Cultura‎ > ‎

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS ¿Qué es lo peor de "Gran Hermano"? (II) Por Matías Rótulo)

publicado a la‎(s)‎ 19 mar. 2011 14:27 por Semanario Voces



 

La semana pasada comencé a buscar qué es lo peor de Gran Hermano. El final de mi columna decía "Como aún no sé qué es lo peor de Gran Hermano, les contaré la semana que viene lo que yo creo que es lo peor de Gran Hermano. Están nominados a leer la columna el próximo jueves, o serán expulsados de la casa".

 

Lo peor de Gran Hermano es que desde que existe Gran Hermano, hemos introducido  la expresión "estás nominado" en cuanto chiste de oficina exista. Para decirle a un compañero que está nominado a hacer el café; a la novia que no quiere tener relaciones sexuales de noche argumentando dolor de cabeza; al guarda de ómnibus que nos trata mal; a Maxi de la Cruz, cuando nos hace un chiste en el stand up que no entendemos; o a mi tía Yeya de Mercedes, cada vez que me dice que Maxi de la Cruz es un amor de persona como don Cacho de la Cruz -que será un amor de persona, pero cuando lo vas a saludar por la calle te dice "estás nominado" a que te trate con cara de perro. Pero eso no es lo peor. Lo peor de Gran Hermano podrían ser los especiales de los sábados cuando nos muestran a los participantes bailando, comiendo, besándose, tocándose. Hablando de mirar o de desear ver, no podemos decir que lo peor de Gran Hermano sea ver tanto sexo adentro de la casa, porque parecen muchachos sin sentimientos (aunque pasan llorando), o sin deseos de concretar sus instintos más naturales. Lo cual, nosotros, como voyeurs declarados, al ser televidentes de Gran Hermano, esperamos con ansias. Ya que la gracia de ver el programa es la de espiar a una chica depilándose, a un chico afeitándose, a otros orinando, y decir que en realidad queremos ver el comportamiento dentro de la casa para una tesis de grado en antropología.

 

Lo peor

Lo peor de Gran Hermano podría llegar a ser que el tipo más inteligente de la casa, Cristian, es amado por ser malo. Es el estereotipo del héroe (antihéroe) protagonista de las novelas argentinas del momento. El malo gana: ese es el mensaje. Es admirado a pesar de demostrar (al igual que los demás participantes), que apenas sabe escribir correctamente el idioma español cuando envía mensajes por Twitter. ¿Tanto les cuesta entender que “voten” va con “be”? Ojo que algunos son el ejemplo de la inteligencia. Son estrategas de primera, considerados malos, algo atolondrados, pero el ejemplo que de persona que uno debería querer imitar. Pero no es esto tampoco lo peor de Gran Hermano. Supongo que lo peor de Gran Hermano es que vemos cómo los participantes se destruyen interiormente. Nosotros, acá afuera, con un simple llamado telefónico, podemos decidir si es capaz de soportar la carga sicológica o no. Pero supongo que eso ya lo sabían los participantes antes de entrar al concurso. Lo peor de Gran Hermano es que cada noche se realice un debate de notables, donde -como en todo debate televisivo argentino- no puede faltar el homosexual malo, la periodista de espectáculos más mala que el homosexual malo, y los expertos sobre el juego que no durarían ni dos minutos en la casa.

Pero tampoco es lo peor. Porque lo peor es que tengamos en Uruguay un debate de similares características, con un homosexual malo, un periodista de espectáculos más malo que el homosexual malo, y un experto en el juego que no duraría ni dos minutos. Un debate conducido por Luis Alberto Carballo y Evangelina Ortiz, además conductores del resumen "Vespertino", de Gran Hermano. Ese programa que hasta llega a hacer un dúplex que se limita a un simple saludo entre los conductores de Telenoche, y los de Gran Hermano Vespertino, antes del inicio del informativo. Lo peor de Gran Hermano es tener que soportar los chistes de Carballo. Como siempre, chistes internos, frases inconclusas, y lo peor de todo, los destratos que este señor le hace a su compañera de trabajo demostrando un ferviente machismo defendido desde la superioridad intelectual del hombre por encima de la mujer. En una palabra, la trata como inferior. Por suerte, para ese humor dinámico, inteligente, pensado de Carballo, hubo en Gran Hermano un participante que se apellidaba "Pepa"; lo que permitió que el conductor hiciera de la suyas con esa gracia única. ¿Pero es lo peor de Gran Hermano? No, lo peor de Gran Hermano son los mensajes de texto que los televidentes envían al programa. Los que demuestran el nivel del público que ya no sólo mira Gran Hermano, sino que se siente feliz de ver el programa de Carballo y de Ortiz, escribiendo cosas como "el programa esta vuenisimo". Y sí, el programa está vuenazo che y Carvayo es un grande como Cristian que pide que “boten” (por “voten”) a Martín Pepa (je, je, Pepa).

 

 

--

 

 


Comments