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La literatura, ese excremento de la vida por Gabriel Boffano

publicado a la‎(s)‎ 22 jun. 2013 9:45 por Semanario Voces
 

Titulo este artículo y luego voy a la biblioteca a buscar sus libros, hace tiempo que no la leo. Abro su última colección de poesía publicada y busco la cita que elegí como título. Paso las páginas tratando de recordar cual de los poemas era, no lo encuentro. Algún verso capta mi atención momentáneamente y me detengo en él, lo leo en voz alta que es como se debe leer la poesía, tratando de encontrar el ritmo inherente al poema.

 

Así con dos o tres. Después paso febrilmente las páginas. Sé que la cita está en este y no en otro de sus tomos. Hasta que doy con ella, dice así: La literatura es un residuo, / un excremento de la vida. Pienso solemnemente en esa poderosa declaración. Percibo claramente el alto grado de agresividad y violencia que contiene, me gusta. Me gusta Cristina Peri Rossi. El poema se llama Convalecencia y está incluido en Playstation del año 2009. Fue ganador del Premio Fundación Loewe en su vigésimo primera edición. Entro a la página web de la Fundación Loewe, una fotografía de dos bailarines clásicos en acción adornan la portada del sitio, (jóvenes, hermosos y en perfecto estado físico) a la que acompaña un texto, a modo de declaración de principios de la fundación. La música, la danza, la poesía y el diseño son los campos en los que desarrolla sus iniciativas la Fundación Loewe… Reconocida por su carácter altruista…etc. Mecenas de arte del siglo XXI.

Pienso en la ironía que representa que un tomo premiado por tan correctos señores incluya un verso como el citado, un excremento de la vida. La poesía de Cristina Peri Rossi es seca, concisa, violenta, sadiana (que no es lo mismo que sádica). Es una respuesta al discurso estupidizante, tanto de la televisión, como al discurso elitista del mundo de las artes, el mismo que luego se arrodilla frente a los productos de masas una vez que se han canonizado en la periferia cultural. Pienso en la profunda tristeza y en el irrevocable abandono, en la absoluta disgregación que transmite la poesía de Cristina Peri Rossi. Pienso en los premios que se limitó a cobrar sin aparecer en la ceremonia de entrega, en las entrevistas que saboteó, en la angustia de ser reconocida en la calle, pienso en una televisión que sólo fue encendida para conectar una consola de juegos y en una navidad acompañada de música clásica trasmitida por alguna estación de radios madrileña y esa consola de juegos encendida mientras en todas las casas las familias se reúnen para cumplir con el ritual idiota del amor o con el ritual más idiota  todavía de los excesos de comida, cocacola y alcohol. Pienso en esa otra violencia, carente de todo sentido y programa del cumplimiento de rituales y la adoración de símbolos en honor a la banalidad. En Formar una familia, último poema del volumen, Cristina da cuenta de esa banalidad en cinco versos, pero además sentencia el infierno al concepto de familia (una tapa de inodoro, indiscreción, vulgaridad y abyección). Parodia Cristina Peri Rossi a la propia representación burguesa de amor y familia a través de una de esas sensibilidades subalternas, a través de la imagen de una sexualidad catalogada como min

 

oría

, parodiando así doblemente, al propio discurso del subalterno y a la axiología burguesa, blanca, de entre 25 y 50 años, heterosexual, exitosa.

Tan lejos Cristina Peri Rossi de Cristina Peri Rossi que en 1973 escribía: Pero cuando una palabra escrita / en el margen en la página en la pared / sirve para aliviar el dolor de un torturado, / la literatura tiene sentido, en el poema XIV de Estado de exilio, publicado recién en 2003 y también acreedor de un reconocimiento, el XVIII Premio Internacional Unicaza de Poesía Rafael Alberti. Tan lejos Cristina Peri Rossi de Cristina Peri Rossi, también en 1973, en Carta de mamá II, lista el recuerdo y el dolor del recuerdo cuando se recuerda desde el exilio y la familia, el almacenero, el gato, la Tía Ángela y la abuela Maruja son signos de lo irrecuperable, tan lejos.  Pero Playstation ataca un mundo que es resultado de lo que mueve Estado de exilio. El mundo ha sido destruido. Hemos sido condenados a sostener esta farsa. Ya ni la poesía es resistencia, la poesía es un excremento de la vida. Y aunque también podemos leer una completa inversión de valores, en un nuevo orden en el que el arte es un producto superfluo por naturaleza y que la vida es el auténtico valor a cultivar y a adornar, prefiero pensar que no, que no es esa la lectura correcta, que se me hace cándida, ingenua y hasta reaccionaria de tan políticamente correcta.

 
 
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