Personal Shopper (Francia, Olivier Assayas): Joven estadounidense en París (Kristen Stewart) se hace cargo del guardarropas de una celebridad, mientras espera comunicarse con el espíritu de un hermano gemelo desaparecido. Va el 8, 9 y 10 de abril.

Trampolín (Croacia, Katarina Zrinka Matijevic): Una niña de siete años huye de la violencia que reina en su hogar y es ayudada por dos mujeres que comparten antiguos dolores. Cuadro sensible y emotivo de un tema muy duro. Va el 11 y 12 de abril.

Tribunal (India, Chaitanya Tamhane): Implacable denuncia de los procesos judiciales de India, a partir de la historia de un profesor y cantautor activista, acusado de incitar el suicidio de un trabajador del gobierno. Va el 6 y 10 de abril.

Un hombre decente (Francia, Emmanuel Finkiel): Un hombre atacado violentamente en la calle, una denuncia errónea, y una maquinaria judicial implacable que se pone en marcha, entre el racismo y los cargos de conciencia. Va el 7 y 14 de abril.

Zaneta (República Checa, Petr Václav): Joven pareja de la etnia romaní, padres de una pequeña niña, se esfuerzan por vivir dignamente, pero chocan con un sistema social marcado por la exclusión, las limitaciones y el odio racial. Va el 15 de abril.


Fútbol y escena: comienzan los entrenamientos en El Galpón por Leonardo Flamia

publicado a la‎(s)‎ 10 abr. 2017 15:10 por Semanario Voces



 

A mediados de Febrero estuvo en Montevideo el director brasileño Fernando Yamamoto. Durante los diez días que estuvo en nuestra ciudad, además de ir al Velódromo a ver carnaval, realizó talleres con parte del elenco de El Galpón con el objetivo de empezar a trabajar en un espectáculo inspirado en el libro Fútbol a Sol y Sombra de Eduardo Galeano.

 


Yamamoto es director de la Compañía Clowns de Shakespeare en Natal, Nordeste de Brasil, de la que es co-fundador con César Ferrario. Investigador teatral, actor y profesor de teatro, se graduó en Arquitectura y Educación Teatral en la Universidad Federal de Río Grande do Norte. No es la primera vez que visitaba Montevideo, ya que estuvo hace cuatro años, cuando Montevideo era Capital Iberoamericana de la Cultura, presentando Su excelencia Ricardo III, inspirado en Shakespeare. Con su compañía aprovecharon aquella visita para ponerse en contacto con El Galpón, ya que, en palabras del director: “Nosotros escuchamos hablar de El Galpón durante mucho tiempo, la gente de teatro de Brasil conoce la historia de El Galpón, y entonces, antes de llegar, les escribimos para decirles que nos gustaría conocerlos y ellos ya por mail fueron muy generosos, y nos invitaron para que cuando estuviéramos aquí conociéramos el espacio. Lo hicimos, fuimos, los conocimos, y ellos fueron a ver la obra, y de ahí nos quedamos en contacto. Dos o tres años después nos invitaron para hacer una obra en conjunto y ahí postulamos a Iberescena hasta que lo logramos”.

Yamamoto estuvo trabajando en El Galpón junto con Diogo Spinelli (Director asistente) y Paula Queiroz (Directora de actores) en una primera parte del proceso, para conocer al grupo y elegir a los actores que van a participar de la obra. Consultados sobre cómo surge la idea de trabajar en torno al fútbol Yamamoto nos cuenta: “la idea fue de El Galpón, a Diogo y Paula no tanto, pero a mi me encanta el fútbol, soy un corinthiano muy fanático, entonces estar aquí en Uruguay, que nos gusta muchísimo, trabajar con un grupo de la tradición de El Galpón, Galeano y fútbol es un cuarteto perfecto”.

