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Jimena Márquez: Entre el teatro y el carnaval Por Leonardo Flamia

publicado a la‎(s)‎ 21 dic. 2012 14:28 por Semanario Voces
 

En el 2009 ganó el Florencio Revelación por su obra Cajas Chinas, allí descubrimos a una autora y directora que ya había ganados varios premios en las muestras de Teatro Joven organizadas por la IMM.

También escribe para murgas, al principio para su proyecto, la murga de mujeres Cero Bola, premiada en Murga Joven y que participara en el carnaval 2012, pero después para La Gran Muñeca, con quienes salió en el 2011. También ha puesto su pluma al servicio de la comparsa Mi Morena, parodistas Los muchachos y revista La compañía. Recibe múltiples nominaciones, obteniendo el 1º premio en el Concurso de temas inéditos “Víctor Soliño”, con el tema “El último carnaval” en co-autoría con Ruben Burgos en el 2011 y la mención a mejor texto de lubolos por La Máquina, espectáculo de Mi Morena 2012.

 

Márquez, que también es profesora de Literatura, egresada del IPA, es de la generación de jóvenes que va y viene del teatro al carnaval, sin prejuicios. Sobre ese doble aspecto de su trabajo nos cuenta:

“El carnaval es una cosa de la cuna, mi padre era de ver a todas las murgas, de opinar sobre todas, sin salir, pero de esa gente que va al tablado todos los días, que hace la vianda, lleva jugolín…Íbamos al Tabaré, y yo piraba con las murgas y escribía en alguna libretita retiradas y cuplés que no eran nada, pero para mi eran tremendos cuplés, pero de chica chica te digo, sabiendo escribir poco escribía esas cosas, así que eso lo tenía. Cantaba mirándome adelante del espejo, me veía en una murga, pero no lo pensaba como algo para hacer en mi vida.

Cuando entré al IPA, para hacer Literatura, justo me tocó una generación de compañeros muy teatrales, Ramiro Perdomo, Virginia Arzuaga, tenían un viaje con eso y me entró a encantar. Y Ramiro me prepara un año para dar la prueba para entrar a la EMAD (Escuela Municipal de Arte Dramático) y entré en un cursillo en que hay una primera preselección y después no entré, y me generó como una frustración. En ese entonces teníamos un taller literario con Ramiro, yo escribí una obra, y con los alumnos del taller que hacían teatro en el Anglo dijimos “vamos a hacerla”. Y empezamos a ensayarla y se nos ocurrió presentarnos a Teatro Joven, y ahí entré, en el 2000, con ese grupo que se llamaba Pachachos, que fue mi grupo de teatro joven hasta el 2005, yo actuando y escribiendo nada más. En el 2005 paso a dirigir Japonesita Teatro, que es el grupo que tengo hasta ahora.

En ese plan, viviendo con cuatro amigas a las que les gustaba la murga dijimos “vamos a hacer una murga de mujeres”, dijimos de ponerle Cero Bola, y nos reíamos por el nombre, y empezamos a hablar de Cero Bola como algo que existía pero nunca iba a existir. Y una mañana me puse a escribir, escribí todo un libreto de Cero Bola, todo en un día solo, y dijimos: “ta, vamos a llamar gente”. Y llamamos amigas, primas, hermanas, vecinas y nos pusimos a ensayar. Horrible era, no sonaba nada, y vino Fernando Paleo, que después terminó dirigiendo La Mojigata, y nos empezó a dar una mano y nos copamos y lo mismo, dijimos de presentarnos en murga joven, y nos presentamos y ganamos, y ahí empezó Cero Bola. Ese mismo año volvía a salir La Gran Muñeca, después de diez años, y no tenían letrista, vieron a Cero Bola y me invitaron a probar, y tanto probé que terminé escribiendo todo el libreto de La Muñeca de ese año, y hasta hoy.

