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Franklin Rodríguez:“la realidad es mucho más graciosa que lo que yo pueda decir”

publicado a la‎(s)‎ 11 may. 2013 12:10 por Semanario Voces
 

Franklin Rodríguez volvió a los medios, aunque no a la televisión sino a la radio. Actualmente es el conductor de Viva la tarde en Radio Sarandí, un programa formato magazine que apela al humor para comentar la actualidad.

Conversando con el actor y dramaturgo en su Espacio Teatro sobre sus proyectos teatrales, inevitablemente se cuelan aspectos de la realidad social que por un lado lo sorprenden, y por otro sirven de insumos para sus espectáculos. Lo novedoso ha sido la hostilidad que el actor percibió cuando intentó acercarse a la realidad de los efectivos uruguayos que integran las tropas de la ONU.

 

 “YO NUNCA GANÉ UN PREMIO A NADA”

La idea de escribir una obra que proponga que en países como Haití es más necesario un payaso que un soldado persigue a Rodríguez desde hace años. Iberescena, un programa internacional que financia proyectos escénicos, fue una puerta que golpeó para ver si podía contar, para escribir esa obra, con la tutoría de uno de los más importantes dramaturgos españoles, José Sanchis Sinisterra. Y la puerta se abrió.

“Me di cuenta de que no podía escribir esa obra desde donde yo escribo siempre, tengo que alejarme de esa mano que escribe ya mecánicamente” nos comienza contando Rodríguez, y continúa “ahí surgió la idea de Sanchis Sinisterra, su Teatro Fronterizo que es un teatro muy especial, me ha gustado mucho, esos quiebres que hace con historias mínimas... Cuando apareció la idea de Iberescena me presenté, argumenté porqué quería la tutoría con Sanchis Sinisterra, las causas por las que quería escribir esta obra, y en diciembre me enteré de que había sido elegido, y me generó una sorpresa porque era el único autor de teatro de toda América. Yo nunca gané un premio a nada, esta es la primera vez que gané algo, fue una emoción total (risas), siempre estuve ahí pero nunca gané, nunca fui campeón del mundo y me sentí como Rocha (FC), cuando salió campeón del Apertura, sin la vaca, y me sentí recontento.

Ahí empezó toda la peripecia de buscar información sobre el Congo y sobre Haití, y pensé ‘¿Porqué no me voy al Congo a ver in situ lo que es?’ En ese momento había pasado todo lo del haitiano que había sido violado, una cosa terrible y me dije ‘¿Cómo hago para además meterme con este tema?’ Había descubierto algunas cosas más, aparecieron los dos diputados del MPP que renunciaron entre otros temas por oponerse a seguir estando en Haití, a ellos los voy a llamar para hablar sobre estos temas. ¿Por qué esto es importante? ¿Por qué tenemos que tener soldados en el Congo? Después me vengo a enterar que Uruguay tiene mil soldados en las Fuerzas de Paz, un país de tres millones y poco de personas ¿Y Argentina que tiene cuarenta millones de habitantes tiene seiscientos? ¿Cómo funciona? Entonces traté de que me dieran una cita con Fernández Huidobro, que no me la dio. Traté, a través de amigos como Julio Calzada, de conseguir hablar con el secretario para contarle el proyecto, nunca me llamaron. A mi me gustaría vivirlo para tener mi punto de vista sobre los hechos, por eso había pedido la ayuda, para poder ir como fueron muchos periodistas y fotógrafos. Pero lamentablemente voy a tener que escribir la obra con la salvedad de que me puedo equivocar muchísimo, pero intenté, si dijera ‘quiero volver a 1900’ es imposible, pero esto era posible.

Más allá de eso ahora tengo que ir a España con Sanchis de tutor de esta historia y ver qué sale de este trabajo, la promesa es escribir la obra allá, montarla acá, y sacar una edición, esa es la primera instancia de este proyecto. En la obra en realidad yo voy a poner un soldado, preparado para ir a la guerra, y un payaso sin fronteras, que hay miles, que van por el mundo haciendo lo que pueden en lugares de guerra ¿Qué va a pasar entre los dos? ¿Qué va a pasar con esa relación? Es eso lo que yo quiero escribir pero de repente todo lo que rodea eso se convirtió en un ‘nooo, no hables de eso’ ¿Porqué? (risas) Es como en esas películas en que uno dice algo y empieza a ser amenazado sin saber porqué ¿qué sucedió? ¿Qué pasó que es tan complicado?

