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LA BELLEZA EN LAS PEQUEÑAS COSAS.

publicado a la‎(s)‎ 21 jun. 2012 1:29 por Semanario Voces
 

 

 

Poesía para el alma

(Shi), Corea del Sur 2010. Dirección y libreto: Lee Chang-dong. Fotografía: Kim Hyumseok. Montaje: Kim Hyun. Con: Yun Jeong-hie, Lee Da-wit, Kim Hira, Ahn Nae-sang. Estreno: 14 de junio. Calificación: Excelente.

 

     “¿Qué es poesía?”, pregunta la protagonista al profesor de literatura, y él responde: “Poesía es buscar y hallar la belleza en las cosas pequeñas”. Exactamente eso hace el cineasta Lee Chang-dong con su película, comenzar una búsqueda lírica para descubrir el maravilloso y terrible mundo que nos rodea, una búsqueda de inspiración existencial que sólo llegará cuando deba llegar. En ese tránsito vital Poesía para el alma narra un episodio en la vida de Mija (Yun Jeong-hie, de notable labor), una anciana que empieza a padecer Alzheimer y que pese a ello no deja de ser lo que ha sido siempre, una mujer curiosa y diferente. Tiene a su cargo un nieto adolescente, rebelde y malcriado, pero además comienza a asistir a un curso de poesía, y a partir de allí será capaz de descubrir, y descubrirnos, la belleza de las cosas sencillas. Pero vivir siempre sorprende, y un suceso doloroso e inesperado le demostrará que la vida quizás no es tan hermosa como a veces uno cree.

     Poesía para el alma permite a los uruguayos descubrir a Lee Chang-dong, nacido en Daegu, Corea del Sur, en 1954. En una época en que el país vivía bajo una dictadura militar, participó en numerosas manifestaciones contra el régimen, y quizás por eso sus dos primeros films no son del todo intimistas: El pez verde (1997) es una crítica social disfrazada de policial de “serie negra”, y Caramelo de menta (2000) muestra veinte años de la vida de un hombre inmerso en los dolorosos cambios políticos de su nación. Sin embargo sus dos obras siguientes, que este cronista ha visto, son dramas íntimos que revelan un hondo humanismo, digno del mejor Kurosawa: Oasis (2002) narra la relación entre un joven ex convicto y débil mental, y una chica con parálisis cerebral, y Sol secreto (2007) sigue el vía crucis de una madre que tras sufrir una irreparable pérdida se entrega a los brazos de Dios para luego, a causa de una honda decepción, librar una batalla personal contra el Creador. En ese contexto Poesía para el alma viene a confirmar a Lee Chang-dong como la voz más poderosa del cine coreano, superior al talentoso pero más mediático y no tan profundo Kim Ki-duk.

    A Poesía para el alma no le sobra un solo plano, y no necesita música para lograr intensificar la emoción ante las cosas naturales: el sonido original capta de inmediato su belleza. El film está jugado a permanentes contraposiciones, porque tras algo bello se esconden realidades dolorosas. La más visible es la que existe entre la búsqueda de un aliado (la poesía) para sobrellevar la vida, y la situación penosa por la que el nieto está pasando. Pero la propia personalidad de la protagonista es fruto de un fuerte contraste, porque pertenece a una clase social muy baja, y sin embargo se muestra siempre como persona con refinamiento y distinción, bagaje con el cual conserva hasta el final una genuina dignidad. Con esas armas el film decanta su filosofía escena tras escena, para que todo sea un espejo que refleje a la perfección un universo donde cada episodio es silencioso detonante para el siguiente. La odisea vital de Mija es la de todos nosotros, la incesante búsqueda de un rumbo y un sentido a lo que hacemos. En ese aspecto hay pasajes de verdadera vida interior en el film: la charla de Mija y la madre de una niña suicida, su recorrido en soledad bajo la lluvia, la confesión sobre su infancia que realiza en el curso de poesía, son secuencias donde una situación real es filmada en tiempo real, y con ello se logra la necesaria y exacta conexión entre la obra exhibida y la sensibilidad del espectador. Eso es milagroso, y esta obra maestra lo consigue de principio a fin. Bienvenidos sean su belleza y su rigor.        

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