 

Dentro de las políticas culturales de los gobiernos de izquierda, con iniciativas que duran dos o tres años y se abandonan sin mayor balance para pasar a otras iniciativas a veces contrarias a las anteriores que también durarán unos pocos años hasta que venga la nueva fracción, hay que destacar a las muestras de “arte joven”. Las puertas abiertas de las muestras de teatro y de murga joven posibilitaron y posibilitan el canalizar las ganas de hacer de muchos jóvenes, teniendo fechas y lugares donde mostrarse. Sobre esto nos dice Márquez:

 

La movida joven te da justamente eso, el vamos a hacerlo y canalizarlo por algún lugar y que se convierta en un hecho artístico digamos, al ser recibido por un público. Y claro, también en el caso de que te vaya bien te pasa lo que me pasó, que te ven, y podés trabajar alguna vez, felizmente, de lo que te gusta hacer.

 

Los destacados de teatro joven en un momento eran premiados posibilitándoles hacer funciones en alguna sala del circuito profesional.

 

Si, tres años de los que gané me dieron sala, una semana en El Galpón y una semana en el Circular. ¡Eso estaba bueno eh! Porque antes lo frustrante era que solo ese día (el de la muestra) tenías la posibilidad de mostrar un trabajo que te había llevado mucho tiempo, después era muy difícil hacer una función en algún otro lado, porque sos un desconocido y las salas no te abren las puertas, te cobran en una plata que no tenés.

 

Mariana Percovich, cuando trabajaba en la Dirección de Cultura del MEC, tenía particular interés en lograr que los jóvenes accedieran a salas para mostrar lo que hacen, y ese interés el MEC lo canalizaba por diversas vías, por premios a la muestra de teatro joven, pero también con llamados específicos. Después en un momento la cosa se excedió y empezaron a aparecer espectáculos que terminaban siendo contraproducentes a la motivación original.

 

El año que yo gané el Florencio por Cajas Chinas, fue por ahí, arrancaron los concursos del MEC que se llamaban A Escena! Que el premio era justamente una temporada en la sala sin pagar el alquiler, o sea que el neto era para el grupo, y estaba buenísimo. Y eso es muy importante, pero es cierto también lo que decís que en un momento se premiaba todo, todo, y las salas estaban llenas de cosas que estaban demás y de cosas que no daba, o sí, es un debate larguísimo, cosas que para mí no daban. Y ahora se frenó, porque el año pasado me hubiera encantado que ese concurso existiera pero no estuvo y tuve que pagar la sala del Museo del Carnaval, y me salió carísimo. Este año El Galpón fue más sencillo, pero pedí la sala en verano, y recién tenía lugar para octubre, y cuatro funciones, tampoco es que hacés una temporada.

 

 

“ESTOY HARTA DE VER GANAR A JIMENA MARQUEZ”

Nosotros nos fuimos de la Movida Joven por los demás. Un año presenté dos obras de teatro, habíamos partido la compañía al medio y habíamos hecho una tragedia y una comedia. Y había estado Cero Bola, y al lado mío una gurisa que evidentemente no me conocía le decía a otra “estoy harta de ver ganar a Jimena Márquez” y ahí le dije a los chiquilines de irnos, porque ya cuando se genera eso, que te empiezan a decir “ya no estás pa` teatro joven”… y vos estás dentro de los requisitos, yo hasta hoy podría seguir haciendo teatro joven. Pero decidimos juntar esas dos obras, adentro de otra, y ahí armamos Cajas Chinas, y nos presentamos a este concurso A Escena!

 

Y cuando llegás a la escena “profesional” también genera repercusión tu trabajo, tanto en teatro como en carnaval.

 

En carnaval digamos que va en ascenso, en el teatro fue el chispazo al principio. Yo todos los años hago una obra, pero siempre digo esto y me río, los críticos fueron a ver Cajas Chinas, nominaron el texto como mejor texto de autor nacional, gané el Florencio revelación, y nunca más fueron a vernos a ninguna de las funciones de las otras obras. Y me río porque vos decís, un grupo de críticos entrega un premio revelación porque alguien promete ¿y no te interesa ir a ver la propuesta del año siguiente? es raro, y me causa gracia. Y no es que me interese que vayan por la premiación, sino porque se genera una propaganda implícita en la crítica también, porque van y publican la nota y eso colabora para que la cosa funcione.

 

Por el 2010 fuiste a España becada para hacer un taller en Barcelona.

