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EL CANAL DE LOS URUGUAYOS QUE LOS URUGUAYOS NO QUIEREN VER Por Washington Abdala

publicado a la‎(s)‎ 17 dic. 2012 3:57 por Semanario Voces
 

 

Canal 5 es un infierno. Sueldos de algunos periodistas delirantes. Otros miserables. Programas que no pegan entre sí  que van desde lo frívolo de viajes por lugares del mundo de ¨cajetillas¨ hasta programas con prédica política obvia.

El televidente no es estúpido por eso lo condena al ostracismo.

El canal se ve algo más en el interior porque como esa parte del país está tan aislada, en fin, que hasta el 5 parece un poco mejor. Surrealista y penoso que así sea.

Hablo de lo que se. No de lo que no se. Las productoras que funcionan allí adentro son de amigos del poder de turno. ¿Doy nombres? No vale la pena. Averiguen. Es una pavada hacerlo. Una pena que algunos y algunas posen de moralistas y por la guita bailen como locas.

Los lobbystas del poder llaman al Pepe para interceder por sus amigos. Le dicen que preste atención con tal o cual programa que no debiera bajar de la grilla. Todo un asunto feo, de corredores, oscuro y repugnante.

Muchos de los que están allí no entienden lo que tienen que pagar por aparecer siendo más o menos taquilleros y otros que son cadáveres tienen el calor del poder y no los toca nadie. País raro.

En épocas coloradas y blancas, Sonia y Raquel eran figuras. Todo bien. Se lo ganaron ellas, no los gobiernos en los que ellas no creían pero que las ambientaban para que salieran al aire. Ahora, para que aparezca algo tenuemente divergente al tambor oficial, solo si Mujica se enloqueciera y trompeara a alguno pasaría ese milagro. Todo con un olor a oficialismo escandaloso que mete miedo. Basta ver los minutos de las conferencias de prensa de los protagonistas del gobierno y del resto para darse cuenta de lo burdo de todo.

A mi me gustan periodistas como Tabarez y Sena. Son serios. Lo eran en canal 10. Lo son ahora. Nadie se transforma en camisetero de un día para el otro. Pero el equipo no los acompaña y no manda nadie allí adentro. Eso de este lado de la pantalla lo advertimos como televidentes.

Canal 5 con el Pepe debió ser otra cosa. Dar el salto hacia una BBC uruguaya. Hacia algo sin parangón. Hacia un modelo de televisión inteligente, culta, moderna y buscadora de rating sin locuras.  Christian Font es eso, talento puro, cultura, un lujo de tipo mal aprovechado en un lugar donde nada es lo que debiera ser. ¡Ahh! ese es el otro pecado uruguayo, no aceptar el talento del otro por envidia o mezquindades varias. Font –insisto con él porque es evidente- es un tipo que le sobre peso y pantalla para lo que se le de la gana porque no es igual a otros. Hay que aceptar y darle el lugar a quien lo merece por cultura, carisma y vocación. En Uruguay todo eso es un pecado.

Programas a sostener, programas a caer…yo que se…depende de lo que se haga como conjunto. Hay cosas que uno las huele agotadas, otras que se podrían remasterizar, mutar, pero eso depende de lo que se proponga. Lo que uno siente es que es un barco a la deriva. Que siempre lo estuvo y que siempre –parece- que lo estará. Un canal 5 tan absurdo, extraño, pendular, contradictorio, incoherente no se entiende en un país donde el mundo audiovisual ha crecido lo que ha crecido y donde los uruguayos hacemos cosas geniales con tres pesos. Una pena enorme pero no tengo fe de que nada cambie. Si no cambió con Mujica, en fin, ya creo que yo en esta vida no voy a ver nada revolucionario allí adentro. Lo verán mis hijos.

 

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