Carlos Maggi: Cada uno tiene su infierno: me tocó defender a Tabaré Vázquez

publicado a la‎(s)‎ 15 may. 2015 13:31 por Semanario Voces




entrevista realizada en el años 2005 por  Jorge Lauro, Hoenir Sarthou y Alfredo García - fotos: Rodrigo Lopez



¿Cómo era la universidad es su época de estudiante?
"La Facultad era algo nunca visto en ningún lado; estaba prohibido registrar la presencia y otorgar ninguna clase de constancia que se había estudiado allí. Vaz Ferreira opinaba que el que quería aprender, venía y aprendía, y el que no quería aprender, no venía y no aprendía. Pero obtener renta económica del saber no, porque el saber no era para eso. Y Cambias Acevedo le decía: 'Pero se le van a volar los estudiantes'. Era una Facultad fantástica". Corría 1948.
"El Consejo era una maravilla, el Decano era Vaz Ferreira, el que lo apoyaba era Clemente Estable y quien lo atacaba era Justino Jiménez de Aréchaga. Después estaba el viejo Segundo y los estudiantes que teníamos voz pero no voto. Y en todas las asambleas había piñata, porque era evidente que la Facultad no podía seguir así. Era como el ágora, como en Atenas. Después de la clase íbamos a la casa de Paco Espínola, y Dolly, su mujer, nos tenía preparado algo para comer, y estabamos hasta la una o dos de la mañana leyendo lo que Paco escribía para esas reuniones. Paco hacía diez años que no escribía nada y tanto le pedimos e insistimos, que nos dijo: 'Les voy a dar una cosa que se llama Juan el Zorro'. ¡Qué país aquel!"

¿Dónde empezó con el periodismo?
"Y
o trabajaba en "Acción" y el diario tuvo problemas económicos. Y yo estaba en esa edad en que es posible trabajar gratis porque la plata no importa. Y seguí trabajando gratis. Tenía como tres empleos. Y un día se enteró Luis Batlle. Y cuando me recibí, me pusieron en la página editorial una foto grande como un azulejo que decía que me había recibido de abogado. Y a Luis Batlle le vino como una especie de desesperación: "Este hombre, casado, con una hija, se recibe de abogado, trabaja acá gratis y anda corriendo la liebre; no puede ser". Entonces me empezó a nombrar. En un mes o dos me nombraron como en diez lugares diferentes. Todos los días cambiaba, nunca llegaba a tomar posesión del cargo: "No, no, ya no vas más a la Caja de Jubilaciones". Me nombraron en la Caja, en el Ferrocarril, como Secretario de la Junta Departamental de Montevideo. Y después siempre nombraban a otro. Pero a mí me decían: Mirá que estás nombrado en tal lado. Y yo me empezaba a preparar. Hasta que al final me nombraron Subsecretario de Relaciones Exteriores cuando era Ministro Rompani. El Subsecretario que estaba, se llamaba Viera, iba de Embajador a Río de Janeiro y faltaba la venia. Así que empecé a estudiar los tratados, "peché" a un cuñado y me compré zapatos y un traje, y en eso, ya había pasado como un mes, viene un amigo de "Acción" y me dice: "Che, que lujo te estás dando, eh?. Estás nombrado en el Banco República hace quince días y no vas. Están esperando que vayas, que entres en contacto; no saben dónde estás". Me habían nombrado abogado del República y el Directorio había decidido que sería el secretario de Zúñiga, el Vicepresidente. Y estuve allí hasta que pasé al Banco Central como abogado consultor. Hasta que llegó un día al Banco, creo que en 76, y el muchacho de la seguridad me dice: "Dr., le sacaron tarjeta roja, lo echaron". Como entré salí. Fue en el momento en que se puso más dura la cosa. Nos echaron juntos, en la misma resolución, a Korzeniak y a mí. Eramos la "asesoría roja". Habíamos hecho un proyecto de ley de nacionalización de la banca. Después me enteré que no me habían echado los milicos; habían sido los del Banco Comercial, los hermanos Vargas Garmendia. Me lo dijo el propio Presidente del Banco.

¿Cómo era la relación con Luis Batlle?
L
uis Batlle era una persona muy inteligente, pero poco dotado para ser Presidente de la República, porque era un muy buen amigo, un buen muchacho. Y se precisa ser duro, que no le importe nada, nadie. Así era De Gaulle y así eran todos los grandes. Y Luis Batlle no; era "camandulero", decía enseguida adónde meto a este chiquilín que está trabajando, tengo que darle un lugar. El me dijo después, que no podía ir al ministerio porque si el ministro renunciaba yo me tenía que ir y yo necesitaba un lugar seguro. Había pensado en todo. Ese hombre no sirve para presidente, sirve para amigo.