 

También por el MEC, fue para hacer un taller de dramaturgia con Simon Stephens que es un dramaturgo inglés (este año la Comedia Nacional estrenó Harper de Stephens), un fenómeno. Era en Barcelona, en la sala Beckett, y éramos 15, yo era la única latinoamericana, había un polaco, una turca, un francés, un canadiense, un alemán, una escocesa, tres españoles, un italiano… y me costó pila porque era en inglés, entendía todo, pero expresarme me costó, para debatir, pero igual lo que absorbí no tuvo nombre. Y vos tenías que mandar una obra, chiquita, de 15 minutos, relacionada con el fin del mundo sobre la psicosis del 2012, y la compañía de la Sala Beckett hacía un semimontaje. Entonces todas las noches teníamos cuatro funciones de esas obras, y estuvo demás, porque vi lo que escribían otros guachos de mi edad en Polonia, en Turquía… y vi muchas cosas por el mismo lado, parecía una obra de uno en distintos idiomas, todas tenían un punto en el que había una conexión genial en la cabeza de todos.

Y me di cuenta que estamos salados nosotros en realidad, esto lo he dicho en algunas notas y hablando con la gente, estamos muy bien, porque las cosas que yo llevé estaban a la altura, y si hubiera ido otro, Santiago Sanguinetti fue después, o si hubiera ido Angie Oña, o Maxi Xicart, cualquiera de la vuelta, estamos a la altura. Hay una diferencia en las posibilidades económicas y en los recursos que ellos tienen, y eso incluso creo que a nosotros nos potencia la creatividad. Por eso te digo que estamos salados, porque hacemos cosas al nivel de ellos a años luz de sus recursos económicos, entonces me volví con una sensación muy grata.

 

Las estructuras de tus obras parecen estar muy pensadas, más que contar algo parece que jugaras con estructuras.

 

Si, está bien lo que decís, mi fuerte no es contar, muy rara vez cuento una historia, siempre son situaciones que están pasando. Pienso mucho en la estructura, me divierte el “decir” a través de la elección del orden de las cosas en la obra, me parece que dice eso, que todo el tiempo está tirando un mensaje o algo sobre la cultura, sobre los mundos que se mezclan, sobre que no todo es tan lineal como parece, eso me parece que se dice desde la estructura de las obras. Aunque la gente no está mirando y está diciendo “Ah, mirá, esta obra habla de que la vida no es tan lineal”, pero por algún lado se absorbe. Y me gusta lo metateatral.

 

“EL CARNAVAL NO ES NUESTRO, PERO PODEMOS PARTICIPAR”

 

Cuando escribís para carnaval cambia el viaje ¿no?

 

Bueno, pero el viaje de lo meta carnavalero también lo tengo.

 

De forma no quizá teorizada sino más intuitiva el carnaval siempre tuvo pasajes autorreferenciales, pero como que eso se está estructurando un poco más ¿no?

 

Si, ahora hay una tendencia fuerte a lo meta carnavalero, sobre todo por el lado de la “murga joven”, aunque ya no son murgas jóvenes cuando participan del concurso, tienen ese discurso de mirarse para adentro y hacer humor criticando las propias formas de hacer, los propios códigos del carnaval. Está bueno, a mí siempre me gustó lo metalingüístico, de meterse para adentro de un lenguaje y analizarlo. No es muy popular, de repente el público de los tablados municipales no disfruta mucho de esa parte del espectáculo, sino de lo otro, del cuplé de personaje, del cuplé de la realidad social. Está buena la mezcla.

 

Las murgas jóvenes, quizá influidas desde el origen por los talleres que daban gente como Guillermo Lamolle, siempre fueron muy críticas del carnaval.

 

Critiquísimas del carnaval, formando parte ¿no? Todo el mundo dice: “ustedes le dan al carnaval, pero ¿Porqué salen? ¿Para eso no salgan?” Pero bueno, es el único carnaval que tenemos, a mi me gusta el carnaval, salgo, y desde adentro critico toda la porquería que el carnaval tiene, sino saliera estaría dejando el carnaval para ellos. Me van a dar con un caño en la nuca todo el tiempo, hasta que me muera, pero salgo en carnaval, el carnaval es mío también.

 

Pero a vos en particular se te reconoce ya como una figura carnavalera, en programas especializados como Colados al camión se te ha oído en ruedas con otros carnavaleros naturalmente, como que se te asume totalmente integrada al medio.

