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El silencio es casi una virtud

publicado a la‎(s)‎ 22 mar. 2017 16:12 por Semanario Voces


Últimamente unos cuantos políticos del Frente hablan de más.

Parece que la izquierda toda se “pepizó” y dicen cualquiera.

El conventillo “fernandino”  anda a nivel de zócalo y en descenso.

Lamento decirlo  pero Tabaré tiene razón: da vergüenza ajena.

Arde Troya en Maldonado y los dos dirigentes más importantes

se cobran mutuamente y sin piedad viejas cuentas a lanzazo limpio.

Mientras Helena se viste de escribana y deposita en cambio Nelson.

Entre tanto barullo mediático, la integración de la lista de oradores

para el  acto del 46 aniversario, a realizarse en Las Piedras,  se

vuelve el ombligo del Frente y surge el grito de guerra de las

senadoras amazonas: “Paridad o muerte” y  “No me representa”.

Lo central debería ser el contenido de los discursos, ¿no?

Además de tenerle un poco de compasión a la sacrificada militancia

que bien al estilo 70´, se debería  fumar la masa de seis oradores.

Las hormonas no llegaron al rio: se equilibró en dos y dos la oratoria

Nuestro “superstar” internacional sigue haciendo de las suyas.

Genera un hecho político armando quincho entre los blancos.

Y mientras desmiente sus ambiciones, murmura: “y pa´lo que hay”.

Pero quizás lo más destacado sigue siendo nuestro eterno  ministro

del Interior que a cada rato parece olvidarse de su rol institucional y

se mete a hacer política partidaria, criticando a diestra y siniestra.

¿Será que los titulares de esa cartera sufren el mismo síndrome de

los históricos presidentes  de Antel y sueñan con ser candidatos?

Si la memoria no nos falla, ninguno salió bien parado en esas lides.

El ministro del Interior ideal es aquel que ni aparece en los medios.

Hace su tarea y es la garantía de la institucionalidad republicana.

Asumirlo como trabajo en la sombra y no una rampa de lanzamiento

¿Quién recuerda a Jorge Bruni? Fue ministro del Interior de Tabaré.

Para finalizar la reflexión se esta semana, un pedido y un consejo:

Quedate Bonomi, pero callate la boca.

                                                                   A.G.

 

 

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