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El regreso de Antigona por Leonardo Flamia

publicado a la‎(s)‎ 22 jun. 2013 10:15 por Semanario Voces   [ actualizado el 22 jun. 2013 10:18 ]
 
 

“la sociedad uruguaya respondió a la obra Antígona Oriental de una manera unánime, con el silencio, mutis, ninguneo absoluto, acá nosotros no existimos, en Francia sí” (Gloria Telechea, expresa y coreuta de Antígona Oriental)

 

La semana próxima se podrá volver a ver el espectáculo Antígona Oriental, basado en el texto de Sófocles y en las experiencias de una veintena de ex presas políticas, exiliadas y familiares que directamente sobre el escenario cuentan su experiencia. Uno de los espectáculos más originales y polémicos que se han producido en nuestro país vuelve después de girar por algunos países de Latinoamérica y Europa para seguir cuestionando la relación de nuestra sociedad con su pasado. A propósito de estas nuevas presentaciones conversamos con Carmen Maruri y Gloria Telechea, dos expresas que integran el coro; con Sergio Mautone, actor que encarna a uno de los Creontes de esta versión; y con Marianella Morena, dramaturgista y principal responsable de este proyecto junto a Elisabeth Lattaro del Instituto Goethe.

¿Cómo se acercaron al proyecto?

Carmen Maruri: Yo estuve presa seis años, caí embarazada y tuve mi hijo presa, lo tuve conmigo año y medio. ¿Cómo llegué a este proyecto? Cuando una está abierta a que le pasen le cosas pasan cosas, y bueno, recibía los mails de Crysol (Asociación de ex Pres@s Polític@s de Uruguay) y en uno de esos había un comunicado que decía que había un director alemán que estaba interesado en hacer la obra Antígona y que se convocaba a las compañeras que habían estado presas, o en el exilio, o hijas de, entonces me dije ¿por qué no? y me presenté a la convocatoria, era en el Goethe, y allí pasé por unas entrevistas, en las cuales estaba Marianella y bueno, después me comunicaron que había sido elegida junto a otras veinte compañeras más, y ahí arrancamos.

Gloria Telechea: Yo estuve ocho años y medio presa y durante el tiempo de la prisión habíamos hecho una obra de forma clandestina, que era Los Amores de Don Perlimplín con Belisa en su jardín de García Lorca y entre las que estábamos juntas en aquella obra estaban Ana De Marco y Nibia López, y nos gustó muchísimo hacer esa obra. Entonces en una marcha del silencio Ana Demarco, que estaba en ese momento trabajando en el Museo de la memoria, me dice “sabés que vino un director alemán y me dijo para hacer una obra así y así y le dije que sí, ¿a vos te gustaría?” Y le dije “¡me encantaría! ¡Avisame por favor!” y cuando llegó el tema del casting, que fue en verano, me avisó, y yo estaba segura que me elegían (risas), y bueno, por suerte me eligieron.

La llegada de Volker Lösch, el director de la obra, tiene que ver directamente con una gestión de Marianella.

Marianela Morena: Si, en el 2009 me acerqué al Instituto Goethe a hablar con Elisabeth Lattaro, que tenía la intención de hacer un trabajo de colaboración artística con Alemania, ella me dice que le proponga un director, y le propuse a Volker Lösch. Había leído cosas de él y me parecía muy interesante su herencia brechtiana, Alemania tiene una potencia política en lo teatral que a partir de Brecht y Piscator pudo desarrollar y hoy en día el teatro alemán es político, si vos vas a Alemania ves que Volker es uno más de los que trabajan en ese sentido, encontró su modalidad, pero el teatro alemán es muy político. Eso me pareció interesante para generar un vínculo con Uruguay, a mí siempre me ha interesado mucho el teatro político, y me pareció una forma de generar un nuevo lazo, y con el interés aparte de que Volker Losch había vivido en Montevideo cuando era niño. Ella se contacta con él, él se interesa y viaja por primera vez en diciembre del 2009 tres días, donde habíamos organizado una serie de entrevistas con instituciones teatrales uruguayas con la finalidad de pensar un proyecto de producción teatral que en ese momento no se concretó. En el 2010 yo viajo a Alemania, eso había quedado en el freezer porque nos parecía muy utópico la idea de que el Goethe se hiciera cargo de todo, pero cuando viajo a Alemania él me dice “vamos a hacerlo Marianela” y yo le dije “vos no sabés trabajar sin plata” y tuvimos una primera discusión amigable (risas) y me dijo que iba a poder trabajar en las condiciones uruguayas y dije, “bueno, vamos a hacerlo” y así empezó, cuando vuelvo empezamos con el Goethe a hacer la convocatoria. El 95 por ciento de este espectáculo lo financió el Goethe, después recibimos un apoyo de Derechos Humanos del MEC, pero el 95 por ciento fue gracias al Goethe, si Alemania no hubiera estado acá no se hubiera podido hacer.