 

Si, ni hablar que sí, igual la gente de ese programa justamente tiene una cabeza especial, dan para adelante. Yo me refiero a DAECPU, a los palos en la rueda que le ponen a la murga joven, a la murga de mujeres, a todo lo que más o menos pueda venir a romper un poco las estructuras. Nosotras después de la prueba de admisión (Cero Bola quedó afuera del carnaval este año) piramos con un carnaval paralelo, y es imposible, porque ¿quien te da los escenarios? La intendencia, y la intendencia está con DAECPU, entonces ¿un carnaval paralelo donde? ¿Acá, en el living de mi casa? Fueron adueñándose de esa fiesta popular, y hoy por hoy es de ellos, y es muy difícil siendo joven, siendo nadie como uno es para ellos, sin recursos, sin ningún tipo de poder, hacer algo. Porque acá se manejan unas relaciones de poder que te juro que no las imaginamos, siempre hablamos de que en DAECPU está todo turbio, pero igual estoy segura de que sin un día pudiera ver el mapa de relaciones de DAECPU con el poder diría “Paaah, ¿tan arriba?” estoy segura de que me pasaría eso, entonces el carnaval no es nuestro, pero podemos participar.  

 

Se comenta que la revista Krisis no habría pasado la prueba de admisión este año porque dos mujeres se daban un beso durante el espectáculo, quizá sea persecución de quienes quedan afuera, pero se comenta.

 

Sí, yo lo vi y sé de buena fuente que impactó para mal al jurado, no sé si Krisis entró o no entró por eso, pero que hubo comentarios como diciendo “hasta acá te la llevo” sí, porque Krisis el año pasado ganó revelación y mejor texto de revista con un texto pro diversidad. Sobraban cupos en categoría revista y Krisis tiene el nivel, y lo tuvo, y todo el mundo se dio cuenta. Es como que piensan “nosotros entendemos que no  podemos censurar un discurso prodiversidad, no podemos ser homofóbicos” por eso le dan el premio el año pasado, como diciendo “qué abiertos somos… pero tampoco se me chuponeen adelante mío” esa es la cabeza, horrible. Es lo mismo que cuando sale (José) Morgade  el año pasado a decir: “estamos pensando, si siguen apareciendo murgas femeninas, que estaría buenísimo hacer un concurso paralelo, por ellas, porque sino nunca van a ganar” O sea, la intención la entiendo, pero se les escapa un fascismo en el fondo, sin darse cuenta, que está salado.

 

 

LO QUE SE VIENE

 

Ganaste un concurso para hacer una obra el año que viene

 

Si, un concurso del Notariado donde se premiaba al dramaturgo con un dinero para colaborar con la puesta en escena, y además con la posibilidad de estrenar la obra ahí. Presenté un texto con el que gané un concurso escrito para Sabrina Speranza y Jimena Vázquez, que se va a estrenar el 7 de agosto en el Teatro del Notariado.

Se llama “La escritora de comedias. Tragedia” y trata de de un personaje, el de Sabrina, que perdió en su rostro la mueca de la risa, no puede hacer que sus músculos generen una sonrisa. Es una persona que pasó la vida escribiendo comedias con mucho éxito, y haciendo reír, con lo cual toda su vida estuvo investigando los mecanismos de la risa y observando porqué la gente se reía y cómo, qué factores se producían, en humor, y tanto lo teorizó, que perdió la capacidad de que algo la haga reír. Y se propone escribir su última comedia, y no la va a considerar terminada hasta que consiga el personaje que por fin la haga reír, y ese personaje de ficción que ella va creando, que va enriqueciéndose a lo largo de la obra, es Jimena Vázquez. Es una relación entre la escritora de comedia y su personaje de ficción, y la escritora lo quiere hacer cómico y le da lecciones con un libro que se llama La risa de Henri Bergson, un libro filosófico, excelente, re denso y para nada gracioso que analiza la risa, la obra está basado en eso.

 

Y este año en carnaval Cero Bola quedó afuera pero seguís escribiendo.

 

Si, yo estaba escribiendo para La gran Muñeca, sigo en eso, y escribo para Escándalo, y voy a salir también, porque simbólicamente para mis compañeras de la murga no me parecía muy simpático salir en otra murga, aunque había posibilidades, entonces salgo en Escándalo ¡Salgo en revista! (carcajadas), es muy divertido.

 

 

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