¿Todo eso sin hablar con Ud.?
N
ada, yo no sabía nada. ¡Lo que aguantó aquel hombre! Y perdió en el 58 por estruendo porque "El Debate" había hecho la leyenda que estaba todo corrompido. Y Luis Batlle murió pobre, con la casa que tenía y nada más. Se vendía poco el diario. Un día agarró el auto, un Oldsmovile color tinto como de diez metros, siendo Presidente de la República, y recorrió todas las esquinas en donde había canillitas. Y les decía que vocearan el diario: "Si ustedes me ayudan yo después los voy a ayudar, pero sáquenme de este pozo".

¿Quiénes trabajaban en Acción?
E
n la redacción estaban Onetti, Alfredo Mario Ferreiro: un cronopio perfecto; Maneco, Michelini, Hierro Gambardella, Segovia que después se descarrió, yo que sé, éramos una cantidad 10 o 12 tipos así, de primera y escritores además, se hizo un núcleo fantástico. Aquello que llamaban los jóvenes turcos.
En una época hacíamos el diario Jorge y yo. Jorge era el más joven de todos nosotros.

¿Cómo era lo que se dio en llamar la generación del 45 como grupo humano?
C
reo que la diferencia era el tiempo ocupado del día. Ninguno de nosotros precisaba estar ocupado ocho horas. Había algunos que tenían más plata y otros que tenían menos. Arregui era estanciero, yo era de clase media, Liber Falco era corrector de un diario, obrero, pero todos disponíamos de seis horas para ir al café y no hacer nada. Charlar sin ninguna preocupación. Y eso se terminó. Y se terminaron los cafés, ya no hay lugar donde estar. Ponés el Sorocabana de nuevo y no entra nadie. Nadie tiene tiempo para ir. Y además hay una cosa muy curiosa y es la multiplicidad de gente talentosa en todas las actividades. Yo conocía la vida y milagros de todos los que iban allí pero no sabía la filiación política de la mitad de ellos. No importaba. La cosa cambia en los sesenta. Comienza una ola universal. Es algo que nunca hemos considerado acá. ¿Cómo empieza la bronca, la ira? Empieza con los iracundos. Esto empieza en Inglaterra, que tienen una obra que se llama "Recordando con ira" de Osborne, un dramaturgo de segunda, que tiene un éxito bestial porque se tira contra el imperio, contra todas las formas, valores y tradiciones de Inglaterra. También traducido como "Rencor hacia el pasado". Y surge una generación de iracundos. Vienen los hippies, los punks, los Beatles, todos los que se dejan el pelo largo porque los otros lo tienen corto. El asunto es estar en contra. En Francia, que es un país más refinado, hacen la revolución de Nanterre , toman prácticamente la ciudad. De Gaulle sacó la Policía y el Ejército y les entregó la ciudad. No se sabía en qué iba a terminar. No sabían lo que querían. Nunca se supo para qué lo hicieron. Para nada, de contras. No tenían plataforma. No era para nada, no querían nada. Por eso no tenía arreglo. ¿Saben cómo se solucionó? Primero desapareció De Gaulle y más tarde la población se enteró que estaba recorriendo cuarteles y vino una especie de pánico: este tipo va a balear, esto va a ser una carnicería. Habían hecho barricadas. Después fue a la radio, no había televisión todavía, y dijo dos palabras: "Franceses, ayudenme". Ahí se terminó. Comenzó la dispersión, no pidieron nada. Era bronca pura. Un fenómeno que no había habido nunca. Y eso llegó acá también. El mismo año en que Fidel entra en La Habana, 1959. Y ahí ya a nadie le importó más lo que nos importaba a nosotros. Cambió el centro de atención. Yo fui fundador del Frente, en aquel famoso programa de los cien que se dio en Canal 10. Yo fui en representación de Onetti y mía. Y voté al Frente. Después me di cuenta cómo la filosofía de la fuerza que empezó como izquierda, poco a poco fue derivando a que era más importante la política que la creación artística, y después terminó en que, ya no la política, sino el Gobierno de Cuba era el que mandaba las directrices para la actividad antiimperialista. Gatto en su libro "El cielo por asalto", lo cuenta con el nombre de mis amigos que yo no sabía dónde habían estado. Cuenta lo que hizo cada uno, Carlos Nuñez, Carlos María Gutierrez, Angel Rama, Benedetti, y yo quedé asombrado porque no lo sabía.
En los primeros capítulos de este libro se cuenta como los más radicales de ese movimiento del fenómeno de la bronca en América fueron los uruguayos. Y yo entiendo por qué. Porque nosotros al final de la Guerra de Corea tuvimos una desgracia económica brutal, Inglaterra dejó de comprarnos. Uruguay era un país que venía en toda su historia anterior, con lo que producía vendido antes de que estuviera. La cosecha vendida antes de levantarla, el ternero antes de ser parido. Llevaban, pagaban y quedaba un buen margen. Crecíamos como locos. Ramón Díaz supone que crecíamos mucho más cuando el país estaba absolutamente liberado, que no había nada, con esa forma liberal anterior. Después vino el viejo Batlle, reglamentó la cosa y terminó con el liberalismo. Pero aquí lo que sucedió fue que después de la Guerra de Corea tuvimos la renta esa, pero en el 53, 54, se rompió el idilio con el mundo, nos agarró la época de los iracundos. Y el país entró en un estancamiento que duró hasta el 85. ¡Treinta años un país yendo para atrás! La población siguió aumentando y la producción bajando.