 

En Uruguay es muy difícil saber lo que pasa teatralmente en Brasil y en otros países de Latinoamérica, salvo lo que pasa en Buenos Aires, se conocen más autores contemporáneos europeos o norteamericanos que de otras partes de América Latina ¿Cómo es para ustedes?

 

Yamamoto: Pasa más o menos lo mismo en Brasil, creo que nosotros somos muy eurocéntricos, en todo, no solo en teatro, y siempre estamos de espaldas a Hispanoamérica. Pero creo que hay un movimiento para cambiar eso, en especial con nuestro grupo hace como tres o cuatro años que estamos en una investigación sobre Latinoamérica, sobre dramaturgos latinoamericanos, tenemos una obra inspirada en El libro de los abrazos de Galeano... Porque la verdad es que no tenemos la tradición europea, porque somos un continente muy nuevo, pero ya tenemos una tradición y estamos construyendo una tradición. Aquí tenemos a El Galpón, como también existen muchos grupos de Latinoamérica, tantos maestros, de tanto valor como los de Europa. Para nosotros este proyecto tiene esta relación también con esta preocupación, porque pensamos que la cuestión de la lengua es casi como una excusa, porque nos logramos comprender

 

Spinelli: Si hacemos obras de otros países en Brasil difícilmente van a ser en portugués ¿Y cual es la diferencia con que sean de America Latina o de otras partes del mundo?

 

Yamamoto: Claro, porque de Rusia llegan obras

 

¿Cómo está planificado el trabajo?

 

Yamamoto: Vinimos diez días, básicamente para conocer el grupo y que ellos nos conocieran trabajando. Hicimos un taller con veinte de los actores para seleccionar nueve que van a la escena, y bueno, fue el comienzo. Arrancamos con el tema, que está inspirado en Galeano pero no solo, tenemos mucho de otros autores de Brasil y de otras partes sobre el fútbol, y empezamos a investigar eso escénicamente. Porque la creación escénica y dramatúrgica va a ser en la sala de ensayo, no tenemos una obra dramatúrgica antes, vamos probando, intentando, y ahí la escena y la dramaturgia van a ser creada juntas. Y Federico (Guerra), que va a hacer el trabajo de dramaturgia, está muy entusiasmado con esta idea, porque es una manera diferente de crear a lo que él está acostumbrado. Entonces estos encuentros fueron para crear esta primera célula de la obra, y a partir de ahí volveremos en junio

 

¿Y cómo sigue el proceso acá?

 

Spinelli: En este período quedamos en contacto, tenemos tareas para los actores, que escriban algo, aunque Federico es el dramaturgo la creación actoral va a ser importante para la obra. Empezamos el taller con un disparador ¿Cual es tu relación con el fútbol? Entonces cada actor respondió a eso escénicamente, y para eso tiene que haber dramaturgia también. Y así hay más tareas para que todos estemos en contacto con la obra imaginaria en este período.

 

La música es la expresión artística más característica del continente, es interesante que hayan pensado en eso y que se ejecute en vivo.

 

Yamamoto: Si, ese fue un aspecto que le interesó muchísimo al Galpón, porque siempre trabajamos mucho con música y cuando ellos nos invitaron para hacer esta obra también querían trabajar la música como lo hacemos nosotros, con los actores cantando y tocando, con esa idea de la música no solamente como un adorno sino viendo la función dramatúrgica que puede tener.

 

¿Cuáles son las perspectivas sobre el trabajo?

 

Yamamoto: Estamos muy contentos, este primer encuentro fue muy fuerte, y la idea es realmente ver qué pasa en el encuentro, no es imponer nuestra manera de trabajar, que nosotros traemos algo y ellos lo hacen, no, la idea es encontrar un camino de intercambio. Y pienso que tenemos un material humano y temático muy potente, estamos con una expectativa muy alta.

 

La obra, que aún busca título, se estrenará en el marco del Festival Internacional De Artes Escénicas y será en la Sala Atahualpa, en la segunda mitad del año.

