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BALANCE 4: LOS MEJORES TÍTULOS DEL 2011. por Amilcar Nochetti

publicado a la‎(s)‎ 27 dic. 2011 5:48 por Semanario Voces
 

 

 

EL MEJOR.

En un mundo mejor (Dinamarca/Suecia, Susanne Bier): Un film de estructura binaria, con dos historias independientes que a lo largo del relato y gracias a sus protagonistas adolescentes terminan por convertirse en una sola. Por encima del anecdotario surge una pregunta: ¿el ser humano es violento por naturaleza o por contagio social? Honda reflexión sobre el sentido de la venganza, la agresividad contenida y las conflictivas relaciones paterno-filiales, sin manipulaciones ni efectismos dramáticos.

 

GRANDES FILMS.

Trabajo confidencial (USA, Charles Ferguson): El mejor documental del año desentraña la más grande crisis en la historia de la economía (2008), que dejó millones de desocupados sin vivienda, y a los culpables libres. Libreto excelente, notable labor de montaje y valientes entrevistas que navegan entre la claridad expositiva y una brutal honestidad.

Las cuatro veces (Italia, Michelangelo Frammartino): Pequeña joya ignorada por el gran público, film sin palabras sobre un viejo pastor calabrés, un cabrito recién nacido, un árbol que se tala para una festividad popular y el carbón cuyo humo se confunde con el bosque que transitaron el viejo pastor y su rebaño. El ciclo de la vida entre el registro documental, la ficción y gran dosis de poesía visual.

Pina (Alemania, Wim Wenders): Documental en 3D sobre la bailarina y coreógrafa Pina Bausch. El formato episódico y premeditadamente disperso no narra nada, pero genera sensaciones libérrimas en el público, expandiendo con la danza sus significados más ocultos. Un film sobre el alma del cuerpo.

El encanto del erizo (Francia, Mona Achache): La mejor ópera prima del año. Una niña inteligente, pero deprimida a causa de su disfuncional familia, decide suicidarse el día de su undécimo cumpleaños. El contacto con la portera del edificio donde vive y un vecino japonés le hará repensar su situación. Un retrato penetrante, sensible y humano.

José y Pilar (Portugal, Miguel Gonçalves Mendes): Otro excelente documental, acerca del día a día del escritor José Saramago y su relación sentimental con la periodista Pilar del Río, su última pareja y complemento perfecto, como se ha dicho. Manual de amor e ideales, con frases inteligentes e imborrables, e instancias finales de profunda emoción.

Medianoche en París (USA, Woody Allen): El protagonista visita París y todas las noches a las doce se ve transportado mágicamente a los años de la Generación Perdida. Memorable ejercicio intelectual, con mucho humor e inteligencia, pero también con una encantadora dosis de nostalgia. Embrujadora propuesta, el mejor Allen en muchos años.

Líbano (Israel, Samuel Maoz): Cuatro soldados en el primer día de guerra en 1982. La proeza consiste en narrar la peripecia dentro de un espacio físico único y reducido (el interior de un tanque), transmitiendo la sensación que el soldado no tiene perspectiva de conjunto, ya que ve la guerra sólo por la mirilla del cañón. Impactante alegato pacifista.

Un año más (Gran Bretaña, Mike Leigh): Matrimonio feliz, amigos y parientes, en medio del desaliento y la soledad. Con narración en cuatro partes (las estaciones del año) y método interpretativo librado a la improvisación, Leigh observa con agudeza una serie de complejos comportamientos, ayudado por un elenco que rinde a un alto nivel.

El laberinto (USA, John Cameron Mitchell): El duelo que más duele, el que provoca la accidental muerte de un niño en sus padres, que sobreviven en medio de una angustia atroz. La narración evita los lugares comunes y rescata la individualidad y subjetividad humanas enfrentadas a una tragedia mayor, con adecuada sucesión de luces y sombras y meditada utilización de la cámara.

