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EL FA ANTE SU OPORTUNIDAD HISTORICA. (1º parte). por Wladimir Turiansky

publicado a la‎(s)‎ 9 mar. 2012 9:20 por Semanario Voces
 

 

Es ya valor entendido para todos los frenteamplistas, cualquiera sea nuestro ámbito de militancia, el Gobierno, los partidos que integran nuestra coalición,  los comités de base, las organizaciones sociales, que nuestro Frente pasa por una crisis que de una manera u otra envuelve todos los aspectos de su actividad, de su identidad, de la razón misma de su existencia. Bases ideológicas y programa, relacionamiento con su gobierno, con su base social y con la sociedad civil, estructura con su doble carácter de coalición y movimiento, organización y modo de funcionamiento, en fin, nada escapa a la preocupación y la crítica de los frenteamplistas. Todo está hoy en cuestión.

 

Cada cual puede manejar diversas interpretaciones de esta crisis y de sus causas: paulatina pérdida de principios fundacionales, necesaria adaptación a las nuevas realidades sociales y culturales, aquí en el Uruguay como en la región y en el mundo, debilitamiento de la organización política como consecuencia del carácter absorbente (disolvente tal vez) de la gestión de gobierno, disputas menores (o no menores) por espacios de poder en el seno del gobierno y de la fuerza política, en fin, tales algunas de las causas invocadas.

 

A partir de mayo de 2010, luego de las elecciones departamentales, finalizado el largo ciclo electoral uruguayo, se puso en marcha, por iniciativa de la Mesa Política Nacional de nuestro Frente, con clara conciencia de las preocupaciones señaladas, un proceso de debate interno, de balance crítico y autocrítico de nuestras dificultades e insuficiencias, propuesto para ser asumido por todas las estructuras de nuestra fuerza política, desarrollado a lo largo de todo un año, y que finalmente culminó con varios documentos, fundamentalmente dos: uno de ellos definiendo la estrategia política para la etapa, y el otro sobre la estructura organizativa y modo de funcionamiento de nuestra fuerza política.

Finalmente hoy, y a manera de resumen, los frenteamplistas hemos sido convocados, a dos años del inicio de este proceso y con sus conclusiones a la vista, a elecciones internas para la renovación de todos nuestros órganos de dirección, con la particularidad que implica la elección, también a padrón abierto, de la presidencia de la fuerza política.

 

Corresponde por tanto enmarcar este proceso electoral en el debate que bases y sectores partidarios llevaron a cabo y en los documentos que los resumieron.

No se trata, por lo tanto, ni de restar trascendencia a esta instancia electoral, pretendiendo reducirla a una mera selección de nombres, ni de transformarla en ocasión para la reiteración de un debate que ya todos acordamos realizar y que realizamos, en el que todos participamos, o en el que al menos tuvimos la oportunidad de hacerlo, y que ya resumimos en documentos que habrán de guiar nuestro quehacer político, y cuya revisión y examen sólo deja de ser reiterativo y paralizante  si se realiza a partir de la práctica política, en esa necesaria realimentación de las ideas generada en el esfuerzo por materializarlas.  

 

Ello implica la renovación de los cuadros dirigentes no en función simplemente de normas estatutarias, o no solo por ello, sino fundamentalmente para el cumplimiento de los objetivos estratégicos delineados, que incluyen en primer lugar poner todo el esfuerzo en el pleno cumplimiento de las metas trazadas ante nuestro pueblo en la campaña electoral que concluyó llevando al compañero Mujica a la presidencia, en este segundo gobierno del FA.  Con el mismo impulso asumir la construcción del bloque social de los cambios, expresión de las grandes mayorías nacionales, que posibilite consolidar las importantes transformaciones ya efectuadas desde 2005 y avanzar en ellas, profundizando y extendiendo la democracia y su contenido participativo, mejorando las condiciones de vida y el bienestar de nuestro pueblo, impulsando un desarrollo económico y productivo con mayor justicia social, con una más justa distribución de la riqueza y con el pleno acceso a la salud, la vivienda, la educación y el trabajo para todos los habitantes de nuestra patria. Y finalmente consolidar al FA restableciendo plenamente su doble condición de coalición y movimiento, su democracia interna, su rol esencial en la difusión del programa de gobierno, de los avances en su cumplimiento, de las dificultades a vencer y de nuestra visión de futuro, y su relacionamiento con la sociedad  en la construcción de los consensos.  

 

Si así encaramos esta instancia, no será ésta una oportunidad perdida. Por el contrario, será el punto de partida de un FA con firmes raíces ancladas en los objetivos de liberación nacional de la etapa fundacional, pero con una praxis apoyada en las nuevas realidades de un mundo bien distinto de aquél, con nuevas conquistas científicas y culturales que abren espacio a la esperanza, pero dominado por un sistema económico y social profundamente injusto, violento, caótico y contradictorio. Y por sobre todo, un Frente capaz de desarrollar en su seno la democracia participativa que aspira impregnar al conjunto de la sociedad civil.

 

El Documento que define la estrategia para la etapa entiendo que debiéramos considerarlo como un insumo esencial y como una especie de guía para la dirección del Frente que habremos de elegir el próximo 27 de Mayo.

Se compone de 6 capítulos, todos ellos importantes: Ellos son:

1.-Raíces ideológicas e históricas del FA.

2.-Contexto internacional y regional actual.

3.-Una nueva etapa en la confrontación de proyectos de país.

4.-Conformación y fortalecimiento del bloque social de los cambios. Reducción de las desigualdades.

5.-Los gobiernos frenteamplistas, palancas fundamentales del cambio.

6.-El Frente Amplio, la razón de ser de su existencia y de su lucha.

En mi opinión, siendo importantes los 6 puntos arriba enunciados, el eje del planteo estratégico que el documento desarrolla, el eslabón fundamental, está en el 4º punto, el que se refiere a la “conformación y el fortalecimiento del bloque social de los cambios”.

Se trata por tanto, asumiendo que esto es así, de examinar de qué se trata,  cómo estamos al respecto y en función de ello decidir qué debiéramos hacer.

A ello voy a dedicar la próxima nota, con el permiso, claro está, del compañero Director.

 

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