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Artes visuales Un premio devaluado Por Nicolás Travieso

publicado a la‎(s)‎ 16 sept. 2011 11:10 por Semanario Voces
 

 

 

 

 

 

 

El Premio Figari, impulsado por Presidencia de la República y organizado por el Banco Central desde 1995, se propuso distinguir la trayectoria pasada y presente de los artistas uruguayos notables por su creatividad.

La reunión de todos los premiados en los 16 años transcurridos coincide con  los festejos, modestos, del sesquicentenario del nacimiento de Pedro Figari, el centenario del Museo Nacional de Artes Visuales y el Bicentenario de la gesta emancipadora. Tres fechas que justificarían una puesta en escena de mayor envergadura.

El Banco Central juntó las obras del Premio Figari en el Museo Nacional de Artes Visuales. Una loable y bienvenida intención que, una vez inaugurada en la parte superior de la principal pinacoteca del Parque Rodó, suscita cierta perplejidad. A pesar de haber sido una iniciativa largamente anunciada, no se editó ningún catálogo (quedó para más adelante), no hay textos de pared que justifiquen los propósitos de la  muestra y ni siquiera existe una sencilla hoja para que el visitante tenga información del breve recorrido histórico del premio, jurados integrantes, los diversos artistas invitados, fechas de realización y lugares de exposición. Porque la  primera edición de 1995, contó con cinco artistas que entraban en competencia con un primer premio como máximo galardón. En la segunda, se eliminó la competividad y se estableció la igualdad en la remuneración, pero redujo a tres los participantes. Las variaciones se sucedieron (sería fatigoso enumerar los avatares de esa evolución y por eso sería útil la información ausente), con picos de excelencia en 1998 (Octavio Podestá, Mario Lorieto, Hugo Nantes) y 1999 (Agueda Dicancro, Silveira-Abbondanza, Cecilia Brugnini, Wifredo Díaz Valdez, Antonio Frasconi), justamente aquellos premiados mejor representados en esta visión retrospectiva, de nivel tambaleante y mal presentada. También cambiaron los lugares de exposición (MNAV, Banco Central, Espacio Figari) no siempre en óptimas condiciones de montaje.

En 2009 no tuvo lugar y en 2006, uno de sus participantes no efectuó el envío. Las remuneraciones fueron cada vez menores, los buenos catálogos desaparecieron y en el año de gracia de 2011, solamente habrá un único invitado, mientras el jurado espera la orden para actuar. Sin una firme orientación y ausencia de generosidad en el reconocimiento a los creadores, el Premio Figari, dejó de ser el referente principal que debería ser, del arte uruguayo. 

 

 

 

 

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