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Danzando varias realidades Por Leonardo Flamia

publicado a la‎(s)‎ 28 mar. 2011 5:38 por Semanario Voces



El ballet comienza donde la obra termina, en el manicomio al que han llevado a Blanche. El espectáculo se articula a partir de flashbacks en que momentos sustanciales de la vida de Blanche se van sucediendo, no necesariamente de forma cronológica, y que van ilustrando el modo en que llegó al psiquiátrico. Aquí sí la sexualidad de los personajes aparece todo lo descarnada que puede aparecer en un espectáculo de estas características. Impresionan las coreografías que mueven al cuerpo de danza del SODRE de forma aparentemente caótica, para ilustrar “desorden” en algún momento, la imponente escenografía que muestra el encapsulamiento de los internos (¿físico y mental?), y la capacidad de Wainrot para contar la historia a partir de un código convencionalmente creado para contar historias de otra índole, que nada tienen que ver con la multiplicidad de realidades que vive aquí Blanche DuBois y su profundidad psicológica.

La libertad con que tanto Wainrot como Jones se acercan a la obra de Tennessee Williams nos recordó algunas palabras del propio dramaturgo:

“El texto impreso de una obra teatral apenas es más que el plano de un arquitecto para una casa que no ha sido construida todavía o que, construida ya, se ha demolido. El color, la gracia y la fluctuación y armonía del movimiento, el íntimo juego mutuo de los personajes: eso es la pieza teatral, no las palabras en el papel ni los pensamientos e ideas de un autor”.

 

Un tranvía llamado Deseo por el Ballet Nacional del Sodre. Coreografía y adaptación: Mauricio Wainrot. Música de Béla Bartók. Diseño de escenografía y vestuario: Carlos Gallardo. Iluminación: José Luis Fiorruccio.

La puesta en escena continúa hasta el 29 de marzo, y las entradas están a la venta en RED UTS y en boletería del Auditorio Adela Reta.


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