Cultura‎ > ‎

ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS No dejo de reírme con “Bienes Gananciales”: soy reidor Por Matías Rótulo

publicado a la‎(s)‎ 30 mar. 2012 7:47 por Semanario Voces
 

 

 

Mi paso por la televisión no fue fugaz. Hoy soy uno de los que presta su carcajada para “Bienes Gananciales”, la nueva tira cómica de Canal 10.

 

 

 

Me salió un trabajo de arriba. Así como al hijo de Alberto, el relator de fútbol ¿Vieron que Martín Kesman hace la propaganda de unas papas fritas? La consigna es que “de arriba un rayo”. Si de algo sabe Martín Kesman es aprovechar lo que le vino de arriba. De no haber sido el hijo de Alberto Kesman todavía estaría tratando de levantar adolescentes en “Azabache”.

Pero les contaba que conseguí un laburito y es en televisión. Mi pasado en la televisión incluye haber sido el brazo de un niño mientras me vacunaban en la Escuela 120. El brazo fue mostrado en “Telenoche 4” en el año 1989 cuando comenzó la campaña de vacunación de ese año. Luego salí de refilón frente a un cartel pidiendo “no más cortes de luz” en el Buceo. Corría el año 1991.

Posteriormente aparecí en “Cacho Bochinche” vomitando “Fanta”,  y hasta fui nombrado por Cacho junto a “Ultratón” acusado de insultar a mi maestra de primer año de “vieja cucaracha”. Luego intenté hacer esta misma pavada que hago acá, es decir hablar de televisión en televisión y la verdad, los pilotos salían como Martín Kesman pero sin ser el hijo de Kesman y con mucho menos talento, porque no tuve un padre que me adoctrinó de chiquito para trabajar en televisión y ser su heredero en el relato de fútbol. En el caso de Kesman dio resultado, pero si bien es muy exitoso, Cacho de la Cruz todavía no ha logrado formar algo medianamente bueno en su hijo Maxi.

Vuelvo a mi historia personal en la televisión. Desde aquellos inicios en la pantalla chica llegué hoy a prestar mi voz para ser de reidor en “Bienes Gananciales”.

Reírse en un programa de televisión es un arte. En cada remate tengo que largar una carcajada. A veces hay que deslizar un “ja”. Es un sonido que se produce cuando uno se queda atorado por el chiste anterior. Es como la tos que nace después de la mezcla entre la yerba que se escapa de la bombilla y una galletita “María”.

Si uno exagera mucho esa risa suena algo falsa. Entonces hay que volver a grabar el sonido.

Nosotros, los reidores, tenemos un libreto. Si el chiste es al inicio del programa tendremos que emitir una risita tenue, como soplando la carcajadita mientras se escapa por la boca de uno. Un poco más avanzado el capítulo, hay risas más fuertes, firmes, y que deben sonar de manera ordenada para no alterar el paso a la otra escena.

En los remates del último bloque, la risa tiene que adoptar un cuerpo contundente.

Pero la última risa es la más importante. Es en el final del programa. Ahí el humor baja y se abre lugar al “mensaje moralizante” el cual se construye con un momento triste y posteriormente con la moraleja. Todo se contrasta con un nuevo rapto de humor. En orden, nosotros debemos expresar un “haaaaa”, y después un aplauso, para finalizar con una risa muy fuerte y un nuevo aplauso sumando ovaciones a la espera de los títulos de cierre.

Es así que estoy muy feliz (y lanzo una carcajada de felicidad: “jaja”), por formar parte de la tira. Es el nuevo programa de Gaspar y Karina. Es cierto que para ser reidor no me debe dar gracia obligatoriamente, ya que es un simple sonido que requiere práctica.

En el caso de Bienes Gananciales no me da ninguna gracia. Los chistes rozan lo ya repetido, gastado, y lo insinuante del doble sentido (generalmente sexual), pero sin que encaje con las risas que damos. No es como si estuviéramos frente a los “Monthy Phyton”, donde reírse nace naturalmente. Por cierto, en el gremio de reidores tenemos como ejemplo a los ingleses antes nombrados, cuyos reidores son la luz de nuestro camino.

 Hay que tener en cuenta –volviendo a Bienes Gananciales-, que la dupla de Karina  y Gaspar están haciendo de ellos mismos y referenciando su situación matrimonial. Este aspecto es otra exposición de la vida privada (ya vista en los programas que los tuvo como pareja laboral) que bien podría suplirse con una necesaria y urgente separación (artística).

La mejor etapa de la dupla enamorada, retomando el modelo paródico de “Telecataplum”, “Plop” o “El Show del Mediodía”, tal vez fue la de “Terapia de Pareja” (en Canal 4), donde interactuaban con invitados, ponían sobre la mesa burlescas adaptaciones de  programas y publicidades televisivas  y Gaspar daba rienda suelta a sus capacidades artísticas y casi sin hacer las ya olvidadas muecas de “Ojo al Piojo” o “Maxianimados”.

Ellos, Gaspar y Karina, no llegan a ser como sus antecesores del humor nacional (Espalter, Almada, etc.), pero intentaron cambiar la imagen del anquilosado humor televisivo actual basado en el insulto y la “estética” de la pelea.

Hoy, Gaspar y Karina tienen a su disposición una buena producción, buenos actores (no debo incluir a Karina en el listado), pero un libreto muy pobre.

Las risas de los reidores, en vez de ayudar al producto lo entorpecen. A veces uno queda pensando si el chiste era tan bueno como las risas grabadas lo demuestran.

Sé que conspiro contra mi trabajo de reidor, pero debo admitir que reírse hoy es tan común como respirar. Quienes van frecuentemente al teatro comprenderán eso de las “risas injustificadas”, en momentos de profunda tensión dramática, sólo por el hecho de lanzar una carcajada fingida para mostrarse allí, presente.

 Nosotros, los reidores, sabemos distinguir una risa falsa. Bienes Gananciales nos produce una constantemente.

 

matiasrotulo@gmail.com

 

 

Comments