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ESA CAJA BOBA QUE NOS TRATA COMO IDIOTAS Por Matías Rótulo

publicado a la‎(s)‎ 16 dic. 2011 8:36 por Semanario Voces
 

 

La Casa Carlos Gardel

Por semana se editan 3.000 ejemplares de Voces. La mayoría llega al público en general, a políticos, comunicadores y demás. Por eso, solicito la ayuda de  las casi 3.000 personas a las que les llega Voces para que conozcamos (y apoyemos) todos la obra de una institución que rehabilita a personas con discapacidad pero que no tiene dos días de cadena televisiva para recaudar fondos: La Casa Carlos Gardel.

 

Son días de mucha sensibilidad en la televisión. La ayuda de los uruguayos va a ser a cambio de la vulneración de derechos de niños y niñas que serán expuestos contra su voluntad para hacernos sentir culpable, miserable, y “humanos”, y todo para que esas culpas se curen poniendo una monedita.

Las empresas públicas y privadas donarán sus dineros a cambio de nada. Mentira. Donarán su dinero a cambio de una mención que en términos de rentabilidad, les darán más ganancias que cualquier otra publicidad. Donarán dinero y a cambio serán mencionadas, y la sola mención es publicidad, y más aún cuando la mención es un programa de ayuda solidaria, pero más aún si en el medio está la salud de los niños y niñas.

¿El resto del año, esas empresas que donan miles de pesos tienen planes de responsabilidad social?

Ahí estarán los comunicadores más importantes de nuestro país. Esos comunicadores que trabajan en medios de comunicación que durante todo el año violan cuanto código de la niñez y adolescencia exista, mostrando niños abusados, heridos, identificándolos, y dándole poca lugar a la problemática de la discapacidad.  

Comunicadores que, muchos de ellos, gritan con la tribuna que se baje la edad de imputabilidad y acusan sistemáticamente a los niños y niñas vulnerables de todas nuestras desgracia.

Ahí estaremos nosotros: televidentes lamiéndonos la mano con la que donamos ya que es más fácil no reclamar al Estado que cumpla una función tan esencial, ya que pensamos que “nos puede tocar a nosotros”, ya que  necesitamos hacer el bien por el otro, para sentirnos bien nosotros mismos.

Ahí estamos nosotros, llorando emocionados, porque fuimos iluminados al descubrir situaciones de penuria que ignorábamos.

Ahí está la Casa Carlos Gardel

Comunicadores, empresas, nosotros, medios de comunicación, estarán este fin de semana ayudando a una buena obra. Ninguno de los anteriores –al contrario-, ayudará a una obra (otra institución) tan buena como la que ayudarán este fin de semana.

Nosotros, el Estado, contamos con una herramienta muy valiosa en la atención de niños y niñas discapacitados. Los medios de comunicación no le dan un día y medio de promoción de sus actividades. Los comunicadores no recaudamos dinero para esa institución. Las empresas públicas no le donan plata. Se llama “La Casa Carlos Gardel”. Depende del Ministerio de Turismo y Deporte. Funciona desde el año 1995. Está ubicada en Pablo Podestá 1421 y sus teléfono son 2600 0334 – 2601 3142.

No tiene un aparato de marketing tan sofisticado, y trabaja casi desde el anonimato. Su sitio web está desactualizado. Tal vez el gran error de la institución es que no expone a sus pacientes como en una vidriera de shopping para que el público elija ayudar o no. Tal vez, el error o la omisión no sea de la Casa Carlos Gardel sino de todos nosotros, que simplemente nos quedamos con lo que nos muestran. Por el contrario, podría yo decir que el error u omisión es de los medios de comunicación que cada más apuestan a mostrar lo que está políticamente correcto mostrar.

Pues la Casa Carlos Gardel está ahí, funciona, y paradójicamente, en su sitio web desactualizado: www.casadegardel.org.uy si uno aprieta en “Cómo ayudarnos”, hay un gran espacio en blanco, sin ninguna información al respecto. Un gran vacío, como si fueran invisibles. Son invisibles.

 

 

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