 

 


Sin título

publicado a la‎(s)‎ 23 mar. 2017 12:30 por Semanario Voces   [ actualizado el 10 abr. 2017 15:19 ]


Música: Músico ecléctico por Mauricio Rodriguez

publicado a la‎(s)‎ 19 mar. 2017 17:10 por Semanario Voces


Jorge Galemire nació un 11 de marzo de 1951. Este pasado fin de semana hubiese cumplido 66 años. Falleció en 2015, dejando un largo camino de una música única. Varias generaciones de artistas lo han colocado acertadamente como un referente generoso y refinado. A modo de homenaje y recuerdo compartimos fragmentos de una entrevista para Voces realizada en 2013 donde reflexiona sobre su vida y sobre varios aspectos de la creación musical.

 En octubre de 2013 Jorge Galemire tocó junto a Fernando Santullo en la Sala Zitarrosa. Y así se lo presentó desde las páginas de este semanario: “Si alguien pretendiera hacer una revisión casi antropológica de la Música Popular Uruguaya (MPU) se toparía, una y otra vez, con varias de las huellas que Jorge Galemire ha dejado en ella. Sus pasos no han marchado por la senda de la masividad sino por la larga, muchas veces solitaria y casi marginal, de la exquisitez. Varios de los grandes músicos del país le rinden justa reverencia y a estas alturas no sería exagerado sustituir su apellido por el mote de ‘maestro’. Sobre todo por su humildad a prueba de divismos”.

En tiempos de música beat, en la primera parte de los 70, Galemire supo ser parte de, entre otros grupos, El Sindykato, Epílogo de sueños, el proyecto Aguaragua de Carlos “Pajarito” Canzani y, fugazmente, de Canciones para dormir la siesta. En todos los casos puso a disposición su voz de registro personal, la fineza de su guitarra y, sobre todo, su condición de formidable arreglador. En 1976 hizo un ciclo – a sala llena y durante tres meses – junto a Eduardo Rivero y Eduardo Darnauchans llamado “Nosotros tres”, que se repetiría también exitosamente en los 90. En 1977 fue uno de los fundadores de – nada menos - Los que iban cantando y más adelante metió acordes en el proyecto Repique, el dream team de candombe rock que Jaime Roos comandó a mediados de los 80. En el medio, se las ingenió para hacer arreglos en varios de los discos referenciales de la historia de la MPU. En 1981 se encerró en un estudio para editar finalmente su primer disco solista, “Presentación”, al que siguió en 1983 “Segundos afuera”, una “joyita” al decir del productor discográfico Alfonso Carbone. Experimentó con la música celta, tocó, entre otros, con Fernando Cabrera, Hugo Fattoruso, Mauricio Ubal, Alberto Wolf y, más acá, con Jorge Drexler cuando estuvo, por decisión propia, viviendo en España.

En 2008 cuando subió al escenario de los premios Graffiti para recibir el premio a la trayectoria. En 2013 editó un disco exquisito llamado “Trigo y Plata”. Ese año estuvo nominado a cinco premios Graffiti. En 2014 realizó junto a Walter Bordoni y Fernando Ulivi un recordado ciclo en el Teatro Victoria llamado “Marte para los marcianos”.

En la previa del recital con Santullo, en 2013, reflexionó sobre la música y su propia vida.

BANDAS: “Toqué con un montón de grupos pero mi favorito fue Epílogo de sueños. Éramos un trío acústico – con Eduardo Rivero y Gonzalo Larriera -  con el que debutamos en el 71. Era muy a la usanza de Crosby, Still and Nash, aunque sin llegar a su nivel (risas)”.

PREJUICIOS: Con toda la barra de Santullo, Campodónico, Drexler, Casacuberta, tengo una estupenda relación. Me tratan muy bien. Y mi respeto por Santullo es absoluto; me encanta lo que hace. Es una persona muy inteligente aunque lo que yo hago no tiene nada que ver con el hip hop. Pero la música es algo muy sano si no tenés prejuicios, porque podes gustar de un montón de rubros musicales. A mí me gusta el reggaetón, por ejemplo”.

