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ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS Caño con un caño

publicado a la‎(s)‎ 22 ago. 2011 16:24 por Semanario Voces
 

 

 

 

 

Si la televisión dependiera de la Intendencia de Montevideo, la intendenta Ana Olivera tendría otro problema con la basura. “Con un caño”, en términos de debates actuales, sale con un caño y parece inimputable.

 

Por Matías Rótulo

 

La culpa fue de las “Tortugas Ninjas” que hacían su programa desde las alcantarillas. Desde ahí la televisión apostó al bajo mundo. Ojo, tampoco estamos hablando de una alegoría de Dante, o del viaje de “Las Ranas” de Aristófanes, no llegamos a algo tan complejo. Se llama “televisión” y “espectáculo”. Una televisión que habla del espectáculo de la televisión. Que genera su propio espectáculo, tal como la basura genera su propio hedor.

Es así como Luís Alberto Carballo toma cada mediodía lo peor de él para enfrentarse a Marcelo “El Teto” Medina en una pelea patriótica, digna de ser incluida en un bonus track de “La Redota”. Una pelea sin desperdicio, donde por suerte los enfrentados aclaran que “no es una guerra entre países”, por las dudas que el canciller Almagro decida romper relaciones con Argentina. ¡Qué alivio!

De noche, los miércoles, la tónica es la misma. Un programa de televisión que se llama “Con un caño”, no deja lugar a dudas sobre sus intenciones. Es como el nombre de las columnas de televisión que salen publicadas en “Voces”, y que se proponen dos cosas: decir que la televisión es una caja boba, pero más que nada que nos trata como idiotas, porque nos dejamos tratar como tales.

“Con un caño” es un producto de la misma productora donde justamente Luís Alberto Carballo realiza esas maravillosas puestas en escena de una realidad de la cual sólo él parece ser parte: la de ser periodista en su programa “Algo Contigo”.

 

Vamos a divertirnos juntos

Con un caño tiene la participación del excelente (dicho sin ironía) humorista Leonardo Pacella y Gastón González y en el programa se busca (dijo el productor Gerardo Bechi) “dar con un caño a todos y a todo, a hechos y personajes de la semana, donde la gente a través de los nuevos métodos de comunicación (vía las redes sociales como Facebook) será partícipe del programa, sugiriendo ideas y respondiendo a nuestros planteamientos. Tratamos de hacer un programa que nos guste, que nos divierta para poder divertir" (La República, 9 de julio de 2011).

Esa es la tónica de “Como un caño”. Pegar para divertir. Recrear un basural y vestir a Leonardo Pacella como una rata (en el personaje “Ratanás”) para morderle los talones a quien se cruce.

Es una diversión como la de esta columna donde no tengo problemas en pegarle con un caño al programa, porque me sabrán entender en mi causa, entenderán que me estoy divirtiendo y seguramente la gente se está divirtiendo conmigo al leer que yo pienso que el programa es una porquería.

El contenido de la televisión que a priori es absolutamente individualista (ya que sólo habla de ella misma), parece que hace partícipe “al otro”, aunque lo deja marginado. No convoca “al otro” para darle voz, (le da voz “al otro” quien asume que tiene el poder para hacerlo) sino que apela “al otro” para situarlo en el centro de un debate también individualista. La vida privada de ese “otro” (artista, político o el público) se encamina a ser una condena para lo público. “Con un caño” no se ríe con el otro (reírse con el otro también puede ser reírse del otro, aunque el otro comparta la risa), sino que asume una diversión que estaría al mismo nivel de agresividad del inicio de esta columna. Comparé al programa con un basural, una alcantarilla, dije que era una porquería, y lo hago porque soy tan individualista como me enseñan que debo ser. Porque así lo explicó el productor del programa en la entrevista. Pensar en el otro, es pensar en que el público tiene que participar por las vías de comunicación, pero solamente para “divertirnos” a nosotros, ya que divirtiéndonos nosotros, podemos divertir al resto.

Aquello del payaso siempre triste que nos hacía reír quedó definitivamente atrás. Yo me divertí escribiendo esta columna. Si el lector no se divirtió que se joda. No permitiré que me peguen con un caño.

 

matiasrotulo@gmail.com

 

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