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EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE BERLUSCONI. Por Amilcar Nochetti

publicado a la‎(s)‎ 17 jun. 2011 10:48 por Semanario Voces


Cosa Voglio di Più (Italia/Suiza, 2010). Dirección: Silvio Soldini. Libreto: el mismo con Doriana Leondeff y Angelo Carbone. Fotografía: Ramiro Civita. Música: Giovanni Venosta. Con: Alba Rohrwacher, Pierfrancesco Favino, Giuseppe Battiston, Teresa Saponangelo. Estreno: 10 de junio. Calificación: Aceptable.

 

     Silvio Soldini es dueño de un cine emotivo, intenso, bien actuado, que aborda problemas universales, como ya mostró en Pan y tulipanes o Días y nubes. Todo eso vuelve a verse en Cosa Voglio Di Più, donde insinúa en un conflicto pasional serios problemas económicos, étnicos y culturales. El film cuenta la historia de Anna (Alba Rohrwacher) y Domenico (Pierfrancesco Favino), que viven en las afueras de Milán y rondan los 40 años. Anna es rubia del norte, Domenico es morocho de Calabria. Ambos están casados desde hace tiempo (ella sin hijos, él con dos), son apacible y sensatamente felices con sus consortes, pero se conocen en una fiesta donde ella es una invitada y él un empleado del servicio de catering. Allí dará comienzo una tórrida e imparable relación sexual, que terminará convertida en amor. También allí se pondrán en marcha todos los inconvenientes que un adulterio acarrea, con su cuota de mentiras a familiares y amigos, sus peligrosas escapadas y una imparable pendiente de inseguridad, culpas, contradicciones y reproches.

     Pese a sus buenas intenciones, Cosa Voglio Di Più se queda a medio camino de sus posibilidades. Hay una primera parte que funciona muy bien, y que detalla los motivos que tienen esos dos consortes para sucumbir a una pasión sexual incontrolable. En ese tramo se habla mucho de hipotecas, deudas, préstamos y carestías (¡en la Italia de Berlusconi dar una inyección cuesta 67 euros!), y el espectador se percata que el dinero es factor determinante en la (in)conducta de los protagonistas. Es por la carestía que estas personas viven de casa al trabajo y del trabajo a casa, y de esa manera la rutina se apodera del hogar, la pasión se entibia y el sexo queda sepultado en el cajón de los recuerdos. En certeras pinceladas el film justifica totalmente la necesidad de pasión erótica de Domenico y Anna. Lo que el libreto no hace en ningún momento es exponer los motivos para que el sexo termine transformado en amor. Soldini expone un sustrato de vacío existencial, un estado de confusión del alma, un clima de negación que parece dominar a gran parte de la sociedad berlusconiana, pero eso no alcanza para justificar el amor que los dos protagonistas se proclaman mutuamente. Para colmo no todos los personajes están desarrollados como corresponde: la bondad del marido de Anna, por ejemplo, parece tan determinada desde el libreto que termina convertido en estereotipo. Y la duración del film (dos horas) es a todas luces excesiva para lo que cuenta. En cambio en el haber deben anotarse las sólidas actuaciones de los dos protagonistas y el excelente trabajo de cámara de Ramiro Civita, que logra trasmitir adecuado nerviosismo a una historia que pedía otra profundidad. Amar no parece fácil en la era Berlusconi, termina por reflexionar este film menor, aunque no desechable.               

 

 


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