DISCOS: “En 2004 hicimos un disco, que se llamó ‘Perfume’, para un sello argentino que más vale ni recordar. Era un disco en vivo de un concierto que hice en el 2002 en la Sala Zitarrosa, con un equipo maravilloso. ‘Trigo y Plata’ es un disco diferente en la medida en que el tratamiento es un poco más acústico. Me dejó muy contento, sobre todo por la colaboración de músicos increíblemente importantes en mi vida y en la música popular uruguaya”.

DREXLER: “Me fui de Uruguay porque tenía la cabeza bloqueada. En España cambié de vida, empecé a componer y ver otro tipo de cosas. En lo musical lo más relevante fue haber tocado con un capo como lo es Jorge Drexler. Es una persona sumamente delicada, muy inteligente, y que hace las cosas muy bien. A mí me gusta y me parece un gran compositor y letrista. Por una necesidad laboral durante mucho tiempo trabajé como fotógrafo en un semanario de Mallorca”.

PASTICHES: “Se vinieron las canas y algunas ausencias, como los pelos (risas), pero el entusiasmo sigue intacto. Sobre todo las ganas de componer. En el camino he aprendido de todos los músicos con los que me crucé. Mi música es una música mestiza, entreverada; es como pastiches muchas veces. Experimento con otro tipo de ritmos, sobre todo lo vinculado a secuencias armónicas.”

CUMBIAS: “A mí hay cumbias que me gustan o, por ejemplo, las músicas que hace Alejandro Dolina, que son rarísimas. Yo hago músicas que son un poco raras y todo se nutrió de un montón de experiencias. Diría que la experiencia primigenia fue Los Beatles, pero después también El Kinto, (Ruben) Rada o Jaime (Roos) incluso, que es un portento de creatividad y con quien aprendí un montón de cosas. También de Eduardo Rivero y Eduardo Darnauchans. Con Rivero hicimos un disco – llamado ‘Galemire / Rivero’ – donde rescatamos todas las canciones que habíamos creado desde el 75 hasta ahora. O de Fernando Cabrera, que es un buen amigo mío y con quien hemos trabajado muchísimo juntos”.

MELODÍA: “Durante un tiempo escuché mucha música medioeval. Escucho de todo. La música medioeval tiene acentos modales y a veces se nota en mis composiciones, como en ‘Perfume’ o ‘Claros’. Me nutro tanto de cosas nuevas como de viejas. A la hora de componer, todo puede pasar.  A veces aparece primero una letra, cuando es mía, y otras me siento a crear sobre letras de otros. Por lo general, lo que me sale más fácil es la melodía. También es posible pedirles letras a amigos, como por ejemplo a Mauricio UbalE, que es un letrista formidable”.

URUGUAYOS: “La música uruguaya está un poco ‘viciada’. Los uruguayos, que siempre fueron cultos e inteligentes, podrían no decir ‘esto es malo’ pero sí intentaban gustar de otras cosas. Por ejemplo, me duele mucho que el género de ‘candombe canción’ no esté teniendo ni compositores ni repercusión. Es un género con el que yo me crié y que me parece necesario acá. Muchas de las composiciones que he hecho están basadas en ese ritmo, el ‘candombe beat’, como le decíamos antes. Por otro lado, lamentablemente es tan copioso lo que hay de rocanrol, que hace que sea todo de un mismo color, apenas con leves variantes. A mí Guatusi es una banda que me rompe la cabeza. Suenan muy bien. Después hay otras, como No Te Va Gustar o La Vela Puerca, pero Guatusi sea quizás mi favorita. Es riffera y poderosa y con letras muy interesantes”.

ECLÉCTICO: “Si me tuviera que definir, diría que soy un músico ecléctico, que prefiere no casarse con ningún género porque todo es disfrutable. Y esas apetencias las muestro en las cosas que hago”.

