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Entre la poesía y la furia

publicado a la‎(s)‎ 30 abr. 2010 18:12 por Victor Garcia | Semanario Voces

Entrevista a Tabaré Rivero

La Tabaré (la antigua Tabaré Riverock Band) festeja sus 25 años de historia. Muchas cosas han pasado y  el legado de sus canciones parece aún estar por descubrir. “Por perseguir la poesía, me llevó la policía…”. Apenas un trozo de una  de sus históricas letras, resumen la trayectoria vital de un músico -y actor-, que un día se empecino en cantar sus canciones en el Teatro Circular. El rock nacional de los 80 ya estaba encendido, y La Tabaré se posiciono en esa línea de partida. Entre razzias y un país en entredicho tras los Pactos del Club Naval y la posterior aprobación de la Ley de Caducidad, su actividad colisiono como todas las de las otras bandas. Tuvo que reinventarse desde los 90 para subsistir. No fue la única, pero asumió un roll combativo e inconformista, navegando entre las aguas de la inoperancia política y el empobrecimiento económico y cultural. Tabaré Rivero es la cabeza visible de ese proyecto en el que otros músicos aportando su propio perfil. En el Espacio Guambia, La Tabaré presenta “Kabaré La Tabarék”, reminiscencias germánicas, en consonancia con el espíritu cabaretero del espectáculo. Un viaje emocional por algunas de sus canciones más conocidas. Lucía Trentini en voz, Alvaro Pérez en guitarra, Andrés Burghi en batería, Martín García en bajo, acompañan Tabaré Rivero. Junto a estos participan Guillermo Hernández en trombón, el cantautor Walter Bordón en voz y la invitada especial Alejandra Wolff. Tras el estreno mantuvimos una breve entrevista con Tabaré.

-¿Tras 25 años de actividad, dentro de esa retrospectiva personal, como juzgas el camino emprendido por La Tabaré?

-Fue un camino arduo, difícil pero no por eso poco divertido. El tener que lidiar contra viento y marea contra todas las pavadas que se supone son parte del rock, y uno que viene de otros tiempos, en los cuales la ideología, el arte, la búsqueda incansable, eran solo algunos de los preceptos de este tipo de música, fue especialmente quijotesco. Bueno, fue una guerra y sí, la perdí... pero que buena estuvo. Es más, todavía estoy en guerra, La Tabaré sigue vivita y coleando a pesar de los pesares de muchos....
 
-¿Como fue llevar el peso de la banda durante tantos años, desde aquellos comienzos callejeros junto al Teatro Del Carro?

- Acepté esa responsabilidad. Incluso creo que fue la única responsabilidad que acepté en mi vida. Aunque muchísimas veces pedí ayuda a gritos, por eso siempre quise una banda y no ser un solista, para compartir las responsabilidades, para no sentirme solo, para que me acompañaran en la lucha, en los éxitos y en los fracasos... pero en definitiva, el que siempre supo hacia donde tenía que ir la propuesta, fui solo yo. Pero todos hicieron lo suyo, algunos mucho, otros menos y algunos casi nada, pero sin su pasar por La Tabaré, esto hubiese quedado trunco. La Tabaré, para mí, siempre debió ser una cooperativa económica, ideológica y artística.
 
- Muchas veces has vuelto al formato semiacústico, a tocar en lugares pequeños. Aún hay un interés por lo festivo, pero también a que tus letras puedan ser reconocidas desde su contenido poético

-Los tiempos encanecen mi barba y cambian mis sentires. Hoy el tiempo lo quiero vivir como más festivo es cierto, pero no entendiendo la festividad y la diversión como chabacanería. Todos tenemos derecho a divertirnos con una propuesta más sofisticada que la que nos ofrece la tele. La Tabaré era furia a la salida de la dictadura. Y “milongón” en el gobierno batllista del comienzo de siglo y ahora es esto, sí, una “cabarute” de imágenes, sonidos, poesía, rabia, amor, encanto, canto y desencanto...

-En la película “La Tabaré, Rocanrol y Después” de Mariana Viñoles y Stefano Tononi, aparece un Tabaré ácido y muy critico con el entorno.

