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Artes visuales Lo visual más allá de lo óptico Por Nicolás Travieso

publicado a la‎(s)‎ 16 dic. 2011 13:42 por Semanario Voces

Aunque París sigue ejerciendo un poderoso e indesmentible imán del arte, la descentralización cultural iniciada en la década del ochenta en Francia condujo a potenciar centros regionales (hay 19 en las 22 regiones del país), ignorados por los propios franceses. A tres horas en ferrocarril de París, Metz capital de la región de Lorena, posee un pasado arquitectónico medieval de primer nivel, industrial y militar, que  en las últimas décadas atrapa por el nuevo impulso a las artes visuales. Allí se implantó la más importante sucursal del Centro Pompidou, diseñado por el japonés Shigeru Ban, y el FRAC, Fondo Regional de Arte Contemporáneo, institución que cuenta con un acervo artístico excepcional del más reciente arte actual.

Al FRAC fue invitado en calidad de residente, el uruguayo Raúl Alvarez (Rulfo) a efectos de familiarizarse con las obras de la colección y, junto con la directora

 
Béatrice Josse, formalizar el proyecto “Mundos nómades/ interpretación alrededor de la línea del horizonte”, recién inaugurado en el Museo Nacional de Artes Visuales.

Es una propuesta  “que nos sumerge en un mundo rediseñado: entre extensiones marinas y lejanas constelaciones, entre islas imaginarias o reales y formas etéreas de nubes y de cielos estrellados, el horizonte se pierde en una vasta confusión. Las certezas se nublan en defensa de nuevos universos que cuestionan nuestra aprehensión y nuestras sensaciones”, escribe Béatrice Josse en el catálogo, y Rulfo agrega: “El nómade es aquel que no tiene hogar. En eterno movimiento hace de su ruta el lugar, no en el qué, sino por el que se habita. Moverse no es una función que le haga ir de un lugar a otro sino que es en sí mismo lugar de morada. Por definición el nómade no habita sino que está habitando. El continuo movimiento le impide establecerse de tal manera que genere un espacio acotado y propio. Es por eso que el nómade no tiene límite o el único límite ilusorio que tiene es el horizonte. Límite ahí, donde el cielo y la tierra aparentan tocarse y separarse al mismo tiempo y hacia ahí se dirige con paso cadencioso, persistente e interminable. Para eso el nómade debe tener un desapego por la propiedad, por lo propio, no ama el territorio sino que ama perderlo bajo sus pies a cada momento. El artista nómade rechaza el límite y lo combate, planea desdibujarlo, borrarlo y lo termina deformando”.

Definidos los presupuestos de la exposición, están las obras y los autores. Las obras consideradas como  un campo de investigación expandido dejándose penetrar por el mundo de plurales objetos, posicionando una cultura de lo aditivo y de la yuxtaposición alógica que se opone a una cultura histórica lineal y evolutiva. Las obras elegidas  establecen un substrato común, una corriente subterránea que insiste en la inexistencia de una posible mirada pura, que lo que se ve no es solo lo que se ve, que al mirarlas también nos miran e invitan a una experiencia corporal global en que lo visual está más allá de las cualidades ópticas. Hay un cuestionamiento del modo tradicional de mirar, complicando el acto de ver, interrogándose en torno a la visualidad,  más allá de la opticidad, de la inefabilidad de la obra y la dimensión sensorial inmediata. Es decir, más allá del objeto para tener en cuenta las relaciones intrincadas que se establecen entre texto e imagen, que el tiempo entra a formar parte de los modos del mirar, que no son instantáneos, que se establece una trabazón con la teoría y que se necesita un  anclaje en el texto, más allá de la percepción. Es la visión impura, de lo desmaterializado, elaboradora y participativa, consciente de que puede haber dos temporalidades distintas, la del espectador y la del propio tiempo de la obra, que a veces, entran en conflicto.

Rondando el lenguaje conceptual, no es por casualidad que la línea, en sus diversas acepciones y realizaciones, real y ficticia, sea la tónica dominante, apostando al despabilamiento de los sentidos y una especial atención a las potencialidades del receptor. (Primera de dos notas sobre “Mundos nómades).

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