Como director de Volker trabaja de una manera que ha resultado novedosa para los actores locales.

Sergio Mautone: Como buen alemán, parte de actores que tienen una excelentísima y férrea formación, tanto en lo sensible, como en lo corporal, como en lo vocal, por lo tanto es casi un una persona que actúa sobre un menú preestablecido, te señala elementos a partir de los cuales vos tenés que responder. Y en Uruguay, tal vez por carencias técnicas en algún sentido, nuestra formación pasa por otro lado, nosotros tenemos otro trabajo desde la comprensión, el entendimiento, desde lo sensible, y nos lleva un tiempo verdaderamente llegar al puerto que el director pretende, y él asume que vos tenés las herramientas y por lo tanto si yo quiero esto acá y esto allá lo tengo. Por ejemplo, él siempre nos decía que trabajaba de afuera hacia adentro, él te marca estrictamente la estructura, lo que pretende en general, y es tu responsabilidad llenarlo, al grado de marcar palabra a palabra y como acentuar la palabra primera con respecto a la segunda, esto más arriba, esto más abajo, vas conformando una escalera y vos te tenés que apegar a ese recorrido.

Como una partitura

SM: Es una partitura, y vos apretá el do, el alma que le pongas al do es tu trabajo, pero el do se aprieta así y no hay opciones. Y en determinado momento había una escena y se nos pedían tres o cuatro estados, que estaban generados a partir de una partitura, acá esto, acá aquello, acá sube, acá baja, esto es chico, esto es grande y ahora llorá, ¡ahora! (risas) y claro, no había esos resortes, no había ese entrenamiento. Él dice que sus actores en Alemania lo hacen, y capaz que tienen una técnica desarrollada a ese grado, yo he visto mucho teatro en Alemania, estuve cuatro veces, una de esas becado, y es verdad que la mayoría de los actores son impecables, desde el punto de vista técnico, se paran, se mueven, hablan, emiten, realmente dan clases, en los eventos ves en general un desarrollo muy compacto, ahora, no siempre encontrás alma en lo que hacen.

Marianela como directora trabaja en una dinámica totalmente distinta.

MM: Nada que ver, no trabajo así.

SM: Y cuando Volker no está trabajamos con Marianela y son cabezas distintas, son maneras diferentes, eso también creo que ha enriquecido el trabajo, a veces se generan conflictos. Y además en el caso del coro hay otra compañera, Luciana (Lagisquet) que trabaja en el comando del coro asistiendo al director que también tiene otra cabeza, y bueno a veces hemos pasado instancias en las que teníamos tres comandos diferentes para la misma cosa.

Gran parte de la potencia del espectáculo tiene que ver con la forma en que se expresa el coro en el escenario.

CM: Él lo tenía claro, y lo que tiene ese prólogo es la fuerza de contar nuestras historias, el contar eso que tiene que ver con nuestra experiencia es lo que a la gente le impacta.

MM: Estamos muy acostumbrados en cine a ver eso, está el documental, el docu-ficción, en televisión también uno está muy habituado a ver al protagonista relatando su hecho, en forma normal, en teatro no estamos tan acostumbrados.

La manera en que se ensamblan las historias de las ex presas y exiliadas políticas con la historia de Antígona tiene que ver con una situación política nuestra que le interesaba abordar a Volker que era la ley de caducidad, la impunidad, la ruptura de Antígona de la “ley” en pos de otra cosa ¿Cómo se percibió eso en el exterior?

