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ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS Charla sobre bombachas Por Matías Rótulo

publicado a la‎(s)‎ 5 may. 2012 14:29 por Semanario Voces
 

Esta columna se iba a llamar “Lo mejor de

Sé lo que viste” pero en el Semanario Voces no me permitieron que la página saliera en blanco.

No es que el programa sea malo. Lo malo es que quienes conducen, producen, y rodean al programa nos quieran hacer creer que es la reescritura de El Aleph, de Borges; la revelación de Edipo frente a la verdad, el descubrimiento matinal de Gregorio convertido en bicho, el hallazgo de ADN por saliva de Víctor en el silbato de Cacho de la Cruz. Este último dato responde a que todos sabemos que Víctor creó una cantidad enorme de muñecos esperando que cobraran vida propia para asesinar a Cacho Bochinche. También sabemos que por las noches, Víctor se hacía pasar por Cacho en el depósito de juegos del programa donde vivía junto a Laura y Ultratón, cada uno en su latita de formol.

 Sé lo que viste nos prometió algo que no cumplió. Nos dijeron que iba a ser un programa “crítico”, “muy irónico”, “inteligente”, “gracioso”, pero terminó pareciéndose a una charla sobre bombachas, de una noche de reunión de exalumnos del St. Catherine’s. No quiero subestimar las reuniones de exalumnos del St. Catherine’s, porque tal vez pongan sobre la mesa más metáforas, ironías, sutilezas y chistes buenos que los panelistas de Sé lo que viste.

El programa se parece a Bendita TV de Argentina (Canal 9, disponible en algunas señales de cable). Álvaro Navia, soy otro “boludín”. Otro de los que se dio cuenta. Explico: Álvaro fue al programa de Luis Alberto Carballo al otro día de su primer programa. Creo que Carballo, mientras miraba el primer programa de Álvaro, estaría viendo en realidad un video con su actuación en Los Adams en 1992, porque al otro día dijo que vio algo “genial” en televisión. Si hay algo que sabemos que hace bien Carballo es parodiar. Parodia a Olmedo, a Rial, a Vilar, a Canosa, a los panelistas de Canosa, etc.

Al ser entrevistado por Carballo, Navia dijo, con esa sutileza y humor que prometió las semanas previas al inicio del programa, que “no nos habíamos dado cuenta de que era igual a Bendita de Argentina” (reitero que fue una ironía, una forma fina de criticar a los críticos).

¿No se dan cuenta? Desde que Mujica dijo antes de ser Presidente que iba a poner un equipo de gobierno pensado desde las capacidades de cada uno y no por conveniencia política, no he escuchado algo tan gracioso como esa ironía de Navia.

Pero para completar la ironía, el sentido del humor fino, delirante, llamó “boludines” a quienes criticaron el parecido. Ahí estoy con Navia. Sí, son todos unos boludines (yo les hubiera dicho boludos, porque “boludines” es como un insultito y no un insulto, pero como además Navia te lo dice con una mueca graciosa en la cara, pasa como un acto de cariño, aunque en el fondo tiene un significado muy duro). El hecho no es que se parezca o no a otro programa argentino. La cuestión no radica en que se traiga un formato extranjero. El asunto es que se pueda destruir de la forma en la que se destruyó el formato original.

Si el programa pretende ser gracioso, no lo es. Si busca generar una opinión, no la forma. Los panelistas cobran sentido cuando tienen algo para decir. ¿Qué tienen que decir los panelistas? Una tiene apellido y trayectoria (lo cual sorprende mucho más por su presencia allí), otro es un meteorólogo que desliza sus comentarios radicales (es de los míos), pero de un matiz perverso que disimula con sus bigotes. Después hay dos carilindos… ¡No!, me estoy poniendo igual a los panelistas del programa, criticando no la esencia del asunto sino la periferia.

Además, el programa tiene un ciclo de canto familiar. Algo que no puede faltar hoy en cualquier programa de televisión que se precie de estar en televisión. “Cantando en familia” se trata de otro concurso de canto donde se demuestra que en Uruguay o que cualquiera puede ser cantante, o que todos cantamos horrible.

Pero los “boludines” somos nosotros, los que miramos. A los que nos dicen que “de no gustarnos lo que vemos podemos cambiar”. Otro mal programa de televisión está en televisión refiriéndose a la televisión, imitando otros malos programas de televisión. Pero todo es una sutileza de Álvaro.

 

 

 

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