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Cervantes en Palermo Por Leonardo Flamia

publicado a la‎(s)‎ 17 jun. 2011 10:41 por Semanario Voces



 

Cervantes escribió bastante para teatro, pero solo las Ocho comedias y ocho entremeses nunca representados, publicados en Madrid en 1615, fueron editadas en vida del autor.

 

En el prólogo a esa edición decía Cervantes “que se vieron en los teatros de Madrid representar Los tratos de Argel, que yo compuse, La destrucción de Numancia y La batalla naval, donde me atreví a reducir las comedias a tres jornadas, de cinco que tenían; mostré, o, por mejor decir, fui el primero que representase las imaginaciones y los pensamientos escondidos del alma, sacando figuras morales al teatro, con general y gustoso aplauso de los oyentes; compuse en este tiempo hasta veinte comedias o treinta, que todas ellas se recitaron sin que se les ofreciese ofrenda de pepino ni de otra cosa arrojadiza: corrieron su carrera sin silvos, gritas ni baraúndas.” Además del detalle pintoresco de la relación de las representaciones teatrales realmente populares con el público, que veía un espectáculo en el teatro y rechazaba de forma notoria cuando no era satisfecho, Cervantes anota en ese comentario un alejamiento del molde clasicista que ya amenazaba con encorsetar al teatro popular español.

De la obra no publicada en vida del autor, Numancia ha sido desde siempre la más destacada, y según se ha dicho, constituye lo más aproximado a una auténtica tragedia nacional española, dentro de los moldes del clasicismo, aunque, como lo señala el propio Cervantes, no atiende rígidamente a las unidades tradicionales y hace participar figuras alegóricas junto a las reales. También se destaca el protagonista de esta obra, que es el pueblo numantino, un sujeto colectivo, cuando la tragedia según el la preceptiva clásica se refiere a algún héroe individual de origen noble. La acción se refiere a la resistencia, hasta la muerte, de la ciudad de Numancia, sitiada por el general romano Escipión en uno de los ecos de las guerras púnicas. Los numantinos eran de origen celta, aunque la mayor parte de la Hispania hacia los siglos III y II AC era posesión cartaginesa, pero Cervantes toma el argumento para hacer aparecer en aquella mítica resistencia al espíritu español.

Según se lee en el programa de mano, la versión de Rafael Alberti que dirige Sergio Pereira en Espacio Palermo fue estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1937, mientras la capital de España era sitiada por las tropas falangistas. El sitio que sufrieron los numantinos dos milenios antes, reelaborado por Cervantes hacia 1585,  servía a Alberti para homenajear a esa nueva resistencia ante lel asedio fascista. El sitio y la pretensión de aniquilación por agotamiento y hambre no han dejado de ser prácticas regulares. Pocos años después de la caída de la República de España en una Leningrado cercada por los nazis se hervían ropas viejas para comer, y hoy por hoy los palestinos de la Franja de Gaza pueden recibir alimentos o medicamentos cuando a Israel le parece, y por supuesto que la OTAN no bombardea Tel Aviv para remediar esto.

Lo que vemos en Espacio Palermo, luego de un prólogo que enmarca la situación, es la vida al interior de esa ciudad sitiada, el hambre, la angustia y la muerte instaladas como sombras que acompañan a los personajes, que sin embargo no logra quebrarlos, ponerlos de rodillas. Esa exaltación del valor y la dignidad de un pueblo hay que entenderlos en los contextos que originaron tanto a la obra de Cervantes como a la versión de Alberti, la tensión que se podía generar en la Madrid sitiada por Franco, casi a punto de caer, no es la misma que la que nos puede generar a nosotros hoy, y la obra por sí misma no genera en el público esa expectación ante un desenlace ya conocido que es una característica de las tragedias clásicas. Las propias características de la obra lo determinan así, no hay ningún héroe que descubra una situación o un hecho que modifiquen su carácter o su conducta y lo lleven a algún determinado desenlace, aquí hay un pueblo entero que decide suicidarse antes que caer como esclavos ante el enemigo. Esa decisión trágica es jalonada por arranques de desesperación individuales o escenas de heroicidad casi suicidas para conseguir un pedazo de pan. Es particularmente interesante el que la mayoría de los personajes son jóvenes, algunos con hijos recién nacidos, esto potencia el acto de renuncia a la vida, y nuevamente si contextualizamos las sensaciones también se intensifican.

En el vestuario y otros elementos que manejan los actores se perciben anacronismos que pueden servir como puentes temporales. La fluidez particular del verso, la distancia y la musicalidad que generan colaboran en generar un aire trágico pero sin el patetismo fácil que puede ser predecible. Es uno de los puntos altos de la puesta, ver a un elenco joven apropiarse de los versos de la obra e incorporarlos naturalmente a sus personajes, no ser meros servidores de esos versos. Otro punto alto son los momentos musicales, en que se oyen los distintos grupos de voces y sus movimientos con nitidez, sorprenden estos pasajes. Por último es de destacar la decisión de filmar y proyectar las escenas de los romanos y la embajada que envían los numantinos a hablar con Escipión, Pereira nos coloca dentro del sitio, en esa Numancia semiderruida que la despojada escenografía esboza y que el espectador tendrá que completar, y la prepotencia romana está afuera, en otro lugar u otro plano desde el que es proyectado. La iluminación es otro elemento que aporta al aspecto lúgubre, a la sensación de sombras que acechan a los protagonistas. Quizá donde menos se logre cristalizar el espectáculo sea en las personificaciones de esos espíritus genéricos, pero es difícil saber si este no es un problema de la obra en sí misma, más que de la versión de Pereira. Este fin de semana se dan las últimas funciones de Numancia, así que si quiere ver una obra de Cervantes tiene que apurarse a ir al Espacio Palermo.

 

Numancia. Autor: Miguel de Cervantes (versión de Rafael Alberti). Dirección: Sergio Pereira. Elenco: Pablo Sintes, Alejandro Gayvoronsky, Rodrigo Peluffo, Emilio Gallardo, Victoria González, Lucas Barreiro, María Inés Dutour, Nicolás Invernizzi, Marcelo Conde, Agustín Pérez, Jonathan Parada, Virginia Operti, Lucía Santos, Lucía Senra, Florencia Piñero, Paola Ferreira, Stefany Bartaburu, Patricia Porzio, Verónica De Feo, Patricia Amoroso, Cecilia Ivanier y Sofía Visca.

 

Funciones: viernes y sábados 21:00 (dos últimas funciones). Espacio Palermo (Isla de Flores 1631 esq. Minas). Teléfono: 2418 6867. Entradas: $ 120.


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