 

 

 


Toda noticia es política:   El Indio Solari y el liberalismo sensacionalista por Leonardo Flamia

publicado a la‎(s)‎ 19 mar. 2017 17:01 por Semanario Voces


El recital del Indio Solari en Olavarría terminó al comienzo de la madrugada del 12 de marzo. Volver caminando desde donde se realizó el concierto hasta donde esperaban el grueso de los ómnibus que habían llevado uruguayos demoraba entre dos y tres horas. Salir luego entre la infinidad de ómnibus y autos hacia la frontera podía llevar hora y media. Si hacemos cuentas, era imposible que antes de las 6 de la mañana se estuviera en viaje hacia Uruguay. El viaje desde Olavarría hasta Fray Bentos lleva no menos de 10 horas, por lo que a las 16 horas del domingo 12 era muy difícil que alguno de los ómnibus que llevaron público al concierto desde nuestro país estuviera de regreso. Ya se sabía que dos personas habían muerto en el show, por lo que la información que se diera debía ser mesurada, para no alarmar a familiares o amigos de los que viajaron. En ese contexto, parando en Fray Bentos a eso de las 16:30 veo que El Observador había posteado: “Solo 4 de los 100 ómnibus uruguayos llegaron de Olavarría”. La información era real, “objetiva”, pero para quien no conoce la situación podía ser alarmante, cuando en realidad era físicamente imposible, por la distancia, que hubiera vuelto a esa hora ¿Qué se busca con informaciones como esa? ¿Ese es el periodismo serio y objetivo que practica El Observador? ¿Desde ese marco escribe Peirano sus reflexiones liberales?


Las normas

Hubo problemas con la organización del show, eso es indudable, pero no muy distintos a los que suceden en todos los shows del Indio Solari. Es que hace tiempo que los conciertos del Indio son para no menos de 100.000 personas, al último asistieron 300.000, y el número desbordó a la producción. Pero las dos personas que fallecieron, lamentablemente, lo hicieron por la presión que recibieron cerca del escenario, no hubo “avalancha”. No hubo peleas, ni apuñalados, no discusiones. Sí hubo sermones y advertencias del Indio hacia el público varias veces, pidiendo que se dejara salir a la gente que se desmayaba, algo que sucede en todos los conciertos de estas dimensiones. Tampoco las muertes fueron el resultado de peleas con los locales, que aplaudían a quienes caminaban por las calles de Olavarría hacia el show como si desfiláramos en carnaval. Tampoco hubo “desaparecidos”. Hubo gente que perdió y volvió en otros ómnibus, algo que también pasa siempre en estos shows. Asumamos, aunque no compartimos, que se hable de “tragedia” ¿Amerita lo que pasó que se hable de “sobrevivientes”? ¿Amerita que se hable irresponsablemente de 10 muertos, luego de 7, luego de “al menos 2”? Parece que los medios, y quienes los manejan, esperaban esto hace años ¿Por qué?

Mucho se ha escrito sobre la afinidad del Indio con el gobierno de Cristina Fernández, lo que no nos interesa para nada, y esto atraviesa el circo que se armó, sin duda. Están los obtusos argumentos de los trotskistas, que se rifaron entera la bolilla “Literatura y Revolución” y atacan todo lo que consideren haya estado cercano al kirchnerismo. Pero en realidad donde podemos encontrar una clave es en el cinismo de Mauricio Macri. "Es lo que pasa cuando se pasan por arriba las normas" afirmó el actual presidente argentino, que para condonar deudas al Estado de sus familiares encuentra la normativa exacta. En ese “pasar por arriba de las normas”, aunque no pensamos en ninguna conspiración por supuesto, está una de las claves de la virulencia de los ataques que hemos vivido.