GT: Yo creo que eso que le interesa a Volker, el teatro político, que le interesa a ella (a Marianella) que ha hecho teatro político, no vamos a juzgar a quien le interesa más, pero a nosotras nos interesa muchísimo, y cada vez que vamos a hacerla hay un elemento nuevo, que nos hace decir, ¡la puta que los parió! ¡Vamos a decirlo con más fuerza! ¡Cada año! El año que la estrenamos (2012), en diciembre (del 2011) se habló de que en marzo iban a pedir perdón...

SM: Bueno, (Armando) Méndez está en tapa de Caras y Caretas por ejemplo, y salta a partir de Amodio Pérez, yo a Méndez lo conocí indirectamente, por intermedio de AEBU, no tenía ni idea de sus antecedentes, pero compañeros míos se enteraron acá, en el momento de las denuncias (durante la obra se mencionan nombres de torturadores impunes), cuando se mencionan nombres, es muy fuerte escuchar el nombre de una persona que conocés indirectamente, pero conocés, y decís “pucha, este tipo era torturador”, y no lo sabés.

GT: Del elenco de Gavazzo.

CM: Con respecto a lo que planteabas del impacto al exterior, lamentablemente los temas que nosotros planteamos están presentes en todos los países que fuimos, en Colombia, en Ecuador, ahora en España, y en Alemania, en donde tienen un sentimiento de culpa terrible con el tema del nazismo.

MM: Después una cosa que me parece muy importante recalcar es que nosotros como uruguayos y latinoamericanos hemos crecido y nos hemos desarrollado llorando por historias ajenas. Como me dijo una vez una actriz de izquierda, “yo puedo llorar por una película pero no puedo ver algo que haya pasado acá”, cuando hice Elena Quinteros. Está muy unido no solo con la impunidad política sino también con la herencia cultural que tenemos. Entonces acá se juntan varias cosas, no solo lo político, también es dar vuelta un sistema de sometimiento y colonización que tenemos con respecto a cómo nosotros podemos también hacer un proyecto teatral que hable de nuestras propias tragedias, no tenemos que importar otras, en nuestra historia política y cultural hay un ninguneo importante.

Más allá de la denuncia central que se plantea la obra se dispara en opiniones que me imagino no deben generar consenso, como que el espectáculo los trasciende a todos, por ejemplo cuando se cuestiona al orden político de hoy imagino que no debe haber unanimidades y sin embargo la obra en ningún momento se lesiona por ese tironeo, eso lo hace como algo vivo.

CM: Los textos se formaron también en base a las entrevistas que nos hicieron, algunas en forma personal, las más duras, y otras en colectivo, él planteaba un tema y hablábamos, un día nos dijo “pero ustedes no hacen polémica, yo las quiero ver pelear” y no nos lograba hacer pelear, a pesar de que tenemos visiones diferentes, porque yo con algunos textos no estoy de acuerdo, de verdad no estoy de acuerdo.

GT: Yo creo que ese fue un trabajo muy fuerte, muy exigido de parte de ellos dos en el tratar de sacarnos opinión de cosas que nosotras ni siquiera nos hemos animado a profundizar, entonces fue como un tironeo que fue muy duro, de distintas maneras, grabado, escrito, personal, de a dos, de a tres, como acorralándonos en temas, ¿qué pensamos de la izquierda? ¿Qué pensamos del Pepe? Se fue dando, y fuimos llegando a opiniones divergentes, pero con ese miedo propio de la izquierda que no se larga a manifestar, entonces creo que el producto, que no es tan osado, fue osado para la izquierda, que a la izquierda le duele lo que decimos, pero para nosotras fue como liberador.

MM: Una cosa que nos llamaba la atención a Volker y a mí es cómo ellas no podían romper el grupo, o sea, las condicionaba el colectivo, porque en realidad no es un grupo, es un colectivo que se armó para esto concretamente, para el espectáculo, y no podían, son de una generación que consideraba que eso era nocivo, que hería, yo pienso todo lo contrario, entonces había una situación de que no podían, en un momento se callaban.

