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ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS El dado de las elecciones Por Matías Rótulo

publicado a la‎(s)‎ 13 jun. 2011 7:55 por Semanario Voces



¿De qué estaban preocupados en la televisión peruana este domingo? De ver quién daba primero los resultados de la encuesta a boca de urna ¿No le resulta familiar?


El domingo se celebraron las elecciones en Perú. Fue entre augurios de paz tras una agitada campaña que cruzó peleas y acusaciones entre los seguidores de los candidatos: a uno le decían “chavista” y a la otra “hija de Fujimori”. La televisión jugó un papel relevante en la campaña. Tanto que “Radio Libertad” de Perú le dedicó buena parte de su transmisión electoral del domingo a un debate entre dos expertos politólogos que no eran ni Caetano ni Constanza, hablando sobre el papel de la televisión. Uno desde aquí, lejos de la región andina de José María Arguedas, el cóndor, el Inca Garcilaso, los incas, y del apartamento de mucha gente con plata que vive en la Rambla República del Perú (en Pocitos), veía con asombro cómo se comentaba lo que la televisión había hecho de la fiesta electoral. Resulta que algunos medios se volcaron por Fujimori y otros por el ahora Presidente electo. Los mostraron su apoyo por la hija del ex Presidente decían hacerlo porque el otro candidato proponía una política chavista de censura a los medios. Los que se volcaron por Humala, en realidad no se volcó casi ninguno, trataron de meterse en la polémica tomando partido desde las editoriales en papel o espacios radiofónicos criticando de una manera injuriante al contrario. Eso fue un ida y vuelta donde quedaron solapados en el debate: la alta tasa de mortalidad infantil de Perú, la situación de los cada vez más relegado indígenas (relegados social y particularmente en la toma de decisión que los afecta directamente), la búsqueda de la verdad sobre delitos contra los Derechos Humanos, y el problema mayor del país: el narcotráfico. Todo esto en un circo mediático donde la televisión pedía una única cosa: “no se metan con nosotros”. Un “no se metan con nosotros” que surgió a partir de las presiones que los medios dijeron tener por parte de los allegados a los candidatos, algo que nunca quedó ni quedará aclarado. La televisión sirvió de plataforma de campaña de los presidenciables. Fueron campañas pagas con hermosas canciones, cuanto más cerca de lo popular mejor. En la primera vuelta los candidatos bailaban por televisión, se dejaban besar, tocar, y se mostraban cerca de la gente generalmente la más pobre: es decir el mayor caudal elector de Perú. ¿Todo esto no le resulta familiar?

 

Cerca de las cuatro

Es tan familiar que la democracia parece una sola a pesar de las fronteras y la distancia. Ellos en Perú y nosotros en Uruguay  vemos cómo el acto de elegir un Presidente se transforma en una instancia de consumo mediático, tanto como “Bailando por un sueño”. Allá no había un Fernando Vilar apurado por dar el resultado a boca de urna. Había un conductor en un canal privado y otro en la televisión pública peruana que esperaba a que dieran las cuatro de la tarde del domingo (seis de la tarde en Uruguay), para así dar los primeros resultados de la encuesta a boca de urna. Claro está, que después de una experiencia fallida en las anteriores elecciones donde el error fue grosero (esto también nos resulta familiar), se aclaraba que la encuesta era de menos o más tres puntos. Esto se advertía constantemente ya que la diferencia era “muy ajustada”, y se recomendaba esperar al órgano electoral peruano para que confirmara los datos. ¿Para que los daban entonces? Sin el protocolar y tan esencial acto de abrir los sobres de las mesas tal como vemos en cada elección en Uruguay, los canales les dieron paso al móvil. Faltando cuatro minutos para las cuatro, el conductor dejó con la palabra en la boca al periodista ubicado en la base de operaciones de Fujimori, y le dio paso al que estaba en la base de Humala, a quien también cortó faltando segundos para las cuatro de la tarde. El conductor no le dio paso a un Botinelli o un González, dijo que “ahora vamos a ver el tradicional flash”. A partir de ahora le vamos a dar una idea copiada del Perú. Les pido a los productores de los canales que tomen nota. En la pantalla se anuncia con letras rojas y blancas (acá podrían ser celestes y blancas con un sol por ahí o la cara de Forlán), el “FLASH ELECTORAL”. Entonces aparece una suerte de cubo (un gráfico en la pantalla) donde en una de sus caras está el rostro de Fujimori y en el otro el de Humala. El cubo empieza a girar al punto que no se distinguen rostros de lo rápido que va. Lentamente comienza a parar como paran lentamente los números del juego de la cédula. Vale anotar que de fondo se esuchaba una música de informativo hecha a base de quenas. Acá podría ser Rada tocando “pero con vino tinto y pan…” De a poco uno ve que pasan las caras de los candidatos y cuando pensábamos que iba a quedar en el rostro de Fujimori, una pequeña vuelta del cubo determinó que fuera Humala el ganador. Como en un acto de suerte (aquí se le quitó toda responsabilidad al elector), finalmente se anunció al ganador. Es como cuando Rodríguez le atribuye los números a la suerte de un niño cantor del Cinco de Oro. Lo mismo ocurrió en Perú. El dado de la suerte nos llenó de expectativas. Pudimos saber quién ganó porque el Flash Electoral nos lo mostró. Ni siquiera fue González tratando de articular el nombre de un ganador, ni Botinelli apretando su ojo izquierdo en un tic desesperado por ser el primero en decir quién será el Presidente. En Perú fue un dado. Un simple dado  que esta vez no se equivocó. Pero que dado la corta diferencia entre un candidato y otro, como en una generala, la suerte estuvo de su lado, del lado de Humala.

Matiasrotulo@gmail.com

 


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