Macri representa la restauración neoliberal, aquella que tuvo en los noventa de Menem su auge, y en ese contexto es que los recitales de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota empezaron a convocar a decenas de miles. Uno no sabe de filiaciones políticas de Solari, sí se imagina que es millonario dado lo que factura, pero lo que lo vuelve un ícono contracultural no es lo que “dice” sino lo que genera a partir de su arte, y de una práctica que es absolutamente contracultural bajo los marcos del liberalismo salvaje. ¿Cuanto pagaría una marca de celular o de gaseosas por aparecer en las pantallas gigantes de un show del Indio? Seguro hubo infinidad de intentos, pero nunca un sponsor auspició un show de los redondos o de Solari solista. Por otro lado, en los shows del Indio el gendarme no está, la policía no interviene, es privada la seguridad que se contrata, y si hace 15 años no hay disturbios mayores en los conciertos tengan seguro que es porque el aparato represivo del estado está afuera, no en medio del público. Y un aspecto que no es menor, las entradas, que muchos dicen que son caras, tienen precio único. En todos los conciertos masivos las entradas tienen precios escalonados y hay vallados que separan a los que pueden pagar mucho, que están adelante y ven a su “ídolo” de cerca, y los que pueden pagar menos, que van quedando más lejos según cuanto menos pueden pagar. Es irónico que se critique el precio de la entrada para ver a Solari y nunca se diga nada de la “segmentación” del público según su capacidad económica en los recitales de Paul McCartney, Metallica o Roger Waters. Esa segmentación según la capacidad de pago no existe en los recitales del Indio, y es una de las causas del amontonamiento cerca del escenario, todos podemos estar allí.

La experiencia de ver al Indio pasa por el encuentro con el otro, por la amistad efímera con el desconocido de otro país, de otra ciudad, de otro cuadro de fútbol. Lo que se va a buscar cuando se va a un recital de Solari no es solo un show musical, es una posibilidad distinta de relacionamiento social, y para sentirlo hay que estar allí. Y claro, se comparten otras normas. Se reúnen cientos de miles de personas de todas partes de Argentina y Uruguay para experimentar la previa a un recital sin que se vean policías. Decenas de miles de personas comparten carpas, parrillas improvisadas, alcohol y todo tipo de substancias sin que haya disturbios. La música sale de los autos y parlantes callejeros y se formen “pogos” en plazas y calles protagonizados por absolutos desconocidos. Más que cualquier “mensaje” el habilitar esa experiencia otra es lo que hace contracultural al Indio y a sus “misas”. No es un buen ejemplo lo que sucede en los shows de Solari, pero no porque sea o no kirchnerista, porque cante tal o cual cosa, sino por ese microclima social que se genera en cada concierto.

 

Allá ellos con su miseria

En 1986 Solari le decía a Enrique Symns: “A pesar de que ‘Oktubre’, el disco que grabamos con los Redondos, es solo un disco, tiene como planteo básico alinearse en cualquier otra dinámica que escape de la lectura postmodernista. Porque la postmodernidad es una lectura pseudo filosófica nacida en la misma usina de la industria del disco y difundida, casualmente, en todo el mundo por los embajadores itinerantes cuya función es trasladar esa información. El postmodernismo es un punto de vista neoliberal, pretende que ya no hay un sistema de objetos y como consecuencia queda todo como está, a mi me parece descabellado. Allá ellos con su miseria (...)”

Está claro, los discos y recitales de los redondos y del Indio son un punto de anclaje a la posibilidad de entender otra manera organizarse colectivamente, otra manera de experimentar la realidad, un anclaje que todavía hace que tenga sentido pensar en la “emancipación”. Eso es lo que se ataca, eso es lo que se sale de la norma de los modelos liberales que lógicamente compran, venden y jerarquizan según la capacidad de pagar de cada “agente económico”. Y que no vuelva a suceder esa posibilidad es lo que lamentamos los “sobrevivientes”, porque no dude nadie, si el Indio, después de esta avalancha sensacionalista, decidiera volver a tocar, todos volveríamos, no hay campaña mediática que lo impida.


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