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Historieta uruguaya siglo XXI: Dos personajes secuestran a su creador Por Luis Morales

publicado a la‎(s)‎ 7 dic. 2012 12:40 por Semanario Voces
 

Una nochecita de hace unas semanas, tuvo lugar en el café

la diaria un acontecimiento cultural de singular importancia: la presentación de un nuevo cómic de producción nacional. El producto promete, desde la tapa advierte: “warning: contiene violencia, sangre y demencia”. Ganadora de los Fondos concursables del MEC, la obra fue guionada, dibujada y editada por dos jóvenes artistas uruguayos: Aldo Pérez y Daniel Morales. Con este último charlamos el día del evento. He aquí la entrevista.

 

¿De qué trata la novela gráfica que están presentando?

Presentamos el libro Mutágeno I, que tiene una historia que se llama “Sin título”.

La sinopsis vendría a ser que dos personajes literarios secuestran a su creador para hacerle algunos reclamos.

 

¿Tenían experiencia previa en hacer este tipo de material trabajando en conjunto?

Es el primer libro que hacemos. Lo pudimos hacer gracias a los Fondos concursables del MEC, a los cuales presentamos el proyecto, que fue elegido para financiarlo y lo pudimos hacer.

 

¿Cómo se dividieron la tarea?

La historia y los dibujos son de Aldo Pérez, y yo, Daniel Morales, he hecho la parte de coloreado y el diseño del libro.

 

¿Podrías contar cómo se llevó adelante el proceso creativo de la obra?

Hacía un tiempo que veníamos tratando de hacer una historia juntos con Aldo. No estábamos pensando en hacer algo para presentar a un concurso, pero nos enteramos, a través de un amigo que está hace años en la movida, de que estaban los Fondos concursables y de que existía la categoría cómic. Entonces, como Aldo tenía escrita esta historia, y algunos dibujos de personajes, y yo la leí y me gustó, nos embalamos para presentarnos. Armamos el proyecto, lo presentamos y salió. Ahora, retrospectivamente, me parece que la entrega fue muy desprolija (risas).

 

¿Y cómo se plasmó la idea?

Cuando nos pusimos a trabajar, se disparó todo al carajo, porque Aldo se liberó e hizo algo muchísimo mejor que lo que habíamos presentado como proyecto. No sé si, inconscientemente, no nos resistíamos un poco a tener que agradarle a un jurado, por más que yo estaba recopado con el trabajo. Pero cuando empezó a dibujar sobre seguro, Aldo se disparó… ¡era el Aldo Pérez que yo quería ver, el que conocí en el noventa y ocho!

 

¿Es difícil compatibilizar con el otro?

Estoy muy afín con su estética, que siento como la mía propia. Se ve que tenemos las mismas influencias, lo que hace crecer las afinidades.

 

¿Y el trabajo de hacer el libro, cómo salió?

Al principio, habíamos empezado a armar algo parecido a un storyboard, sobre el cual trabajar para hacer el cómic. Pero en un momento vi que no fluía, y él también buscó hacerlo a su manera, hizo los dibujos a tinta negra, libremente, de este modo fue excelente, porque hizo lo que tenía en su cabeza a su modo. Luego, él me iba pasando los dibujos, y yo hacía el proceso digital de escanearlo, arreglar un poco el contraste para que la línea en negro quedase lo más pura posible y limpiar las imperfecciones del papel, por ejemplo.  Después, vino toda la parte del coloreado.

 

¿Fue compleja?

Para mí era nueva y no, porque yo ya había pintado, pero me quería jugar a hacer algo muy colorido, lo que al final salió muy bien.

 

¿Pensar el objeto libro fue otro trabajo?

Sí. Después nos juntamos para definir cómo íbamos a hacer las letras. Al principio, pensamos en hacerlas a mano, pero luego vimos que el resultado no iba a ser mucho mejor que el que íbamos a conseguir con la computadora. Aunque hubiera sido lo mejor, no pudimos hacer un proceso de exploración de letras raras o creadas a propósito para este texto. Sin embargo, hicimos varias pruebas con letras bajadas de Internet hasta que elegimos una que nos pareció que rendía para este trabajo.

