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El secreto de Albert Nobbs por Amilcar Nochetti

publicado a la‎(s)‎ 24 ago. 2012 12:22 por Semanario Voces
 

(Albert Nobbs), Gran Bretaña 2011. Dirección: Rodrigo García. Libreto: Glenn Close, basada en guión de István Szabó sobre cuento de George Moore. Fotografía: Michael McDonough. Música: Brian Byrne. Con: Glenn Close, Mia Wasikowska, Aaron Johnson, Janet McTeer, Jonathan Rhys-Meyers, Pauline Collins, Brendan Gleeson, Brenda Fricker, Phyllida Law, Bronagh Gallagher. Estreno: 17 de agosto. Calificación: Buena.

 

     A Dickens seguramente le hubiera gustado escribir esta historia, pero le habría dado un tinte más esperanzador. Albert Nobbs está basada en un libreto del húngaro István Szabó (el de Mefisto), sobre obra de teatro estrenada en Londres por la gran Susannah York en 1978. Ya en 1982 Glenn Close la llevó a escena en Nueva York, y tres décadas más tarde su viejo sueño de trasladarla a la pantalla se cumplió, llegando a competir para el Oscar, siendo relegada una vez más, de manera injusta, ante Meryl Streep y su vistosa machietta de Margaret Thatcher. Close interpreta, escribe y produce la historia de un mayordomo que trabaja en un hotel dublinés en plena era victoriana. Pero debido a la discriminación de esa época hacia el rol femenino, Albert Nobbs es en realidad una mujer disfrazada de hombre, y como la opresión no es solamente social sino también física y literal (un corsé aplasta y lastima los senos), a pocos minutos de comenzado el relato la razón es vencida por los instintos, cuando Albert descubre que no es la única mujer en Dublín travestida para sobrevivir.

     A partir de entonces la película engaña al espectador mediante el manejo de algunas sorpresas. La primera es que al toparse Albert con la revelación acerca de la condición femenina del Sr. Page (Janet McTeer), todos suponemos que luego vendrá un proceso de autoconocimiento y dolorosa evolución para la sufrida protagonista. Pero el relato no va por ahí, porque McTeer no padece su condición sino que se adaptó maravillosamente a ella, casándose con una mujer (Bronagh Gallagher) ante el desconcierto de Albert. Un segundo engaño tiene que ver con lo que en principio parecería un cortejo romántico de Albert sobre la doncella Mia Wasikowska, enamorada del joven que cuida las calderas del hotel (Aaron Johnson). Por esa vía el relato de tono dickensiano se ensombrece y se  acerca a una desesperanza similar a la que Kazuo Ishiguro maneja en sus libros, porque Albert es un personaje críptico: nadie puede creerle realmente cuando dice que decidió convertirse en hombre tras ser abusada por una pandilla, aunque tampoco nadie pueda hallar otra explicación para su cambio de rol. Lo único claro es que ahorra dinero para abrir una tabaquería propia, y de ello podemos suponer que el cortejo a Wasikowska no es amoroso sino comercial, ya que visualiza a la chica atrayendo clientes al mostrador de su futuro negocio. Igual que el mayordomo Stevens en Lo que queda del día, Albert es un ser totalmente alienado y alejado del erotismo, y la clave de ello está en la forma de involucrarse con los demás: observa todo y aprende las pautas de comportamiento más adecuadas para adoptarlas a la perfección, sin involucrarse jamás sentimentalmente.

     El secreto de Albert Nobbs es una película de cuidadosa producción (fotografía, ambientación, vestuario y maquillaje excelentes), con dos memorables labores de Glenn Close y Janet McTeer, transformadas física y vocalmente de manera prodigiosa, condensando expresiones y diciendo lo máximo posible con pocas palabras, utilizando como vehículos básicos la mirada, el rictus de la boca o la forma de desplazarse ante cámaras. Rodrigo García, siempre atento al punto de vista femenino, pierde pie con los personajes masculinos (el villanesco Johnson, el desaprovechado doctor de Brendan Gleeson, el episódico lord de Jonathan Rhys-Meyers), pero esos descuentos no logran mellar demasiado el filo de esta triste historia de sentimientos encorsetados.                            
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