CM: Nosotras tuvimos un entrenamiento anterior de años de que vivimos dentro del enemigo, y esa experiencia nos marcó, porque por más discrepancias que tuviéramos adentro, para afuera éramos uno solo, y esa cosa quieras o no te ha marcado.

 

“EL PROBLEMA QUE TENEMOS LOS URUGUAYOS ES EL DEBATE” (Marianela Morena)

A nosotros lo que nos importaba mucho, y que lamentablemente no pasó, es que se generara polémica. El problema que tenemos los uruguayos es el debate, no sabemos polemizar sin pelearnos, sin odiarnos, no sabemos polemizar de una forma rica, interesante y potente, el espectáculo te atravesaba, no te dejaba igual, había un desajuste porque la convención se rompía sobre la ficción, te encontrabas con tu historia ahí arriba y de una forma hecha con excelente calidad y por lo tanto te atravesaba en todos los sentidos, y a la gente o le gustaba mucho o se enojaba mucho, cosa que con Volker estábamos muy contentos porque era lo que queríamos. Ahora, ese sentimiento tan potente luego no abrió un debate, porque el que se enojó no salió a debatir, y sé que hubo un medio de prensa de izquierda en que se enojaron y no publicaron nada porque se autocensuraron. Eso habla también de lo lesionada que está nuestra cultura, digo cultura no solamente artística, nuestra cultura como ciudadanos, con respecto a la verdad, el ocultamiento y a como nosotros mismos nos censuramos frente a algunas cosas.

GT: Muchos compañeros se enojaron, lo sabemos bien, y en asados o cuando nos juntamos a tomar un café han habido peleas, entre nosotros digamos, pero la sociedad uruguaya respondió a la obra Antígona Oriental de una manera unánime, con el silencio, mutis, ninguneo absoluto, acá nosotros no existimos, en Francia sí.

MM: Para mi ser de izquierda es una cuestión de ser crítico constante, no hablo de algo destructivo ni agresivo ni violento, la crítica, que empieza por casa ¿no? Lo que aprendí o me enseñaron mis referentes de izquierda es eso. La izquierda comenzó así, porque cuestionó, me parece que es la responsabilidad constante que se debe tener sobre los hechos y sobre el presente, sino es un aburguesamiento total.

GT: Pero también, un espectáculo que estuvo ocho días y llenó, siempre llenó, no hubo más posibilidades de que se realizara. Es un negocio también, y no tuvimos más posibilidades, ¿es posible eso? ¿Por qué no nos pidieron que repusiéramos? ¿Sí íbamos a llenar?

Uno veía a mucha gente llorando en la platea y pensaba en lo removedor que debería ser para quienes pasaron por la experiencia de la cárcel y la tortura estar ahí arriba del escenario.

GT: Eso que hicimos fue muy duro para todos pero lo hicimos en el año de entrenamiento, cuando hicimos el material bruto para el libreto, del cual ella (Marianela) extrajo esas cosas, ese fue un año de trabajo, y nos dijimos “esto es sanador”, nos costó muchísimo, fue muy duro, pero no fallamos, no faltábamos, es muy difícil, somos viejas ya, y no faltábamos a ninguna de las citas, y era muy removedor, tocamos todos los temas, y me parece que eso y después el aprendizaje teatral de repetir letra y repetir fue sanador. Ya en la puesta en escena teníamos los nervios no tanto de lo que íbamos a decir sino de cómo lo íbamos a decir, nervios acerca de cómo iba a salir. Pero el trabajo para nosotras fue en el año, y fue muy removedor y muy sanador.

 

Antígona Oriental. A partir de Sófocles y testimonios de ex-presas políticas, hijas, exiliadas de la dictadura militar uruguaya. Dirección: Volker Lösch. Dramaturgia: Marianella Morena.

4 únicas funciones

Teatro Solís: 25 y 26 de junio 20.30 hs. Entradas $ 200.

Teatro Florencio Sánchez: 28 y 29 de junio 20.30 hs. Entradas $ 150.

Entradas en venta en RED UTS y boletería del teatro

 

 

 

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