-Bueno, cuando descubrí que lo más importante de una banda era el mánager, quedé francamente anonadado. Sí, era algo obvio para el rock internacional, pero yo reconozco, no me había dado cuenta que aquí estaba empezando a pasar, creí ingenuamente que en el Uruguay, el rock estaba exento de esos tics y de hecho en los '80, lo estaba, por eso lo consideraba válido y no así el resto del rock & roll, que para mí, había muerto al finalizar los '70. Pero luego las cosas aquí también se volvieron muy absurdas... bandas promocionadas hasta el cansancio (igual que en el rock anglosajón), merchandising, empresas que sostienen esas bandas y las imponían al gusto del público con videos, y trucos publicitarios. Más adelante sacábamos un disco y el público preguntaba "¿como suena?", en vez de preguntar "¿que dice?", así comenzó a importar mucho más "el sonido" que el contenido... y luego más y más hasta que me di cuenta que no es dentro de ese mundillo que quería hacer mis canciones...

 
 - Al ser una banda centrada en tu personalidad, sentís que la crítica no ha sabido valorar el trabajo de La Tabaré en su justa medida.

-Bueno, la gran mayoría de la crítica no atendió ni la creación de La Tabaré, ni lo que generaba en la muchísima gente que nos iba a ver, sobre todo, esto ocurrió después de la segunda mitad de los '90. Sí, claro, me hubiese gustado que se dieran cuenta de lo que hacíamos antes que las demás bandas. Que entendieran el riesgo que asumíamos en cada disco, la constante evolución. Que vieran el compromiso poético comparado con el de otras bandas (incluso las bandas argentinas, que gozaron de minuciosos y elogiosos estudios de nuestros críticos...). Que hablaran de la forma de pararnos en escena, de lo arriesgado de la teatralización, incluso de la novedad en el vestuario y de la falta de respeto y burla al rock... aunque no les gustara... Que rescataran la novedad de ir de un estilo a otro, de ser una banda camaleónica, contestataria, pero sobre todo: artística... pues bien, nada de eso ocurrió y lo sufrí mucho. En cambio desde el 2005 hasta ahora, veo un en algunos cuantos un reconocimiento, un análisis bastante más atento...
 
 - Desde la "Ópera de la Mala Leche", hasta la última incursión dentro del teatro musical en la Zavala Muniz con "La Micción", que paralelismo y contrariedades podes citar

-"La Ópera de la Mala Leche" era el comienzo de una serie de cinco operetas que realicé luego con la banda, pero en aquel momento no sabía que seguiría luego trabajando esta línea de teatro. Tanto en una como en otra, las entradas estaban siempre agotadas y con varios días de anticipación ("La Micción", hasta dos semanas antes!). Mientras que a..."casi no fue entendida (excepto por algunos pocos...) ni atendida por la crítica, teatral, "La Micción" fue hasta premiada... pero el entusiasmo era el mismo, el riesgo y la entrega de los elencos, el mismo.
 
 
- Te sorprendió que parte del público coreara tus letras, ver incluso una prolongación generacional en hijos de antiguos seguidores.

-Todo cambió. Desde el "por que" hacer música, hasta las necesidades y sensibilidades del público y de los músicos. Por eso no entiendo las bandas que repiten incansablemente el mismo sonido y estilo que vienen haciendo desde hace muchos años, me parece una falta de respeto al público y sobre todo a la canción propiamente dicha. A la salida de la dictadura, el grito, la distorsión y el volumen eran herramientas lógicas después de haber vivido años en represión. En el tercer milenio, lo que me importa es otra cosa: el respeto al arte, la comunión con el público por medio de la gestualidad, los arreglos musicales y los textos... y veo que el público está ahí, lo analiza, lo entiende, lo vibra, y esto lo vivo con profundo agradecimiento.

Espacio Guambra. 25 de Mayo 591 Esq. Juan Carlos Gómez. 
Viernes 9, 16, 23 y 30 de Abril 22 hs.

>> por Guillermo Baltar

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