Los originales los hice yo también y los mandamos a la imprenta. Como soy diseñador web, al principio estaba un poco asustado, porque tengo mucha experiencia con el resultado de los gráficos en pantalla, pero cuando uno va a la imprenta, hay un montón de consideraciones que uno tiene que tener en cuenta  y con las cuales yo no estaba familiarizado. Esto me estresa mucho, porque he trabajado en empresas de publicidad y se genera una gran preocupación cuando vas a hacer, por ejemplo, un catálogo de una gran librería, en una tirada de doscientos cincuenta mil ejemplares, y si hay una equivocación tuya, se perderá todo el trabajo y habrá miles de dólares en pérdidas por tu culpa. Así que esto me estresaba, porque revisaba las cosas quinientos millones de veces… y ahora me pasó algo parecido.

 

El libro tiene mucho color, lo que hacía más riesgosa la apuesta, ¿no?

Tiene mucho colorido, que se ve de una manera en la pantalla, pero al imprimirlo puede cambiar. Hice una prueba previa en casa para ver cómo quedaba impreso el cómic en papel y, a partir de esta prueba, me di cuenta de muchas cosas que había que cambiar, y corregí el rumbo. Así y todo, ahora, al ver el resultado de la imprenta, me doy cuenta de errores que no voy a volver a cometer. No creo que hayan empeorado el producto, porque el producto también es el proceso que uno realiza al hacerlo.

 

¿Quedaste conforme con el tamaño en que salió el cómic?

Al principio, pensaba que iba a quedar chico, porque en la computadora vos podés hacerle un zoom a un ojo y ver todos los detalles, en lo cual se ve la mano del dibujante; pero cuando lo vas a imprimir en el papel, ves que mucho de ese trabajo se pierde, porque aquellos detalles no quedan en el papel y se terminan perdiendo. De todas formas, ahora que tengo el libro en mis manos, veo que el tamaño no estaba mal. Todavía sueño con hacer un libro grande y de tapa dura, pero tiene que ser en un momento en el que no me importe si se va a vender o no.

 

¿Cómo harán la distribución?

Como todo en este libro, lo vamos a ir aprendiendo sobre la marcha. No tenemos experiencia en ese sentido. He hablado con algunas librerías en ese sentido, para ofrecerlo. Pero en cierto sentido también pienso que hay que moverlo mucho por Internet, donde tenemos un público al que le interesa  esto que hemos hecho.  Hay gente que nos conoce y nos ha seguido por facebook y toda la comunicación digital. Nos tenemos fe para comercializarlo por Internet.

 

¿Cuál es el sitio donde se puede ver el material?

El dominio que tenemos es www.mutageno.com, estamos diseñando la página.

La parte del logo y la presentación institucional es mío, claro que consulté en todo a Aldo.

 

 

PERFILES

 

Aldo Pérez: Nació en Montevideo en 1979. Ilustrador, dibujante e historietista. Estudió en los talleres de Roberto Poy y en Continental Schools con Álvaro Fontana.  Además, ha trabajado en editoriales de diversos países, como España y Estado s Unidos.  Es autor y director de obras de teatro. Asimismo, ha incursionado en el mundo de la música, como baterista de rock.

 

Daniel Morales: Nació en Montevideo en 1980. Se formó como ilustrador con el profesor Álvaro Fontana, en Continental Schools.  Además, es egresado de la Universidad ORT como Diseñador Gráfico y Web. Ha trabajado como animador en el largometraje AninA, del director Alfredo Soderguit.  Entre otras actividades que cultivó motivado por sus inquietudes, fue vocalista de la banda Panta Rhei. En la actualidad se dedica a la ilustración, la animación y el diseño.

 

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