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ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS Justin.tv y el deseo de mostrarme Por Matías Rótulo

publicado a la‎(s)‎ 27 may. 2011 15:47 por Semanario Voces



Me quisieron robar en mi casa. Si la inseguridad ya no respeta ni a los periodistas. Entonces puse una cámara en mi cuarto que transmitía en directo por Internet.


La televisión llegó a Internet (¡Vaya novedad!). Cada uno de nosotros podemos ser estrellas de televisión desde nuestra propia habitación. Algo así como Gaspar y Karina que dentro de poco harán su programa desde la cama, ya que en cuanta oportunidad tiene nos revelan sus más íntimas situaciones matrimoniales. Yo ya revelé una personal. Resulta que me quisieron robar, entraron en mi patio y se llevaron una garrafa. Era chiquita. Usted estará pensando por qué  hablo de una garrafa y no sobre cómo viven su intimidad Karina (sobre todo Karina) y Gaspar. Era chiquita (la garrafa), que no se mal entienda. Lo reafirmo para que nadie se lamente de mi desgracia. No fue una de trece kilos. Después que me robaron, y que sentí en carne propia lo que la televisión dice todos los días sobre la inseguridad utilicé un sistema llamado Justin tv. Este sistema por Internet nos permite hacer nuestras propias transmisiones de televisión vía web. Puse la cámara de mi computadora frente a un ventanal y mientras estaba lejos de casa miraba lo que me transmitía en la página web de Justin. Si, soy un nabo. Lo único que miraba era una cortina que no se movía.  Pero yo la miraba con atención. Estudiaba cada movimiento que se daba. Es decir ninguno, porque nunca más me quisieron robar. Recordaba en ese momento cuando miraba la señal de ajuste de los canales cuando empezaban al mediodía. En una de esas atractivas vistas del ventanal recorrí la página de Justin TV. Vi a una muchacha de unos 26 años que estaba chateando y que transmitía en vivo su cara mirando la pantalla mientras se escuchaba el toqueteo de las teclas. Si Gran Hermano, la Cámara Nocturna de Telenoche, y las ecografías de mi hermana cuando estaba embarazada eran lo inmediato de la realidad aunque no sirvieran para nada, ahora, ver a una persona masticando chicle y riéndose quién sabe por qué era lo más importante que me pasaba en la vida. Lo mejor de todo es que ella se mostraba para quién sabe quién y yo la veía aunque ella no sabía que yo la observaba.

 

Viéndonos

Justin es una nueva dimensión en comunicación. No es la dimensión en la que se mueven los conductores de Tv Libre en el más allá, gracias a la relación directa que tienen con cuanta religión, tirada de runas o de cartas exista en Uruguay. Justin es la dimensión de la comunicación por la comunicación en sí. Si bien en Justin se pueden ver canales de televisión de todo el mundo, gracias a almas caritativas que los conectan a la web para que podamos disfrutar de la maravillosa tele de paraguaya, ecuatoriana o iraní. También se puede ver a un hombre o mujer masturbándose frente a su cámara, a un ama de casa cocinando, o una chica japonesa cantando una canción de Rolling Stones en japonés (todo esto lo vi en algún momento en estas dos semanas). Todos los anteriores pensarán que yo soy un tonto por poner la imagen fija de una cortina en mi casa. Es cierto. Otra atracción es ver cómo los programas de radio son transmitidos en vivo por Internet. En eso, la televisión uruguaya ganó la apuesta. Tenemos a Buen Día Uruguay, Poder Ciudadano, Buscadores, Arriba Gente, Verónica. Show, Periscopio, y un sin fin de títulos que bien podrían ser escuchados por Carve, Monte Carlo u Oriental o cerrando los ojos y escuchando lo que dicen los conductores. De hecho ¿Los informativos de televisión no son transmitidos por radio? ¿Alguien se pierde algo cuando lo escucha y no lo ve? Volviendo a Justin TV, es la fascinación de mostrarnos por mostrarnos, o de ver por ver. Aunque la televisión tradicional no significa nada diferente ya que nunca falta uno haciendo muecas detrás de una cámara cuando le están haciendo una entrevista a alguien en la calle. Para terminar, ya no miro mi ventana en la quietud de la soledad de mi hogar. Ahora compré una alarma.

matiasrotulo@gmail.com

 

 

 

 


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