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La épica y los márgenes por Leonardo Flamia

publicado a la‎(s)‎ 4 mar. 2012 7:54 por Semanario Voces
 

 

 

Maluco es el nuevo espectáculo de Héctor Manuel Vidal, un director con un curriculum impresionante. Obras como Rinocerontes de Ionesco (1976) o Galileo Galilei de Brecht (1982) se recuerdan como mojones de una época en que el teatro era parte importante de la resistencia al totalitarismo, aunque no solo eso claro está. Pero Vidal también incursionó en el cine cuando “cine uruguayo” era casi una expresión de deseo, trabajando en la dirección de actores de Mataron a Venancio Flores de Juan Carlos Rodríguez Castro (1982). Y según nos sigue contando desde sus libros el recientemente desaparecido Jorge Pignataro, el director también supo trabajar en carnaval, con la centenaria murga Curtidores de Hongos.

Claro que Vidal no tiene que apelar a viejos y amarillentos pergaminos para demostrar su vigencia, su versión de Rompiendo códigos de Hugh Whitemore (1994) fue un éxito y su penúltimo espectáculo generó un pequeño impacto en nuestras tablas. Gatomaquia (2007) reunía a cuatro jóvenes actores para contar una novela de Lope de Vega estructurada en siete silvas, desde siete códigos distintos, logrando hacer convivir el rap con la ópera, el teatro clásico con los títeres, y generando un espectáculo que años después, y con nuevo elenco, aún no pierde ni vigor ni capacidad de convocar a un público veinteañero a escuchar versos de Lope.

Gatomaquia fue premiada en Montevideo y Buenos Aires y ha girado por ciudades de Cuba, EE.UU., Brasil, Ecuador, Colombia y España, además de Uruguay y Argentina. Un pedido de sumar un nuevo espectáculo para salir de gira al exterior sirvió de excusa para que Vidal volviera sobre una idea que había tenido que abandonar en dos oportunidades, adaptar para las tablas Maluco, la premiada novela de Napoleón Baccino.

 

Traduciendo códigos

Además de Gatomaquia Vidal ha adaptado las novelas El proceso de Kafka (1981) y Tirano Banderas (1984) de Valle Inclán, y sin ser novelas también ha montado relatos como Diario de un loco de Gogol (1976, adaptación de Pedro Corradi), el Lazarillo de Tormes (1979, adaptada junto a Horacio Buscaglia) o la historieta Inodoro Pereyra de Fontanarrosa (1983). Sobre el porqué del interés por estas adaptaciones nos cuenta Vidal: “En realidad viene por períodos, en algunos encuentro obras de teatro que me entusiasman, me seducen y de repente hay períodos en que no y he leído algunas novelas o alguna otra cosa que hacen que me plantee `¿Y esto, que me gustó tanto, que refleja tanta cosa?´ Por ejemplo Tirano Banderas de Valle Inclán, ahí se hablaba de la revolución mexicana, él la escribió en 1926, hablando sobre la revolución del 11 pero sobre lo que pasaba después. Él fue con un criterio muy pro español y se dio cuenta ahí, en México, de cómo venía la mano con los sectores dominantes, con los españoles que llegaban, y todo el momento político, era bárbara la novela ¿Y qué pasa? Se unía con el momento político uruguayo, era en el momento en que acá se hablaba de pacto, de la salida de la dictadura, y él habla de tregua, entre el dictador y los otros que vienen ganando, la misma situación política. Es decir, la tregua la plantea el militar que viene perdiendo. Y no era solamente por el adjetivo político, por el todo, por mostrar lo que era una dictadura latinoamericana vista por una maravilla como Valle Inclán, todos los otros sectores sociales y políticos que jugaban en eso, era precioso para hacerla. Y al ponerme a adaptarla aparece el dramaturgo que hay atrás, como en Gatomaquia con Lope, eso fue muy a favor, ese fue un caso. En El proceso de Kafka de alguna manera también está el contexto, era el año ochenta, no es que yo me pusiera a hablar de política, ni la torciera hacia la política, pero respiraba el momento histórico montevideano ¿no? Respiraba todo.”

 

Bufonesca demencia heroica

Baccino empezó a trabajar en Maluco, editada en 1989, cuando Uruguay todavía estaba en dictadura. “Y si hay tanto sol y tanto viento, la libertad infinita del mar, y si está la aventura como modo de vida, y el soñar como filosofía de vida, esto es una respuesta a una sociedad en que todos (y no solo los que padecieron cárcel y torturas) éramos prisioneros de nuestros propios miedos” ha dicho Baccino, agregando “creo que incluso el recurso de hacer hablar al bufón refleja esa realidad. Frente a la mordaza y el miedo, el bufón es el único que no teme, o teme pero igualmente se atreve a decir verdades”. 

En Maluco se narran las peripecias de la expedición de Magallanes-Elcano, pero nos muestra a un Magallanes caminando en el límite entre el heroísmo y la locura.  La doble dimensión de los personajes fue parte del atractivo de la novela para Vidal: “¿Hasta donde el heroísmo de Magallanes y hasta donde la locura de Magallanes? ¿Hasta donde el heroísmo de cualquier héroe de los más modernos y hasta donde la locura? ¿Hasta donde lo que resuelven bien y hasta donde lo que resuelven mal? Que puede ser trágico, porque eso es constante. Y ahí me sedujo y me deslumbró bastante Baccino, en el tratamiento de esas cosas, de que cada personaje tiene su claroscuro, su atractivo épico, su debilidad humana”

Más allá de lo épico, la narración nos presenta a un tripulante singular, Juanillo Ponce, bufón que dirigiéndose al rey para pedir que le restituyan su pensión, da su particular visión del viaje, y a partir de su visión se desprende otra perspectiva de las relaciones sociales, aparece la visión de los marginales, que si aparecen en epopeyas o libros de historia “oficiales”, (o en debates sobre qué hacer con ellos), lo hacen como escoria. Allí se encuentra uno de los puntos fuertes del espectáculo. Según el director: “ese es el sabor de la obra, lo otro hay que respetarlo porque es la parte épica que lleva el cuento y que además te muestra las traiciones, la miseria… pero en realidad, no voy a decir que son dos obras, pero la obra en sí es el bufón reprochando el porqué le sacaron la pensión.”

La adaptación es colectiva, algo inusual para Vidal: “el método para mi fue original, conseguimos nueve ejemplares de la novela y los repartimos entre diseñadores, músicos, y elenco, después vinimos y dije `bueno, ¿qué hacemos con esto?´. Empecé así, no es que estaba haciendo una trampa metodológica para que hicieran tal cosa, sino que realmente me abrí a eso, me entusiasmaba, y cada uno empezó a opinar,  a traer escenas posibles, a decir qué tenía que estar y qué no, y así empezó. Y el método fue ese, cada uno proponía, y venían con cosas escritas, y síntesis hechas de un capítulo… ah fue lindísimo el trabajo”.

 

Maluco. Autor: Napoleón Baccino. Adaptación: Fernando Dianesi, Santiago Sanguinetti, Leonor Chavarría, Claudia Sánchez y Héctor Manuel Vidal. Dirección: Héctor Manuel Vidal. Elenco: Fernando Dianesi, Santiago Sanguinetti, Leonor Chavarría.

Funciones: sábados 21:30, domingos 20:00. Teatro del Notariado (Guayabo 1729). Teléfono: 2408 3669. Entradas: $ 230.

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