Cultura‎ > ‎

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS Besitos de bodas, y disparos de muerte Por Matías Rótulo

publicado a la‎(s)‎ 14 may. 2011 14:38 por Semanario Voces



¿Se dieron cuenta cuántas cosas importantes sucedieron en el mundo en las últimas dos semanas?


Murió Bin Laden, se casó el príncipe, terminó Gran Hermano, no interpelaron a ningún ministro, y Juji (movilera de Día Perfecto) rompió los quinotos en la semana criolla del Prado al punto que terminó  lustrándose las botas, mientras un gaucho le servía mate, y el otro le cantaba algo con la guitarra que terminaba con la frase “los amigos de Canal 12”. Esto fue aplaudido con gritos desde el estudio por esa gran masa humana que conforma la conducción de un programa que se alegra por un payador que hace lo mismo que hacen todos: hacer rimar la última palabra del verso penúltimo con la última  palabra del último verso. Además, es estas dos semanas vimos al Papa Benedicto desfilando por la televisión en cuanta misa se hizo, le contestó preguntas a la gente en un programa, beatificó a Juan Pablo II, rezó en Pascuas, y le dio permiso Nicolás Cotugno a hacer lo propio en nuestro país. Todo esto fue mostrado por televisión. Dejamos afuera la inmoralidad de Telenoche que festejó (lo mostraron como un hecho simpático pero en realidad debería ser mirado desde una problemática mayor, donde los niños y niñas son mercancías para los padres, y que en el deporte se ve con frecuencia, inclusive en Uruguay) que en Europa un niño de un año firmara un contrato para jugar en un equipo de fútbol, a cambio de dinero que los padres recibirán. También dejamos afuera el programa de Carballo  “Algo Contigo”, porque directamente no lo vi, pero mi Tía Yeya ya me dijo que “está buenísimo”.  

Vimos todo

Todo lo que pasó en estas dos semanas fue visto por la pantalla chica. Después de mucho tiempo tuvimos una gran variedad de asuntos para observar en vivo en y directo. De paso recordamos aquel gran programa de Néber Araujo, y a Néber Araujo también lo recordamos con afecto. En definitiva, la variedad quedó supeditada a que si bien fueron muchas cosas las que sucedieron, todos los canales de televisión (y demás medios) hablaban de lo mismo. La búsqueda fue desde el beso de los príncipes al cadáver del terrorista. El beso de la princesa y el príncipe determinaron una cadena matutina con comentarios tan acertados, rápidos e inteligentes como: “en Inglaterra esto es costumbre”, o “hay una tradición de muchos siglos con una monarquía que en Uruguay no existe”. Modistas que hablaron del vestido, chimentos varios sin confirmar, y expresiones de alegría por el acontecimiento marcaron lo que para la mayoría fue “la boda del siglo”. A diez años del siglo nuevo ¿No será un poco apresurado asegurar que es la “boda del siglo” teniendo en cuenta que tal vez en veinte años el hijo mayor de esta pareja tal vez se esté casando con la misma pompa que la boda de sus padres? Pero una vez acabada la boda, murió Bin Laden. Apareció Obama diciendo dos cosas: “matamos al terrorista”, y “nos sigue importando muy poco el derecho internacional y demostramos que hacemos lo que se nos cante”. Esto último no lo dijo pero imaginamos que podría haberlo dicho, o tal vez fue lo que pensó Irma Leites mirando al Presidente estadounidense en la televisión. En Uruguay, la noticia tuvo repercusiones como en todo el planeta. Es tan lindo decir que fue una noticia que repercutió en todo el planeta, que a los informativos se les ocurrió mostrar cómo se presentó el asunto en el mundo. Resulta que en China, una presentadora dijo “mataron a Bin Laden”. En la CNN anunciaron “mataron a Bin Laden”. En Crónica pusieron una placa roja con el título “mataron a Bin Laden”. La variante la tuvo la BBC que tituló “mataron al terrorista Bin Laden”. Ese cambio justifica la noticia de mostrar cómo se presentó la noticia. La televisión nos ayudó a comprender que estamos en un mundo agitado. Hoy no sabemos qué pasará por la televisión, pero esperamos con ansías que salga de una vez por todas (esta nota fue escrita el martes) el video oculto de la noche de bodas entre los príncipe mostrándolos teniendo sexo real, o el cadáver del terrorista y si puede ser en el momento de la ejecución mejor. ¿No será que en la foto de Obama con su equipo de gobierno lo que estaban viendo en realidad era el video de los príncipes y no el de la muerte de Osama? Tenían cara de goce.

 


Comments