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La herida de Spinoza, o cómo ser feliz cuando se tiene todo. Por Hugo Ferraro

publicado a la‎(s)‎ 25 sept. 2011 14:19 por Semanario Voces
 

Micro ensayo: por qué leer un ensayo

 ¿Por qué debería usted leer un ensayo sobre Spinoza (el libro obtuvo el premio Anagrama de Ensayo 2011), o un ensayo en general? Quizás ojeándolo se tope con un lenguaje complejo o con autores de nombre indescifrable.

Si usted, como quien escribe, es un lector por afición, leer un buen ensayo filosófico, como es este el caso, es como ir al gimnasio, al principio nos da pereza, los primeros días dolor, se cruza por la mente el abandonarlo, pero si uno es persistente los resultados se perciben. Sin embargo el ejercicio intelectual que se realice tiene una ventaja sobre el físico, uno no debe esperar meses de conducta intachable para ver los resultados. La comprensión, por poca que sea, es inmediata y amplía nuestro horizonte. Y no le digo que su intelecto vaya a quedar, siguiendo con la metáfora,  como un abdomen forlaniano, simplemente que, cada quien a su ritmo, tendrá un beneficio. Una vez superado el difícil inicio, juegue, juegue a que conversa con Marx, Nietzche, (tiene una importante lista de intelectuales de fuste que plagan el libro), el texto lo permite  

 Cuerpo, ideas, sentimientos y ficción

La herida de Spinoza es entre, otras cosas, un desfile de libros e intelectuales, pero una advertencia, el libro no ahonda en la filosofía de Spinoza, pero si la habita. Es como si una gran reunión de filósofos se diera sita bajo su techo, en cada habitación se encontrará con grandes intelectuales, charlará con ellos y, cada tanto, el autor lo invitará al patio, donde se pondrán las cosas en limpio.

El libro comienza con otro libro del neurobiólogo Antonio Damasio llamado En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, es él quien sufre la herida de Spinoza. En su obra ahonda en la forma en que se construyen los sentimientos a partir de bases físico-químicas, postulando que mente y cuerpo son una unidad. Plantea una continuidad entre lo que experimenta el cuerpo y las representaciones mentales de esa experiencia, de esta forma, cuando la persona recibe un estímulo del medio, el cerebro traza un mapa del estado de su cuerpo y lo traduce en emociones que se plasman en lo que llamamos sentimientos: amor, enojo, vergüenza. Cierto es que habituados a separar mente y cuerpo cuesta vincular a los sentimientos con las ideas. Nuestros sentimientos, según Damasio, dependen de ideas, recuerdos, imaginaciones y ficciones, entre otras cosas, que reproducen mapas corporales que los invocan. Cosa que, como bien advierte Serrano, conocen publicistas y políticos, pero también las religiones y sobre todo las ideologías, que las entiende como descendientes debilitadas de estas. Por lo tanto los sentimientos y los estados de ánimo son también fruto de formas universales de ver el mundo. En este contexto: ¿cómo debería obrar el ser humano para ser feliz? Aquí es donde Damasio recurre a Spinoza, a quien admira por su forma de plantear la felicidad, pero no comparte un tema medular, la supuesta resignación del filósofo ante la muerte. A partir de este punto Serrano desarrolló un profundo análisis del devenir de nuestra sociedad tras la búsqueda de la felicidad.

Globalización

Entonces cabe preguntarse: ¿qué sentimientos y estados de ánimo genera nuestra sociedad globalizada? Serrano parte de un concepto Libertad. Una libertad que significa libre de ataduras, de la opresión de Dios, de la naturaleza. La visión del mundo, del universo, la que nos genera mapas corporales, es la del crecimiento continuo. El cosmos es infinito, la evolución es un constante cambio de adaptación y superación, y la economía tiene como elemento central el crecimiento. La modernidad y la posmodernidad comparten esta visión pero con un matiz. La modernidad tenía la idea de un mundo mejor, un rumbo. La posmodernidad, ya ha superado esto y no necesita de un fin, ni siquiera necesita darle sentido al crecimiento. El individuo se ha vuelto dueño de ejercer su voluntad (sin importar si está en condiciones de hacerlo), se ha transformado en poder. No conoce límites.

Serrano extrapola esta concepción a un plano social y habla del utilitarismo, hoy en día la sociedad se articula en mayorías deseantes, entonces no existirá límite para cualquier acción, más allá del número necesario para que sea mayoría. Esa allí donde se encuentra la soberanía. Entonces la lucha por el poder se da en el ámbito de las representaciones, de los sentimientos.

 

Resolviendo el dilema

Nuestro mapa corporal, producto de recuerdos, ideas, ficciones, nos brindan sentimientos de omnipotencia, de derecho a buscar la felicidad sin nada que la limite. Entonces la ética y la moral como marco de referencia y por lo tanto limitante no tienen cabida. En este contexto la felicidad viene significada por el aumento constante de poder y por esta razón se transforma en utopía. ¿De dónde entonces sacar los criterios para orientarnos? Es aquí donde Spinoza tiene mucho que decir, ya que trabajó sobre el concepto de deseo en donde Dios y naturaleza no son más que conceptos que operan en este. Al plantear la unión de Dios con la naturaleza esto permite romper con la idea de un creador y de una naturaleza sometida, integrando los conceptos en un todo. La omnipotencia queda distribuida en la totalidad y quienes la integran se reconocen así limitados, y por lo tanto liberados de esa necesidad abarcadora. Al reconocerse como parte, reconoce su limitación. Acá es donde entran en juego los afectos, que son el límite, ya que muestran que se es limitado, finito y que se está en contacto con otros. Un buen resumen de esto, lo brinda Serrano al decir sobre Spinoza: “Ni vivía para la muerte ni se dolía de saber la tragedia de la limitación. Su participación en el todo le permitía reconocer su limitación y en el mismo acto reconocer el todo, incrementando así su alegría y su potencia”. Para Serrano este punto de vista conceptual, extremadamente resumido aquí, guarda la clave para resolver el dilema.

Buscando la felicidad

Hablando de límites, este artículo los tiene, una parte de mí se siente feliz, pero otra, la omnipotente, lamente no poder continuar escribiendo sobre este buen ensayo que tiene la virtud de estar salpicado de conclusiones claras y conceptos complejos, que incita a lecturas externas que permiten retornar a él, cosa que haré, con un mayor nivel de comprensión. Recomendables son las páginas dedicadas a Hume, y sobre todo al concepto de biopolítica de Foucault, así como el capítulo final donde se aborda el amor y el odio.

 

La herida de Spinoza. Felicidad y política en la vida posmoderna.

Editorial: Anagrama

Autor: Vicente Serrano

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