Cultura‎ > ‎

Laura, la defensora de los pobres Por Matías Rótulo

publicado a la‎(s)‎ 3 ago. 2011 8:28 por Semanario Voces   [ actualizado el 3 ago. 2011 8:37 ]
 
 

 

El “Show de Cristina” con su perfil discriminatorio, violento, mediocre, triste, y demás adjetivos calificativos (descalificativos) es como el “Taller de Música” de René Pietrafiesa, “El Sello de Hoy”, y los artículos de Hoenir Sarthou en este semanario, al lado del programa de “Laura”.

 

Si algo le faltaba a nuestra televisión era el programa de Laura en la pantalla de Monte Carlo. De esta forma se completa una galería de eventos televisivos para una audiencia deseosa de sangre, que comienza muy temprano con el informativo, una telenovela más igual que todas, un programa matinal igual que el resto, un informativo del mediodía igual que el de la mañana, el programa de Carballo con su cuota de imitación en formato y presencia al programa de Jorge Rial, “Zapping siguiendo el chusmerío comenzado por Carballo, Viviana Canosa agregando más leña al fuego, y el informativo de la noche que nos asegura una nueva cuota de crónica roja o momentos bizarros. Laura, pensado para toda la familia disfuncional, dividida y si es algo corrupta mejor, no podría ir a otra sino al mediodía. Para que le quede el raviol en la garganta escuchando a la conductora gritándole a alguien en la cara que no se merece ser madre y justificando que un hijo se escape de su hogar porque vaya a saber uno por qué razón no se dirime el problema en otro ámbito más privado y seguro, particularmente para las personas más vulnerables (niños y adolescentes, pobres, etc.). Laura grita con su voz afónica que “ahí viene el desgraciado” que generalmente es un hombre que entra al estudio con cantito incluido haciendo referencia a su rol de “desgraciado”. En uno de los programas era un hombre acusado de acoso sexual a una niña que fue aplaudido por el auditorio y acusado sin ninguna prueba por las personas que lo confrontaban. Todo terminó con el hombre pidiendo disculpas, llorando y siendo perdonado, sin que a nadie se le ocurriera pensar que la acusación podría ser cierta.  De la misma forma, una mujer acusada de maltratar a su hija fue recibida con ovaciones por la gente del estudio, antes de ser insultada por los mismos que la ovacionaron, aunque Laura, defensora de los indefensos, le dijo varias veces, gritándole a la cara mientras la mujer lloraba “no mereces ser llamada madre, eres una porquería”. De todas formas, Laura hizo todo lo posible para que la hija de la mujer volviera a estar al lado de la madre golpeadora. En el programa se han permitido tener como en una exposición ganadera a menores niños y niñas que denunciaron abusos sexuales, contar intimidades conflictivas que siempre terminan en final feliz, con Laura y una asistente social (así la presentan) intermediando entre las personas.

Linchamiento

En Laura se hace un llamado a la paz, pero desde la guerra. Se defiende a los pobres (protagonistas del programa), denigrándolos lo más que se pueda. Se genera el linchamiento público de las personas que llevan sus casos para que se tome una resolución pública y vergonzosa sobre ellas. El programa es el show  de una señora, peruana ella, (en Internet hay mucha  información sobre su turbio pasado junto a Vladimiro Montesinos y la manipulación que se hace en su programa con actores que se presentan como protagonistas de casos reales), que tiene un programa en México y que  fue comprado como un enlatado para el mediodía por Monte Carlo. Laura se proclama la defensora de los pobres. Los pobres son los protagonistas del programa mostrando con una puesta en escena donde se apela al grito más que al diálogo, al insulto más que al debate, y en muchos casos a los golpes, para solucionar los problemas tal como se lo merecen los pobres en un mundo culpables de muchos de los problemas que tenemos los de las clases media y alta (dicho esto haciéndome cargo de que integro una sociedad que discrimina sin reparos). Laura es un nuevo ejemplo de la falta de criterio que tienen algunos programadores de televisión, en este caso los de Canal 4, para comprar programas, pensando (o no pensando) en un público que ve lo que le ponen frente a los ojos, porque desde los propios canales de televisión se nos hace creer que lo que más se ve es lo mejor. Laura muestra la historia real de una televisión que proclama al grito la discriminación en nombre del espectáculo. Si no bastara con Moria Casán gritándole “gordo desagradable” a alguien en el programa de Tinelli, tenemos ahora a Laura intentando justificar la violencia por medio de la violencia. Y todo al mediodía, para que la familia se una alrededor de una mesa a pensar que hay cosas peores en el mundo. Gente que sufre más que uno. Pobres que como nosotros, o más pobres que nosotros se animan a mostrarse revolviéndose en su propia existencia desagraciada. Todo eso es lo que Laura y su programa muestran en Uruguay, porque a alguien en la televisión se le ocurrió que podía captar más público. Esa es la nueva televisión de Monte Carlo. Una televisión que no mide las consecuencias y se ríe de todos, particularmente de los pobres.

matiasrotulo@gmail.com

 

Comments