Blue Valentine (USA, Derek Cianfrance): Historia de una pareja, testigo impotente del contraste entre un pasado feliz y un presente angustiante. A un minucioso registro de la realidad el film suma una dosis de suprema inteligencia narrativa, estética y visual para revelar los contrastes entre el ayer y el hoy de sus dos absorbentes protagonistas. 

Incendies (Canadá, Denis Villeneuve): Tragedia griega en ambiente contemporáneo, una travesía entre el amor y la muerte en medio de un conflicto nunca abordado por el cine: la guerra libanesa entre musulmanes y cristianos maronitas, con los palestinos refugiados en los campos como eternos chivos expiatorios de ambos bandos.

Lejano (Turquía, Nuri Bilge Ceylan): Estrenado con nueve años de retraso, el film es la crónica de dos soledades (un fotógrafo solitario y su joven primo) y el testimonio de la imposibilidad de establecer una comunicación real entre ambos personajes. Prolongados silencios y firme apoyo en la imagen, para retratar un universo glacial y estremecedor.

 

OTRAS CALIDADES. En orden alfabético, hay que destacar:

Aguas turbulentas (Noruega, Erik Poppe): La muerte de un niño vincula la historia del asesino con la de la madre del muerto y provoca un tenso drama de culpa y expiación.

Amateur (Argentina, Néstor Frenkel): Documental sobre personaje bizarro (odontólogo cuyo hobby es filmar westerns en Super 8) retratado con humor y gran complicidad.

Balada triste de trompeta (España, Alex de la Iglesia): Un film que opta por el riesgo total y convierte al horror en la forma más idónea de construcción de un espectáculo.

De dioses y hombres (Francia, Xavier Beauvois): Un grupo de religiosos católicos asesinados en África del norte dispara un cuadro sensible de emociones silenciosas.

El gato desaparece (Argentina, Carlos Sorín): Historia mínima de una pareja, con suspenso y guiños cinéfilos. Ejercicio de estilo con memorable labor fotográfica  

El ilusionista (Francia, Sylvain Chomet): La mejor animación del año, historia de un mago en decadencia y una niña que lo admira, en un sentido homenaje a Jacques Tati.  

Enterrado (España, Rodrigo Cortés): Impactante mecanismo de relojería acerca de un hombre enterrado vivo por unos extremistas, tour de force del actor Ryan Reynolds.

Fish Tank (Gran Bretaña, Andrea Arnold): Drama sobre frustrada quinceañera, trasmite una evocadora sensación nostálgica en un entorno carente de esperanzas y emociones.

Habemus Papa (Italia/Francia, Nanni Moretti): Sátira mordaz acerca de un cardenal electo Sumo Pontífice que sufre un ataque de pánico y pone en jaque al Vaticano.

Lazos de sangre (USA, Debra Granik): Una joven pelea por salvar la modesta casa familiar del inminente desalojo, en drama rural tenso, de lacónico lenguaje audiovisual.

Los senderos de la vida (Corea del Sur, So-yong Kim): Dos niñas dejadas por la madre en casa de una tía alcohólica, en drama de abandono que robustece los lazos familiares.

Planeta de los simios: (R)evolución (USA, Rupert Wyatt): La sorpresa del año, con chimpancé convertido en nuevo Espartaco. Un drama tenso con acción impactante.

Rompecabezas (Argentina, Natalia Smirnoff): El mejor film latinoamericano del año, mezcla de comicidad y drama intimista en torno a un ama de casa que rehace su vida.

Un día en familia (Japón, Hirokazu Kore-eda): Tres generaciones se reúnen durante una jornada veraniega para recordar a sus muertos, con sensibilidad y humor solapado.

Yo maté a mi madre (Canadá, Xavier Dolan): Drama sobre adolescente homosexual y sus enfrentamientos generacionales, en ejemplo de envidiable precocidad artística.  

 

 

 

 

 

 

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