 

“ESTAMOS LEJOS DE LO QUE SE PRETENDÍA”

-          ¿Qué perspectivas tenés del encuentro con Sanchís?

-          Ya  lo conocí, y es muy difícil, encontrarlo es toda una historia, ¡que me reescriba! Y están en un gran problema... Yo le pregunté ‘¿cuando querés que vaya?’ Y me dijo ‘espérate porque realmente no se’. Él está haciendo cursos en todos lados porque está complicado para ellos, están muy mal económicamente y es difícil coordinar. Porque yo tampoco puedo dejar todo tirado acá y los tiempos de ellos son sobrevivir mes a mes. Sanchis abrió un teatro en la calle Cabeza en Madrid, yo fui ahí, ¡es un bar eh! Es un bar en la esquina, le puso maderas y da clases allí. Es muy precario todo, están haciendo un esfuerzo tremendo para que todo funcione, entonces no es fácil.

 

-          En contraste a la crisis española y los recortes en los apoyos a la cultura de parte del gobierno allá, a vos el año pasado te tocó recibir una financiación para la obra Los días contados de parte de la Intendencia de Montevideo. Vos eras crítico con los programas de apoyo gubernamentales acá, por cómo se daban e instrumentaban.

-          Y soy más crítico ahora, porque ese fondo es mucha plata y no se aplicó en todos los términos. Para mi los barrios no han sido una buena experiencia, no ha funcionado. Yo he ido a los barrios, no me van a decir como son porque yo voy. Y eso que esta obra (Los días contados) es de las de mayor aceptación. Y no han medido consecuencias cuando dan el fondo, hay obras que no fueron a los barrios por problemas técnicos, era imposible trasladar escenografía y otras cosas y no han ido. Dicen ‘no, nosotros lo hacemos en el teatro y vengan a vernos acá’. Y yo todos los domingos vengo, levanto las cosas y arranco, a veces voy a lugares que no están acondicionados, y a veces va gente y a veces no. En realidad son esos fondos que habría que rever bien como se aplican, porque es mucha plata, pero igual fue una alarma ¿no? Porque empezó con un discurso de que esto va a ser mucho más y en realidad este año ya va a ser mucho menos. El sistema político manosea mucho a la gente, a las ideas, yo creo que estamos lejos de lo que se pretendía, muy lejos, el actor sigue siendo un ser detestable que actúa donde puede, como puede, la gente no viene, hay que remarla, es una gran crisis, pero es general, no es solo acá.

 

-          Para más adelante aprontás una obra llamada Salvador.

-          Es esa impronta de obras que toman algún dato que aparece en la realidad, en este caso está la noticia del ex marino que salvó a la señora que había caído en la rambla, son historias que no podés superar desde la ficción. Ahora se casaron, le iban a dar la llave de la ciudad, lo usaron... es genial todo lo que hacen con el tipo, vos lo contás y te dicen que no es verdad, y es verdad. Ya los quince minutos de fama no son más, ahora son dos, cuando ves en televisión que matan a un tipo en un barrio aparece la mujer, y los hijos, y el padre, y el vecino, que no vio nada pero escuchó el tiro. Tienen esos dos minutos en los que hablan y lloran frente a cámara, la cámara los autoriza a ser alguien durante dos minutos, y a mi se me ocurrió contar sobre esa necesidad. El tema lo tomé del marino que se tira al agua en la rambla y salva a la señora, pero no es tal cual, lo que sucede es una cosa distinta.

 

- Y estás haciendo radio.

- Eso es una novedad, había estado antes como comentarista de libros, no como crítico sino como comentarista, pero nunca había estado como conductor de un programa, encima Viva la tarde en Sarandí (de lunes a viernes de 13:00 a 15:30). Es un magazine que tiene humor, apoyándome en la realidad, porque la realidad es mucho más graciosa que lo que yo pueda decir.

 

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