¿Usted hace un proceso desde el batllismo más tradicional o estatista hacia una posición más liberal en lo económico?
N
o es fácil traicionar todas las convicciones que tenés, porque lo que he pensado, y estoy pensando ahora, es el reverso de lo que quiso e impulsó el veijo Batlle. Y eso es así. Y no es fácil. Sobre todo si sos sincero y no tenés ningún interés, ni lo hacés para conseguir nada. Yo estoy más allá del bien y del mal...

Nosotros en el viaje veníamos comentando eso, que Ud. iba a opinar lo que quisiera...
S
eguro, el único placer que tengo a esta altura de la vida es agarrar el diario y decir lo que se me antoja, contra quien venga o a favor de quien sea. No me importa nada. Pero esto que les digo, si es una cosa dramática. Porque las convicciones y los amores que uno tiene son irracionales también; hay una cosa como con las mujeres. El viejo Batlle fue para mi una cosa bestial, me llenó la vida. Yo pensaba que iba a estar toda la vida con eso. Pero me pasó una cosa, te ponés a estudiar a los países chicos y débiles del mundo, que no tienen salida, que no pueden sobrevivir porque su producción no alcanza para su población. No al grado del Uruguay de hoy, sino diez veces peor. Todos hemos visto películas de lo que eran Shangai, Taiwan, y lo que era Asia. Y todos esos países chiquitos de Asia resulta que se hicieron ricos y actualmente tienen el mismo nivel de vida que Inglaterra o Francia. ¿Y cómo lo lograron? Lo lograron dejándose penetrar por el capital. Que es en lo que está el Frente ahora. ¿Qué es lo que quiere el Frente ahora? Lo único que se puede hacer. Yo sostengo que cada persona tiene su infierno particular. A mí me tocó, defender a Tabaré Vázquez y al Frente. Está haciendo exactamente lo que tiene que hacer y yo tengo que decir que es verdad, que está haciendo bien. Y después de diez años tirándole por la cabeza. (Risas) Claro, durante diez años peleo. Y ahora están en el gobierno. Y Astori, que sabía todo esto, no lo improvisa ahora, empieza a hacer las cosas bien y el Frente responde a eso. Tabaré lo respalda. Y está en la línea correcta. Porque no hay otra. No es que sea bueno; era mucho mejor lo anterior, pero el mundo ya no te da más lugar. Ahora hacés ciertas cosas o sos desplazado con muchísima crueldad. Lo mismo que sucede en las sociedades individuales, donde los tipos que no son capaces de tener una habilidad rentable, son como si fueran animales, segregados de la sociedad y expulsados a una situación inhumana. Con los países es igual, o te ceñís a los cánones que ellos te fijan, o te apartan y sos Africa. Eso es lo que pienso. Entonces, ¿entre todos los males qué es lo que hay que hacer? Hay que hacer este tipo de cosas y no hay vuelta. Yo tuve una polémica con el Dr. Methol Ferré en Marcha sobre las universidades privadas. Él defendía lo que llamaba una universidad libre. Y yo le dije: "vos lo que querés, es una universidad libre de pobres. Vos querés una universidad clasista, una universidad para ricos". Y yo lo pensaba sinceramente. Ahora pienso que sí en Cuba privatizan, y sí en China las universidades son absolutamente aristocráticas, porque es la manera de preparar las vacas en la pradera. ¿Saben cómo están las universidades chinas? Ellos tienen una franja en la costa y es mucho más refinado y clasista que en los países de Europa. Dicen los tipos que van, que la playa de estacionamiento de la Universidad parece el Salón del Automóvil, coches último modelo, BMW, Porsche, Mercedes. Y han progresado y están haciendo una obra sagrada, Porque le están dando de comer a los mil trescientos millones de personas que tienen. Pero se ciñen a un principio y lo siguen a morir. Son inteligentes. Si los molestan mucho hacen Tian An Men, y después Jian Zemin te lo explica: estamos en una cosa tan importante y estos vienen a embromar, a romper todo; ¡No! Y creo que tiene razón. ¿Entienden por qué puedo dejar las convicciones de Batlle? Me puedo equivocar, pero pienso sinceramente que acá podemos soñar todo lo que queramos, pero la realidad nos impone esto, Y sí no, preparémonos para el temblor. Cuando vaya a leer el semanario me voy a encontrar con que Uds. están en una posición muy diferente...

No es tan definido eso. Tenemos distintas posiciones entre nosotros. Entre los frentistas caben diversas visiones...
S
i, el Frente se ha quedado con todo el abanico y se va a quedar con todos los partidos. Los partidos tradicionales son terminales. Están haciendo cosas terminales. Tú los ves, tienen un adversario común y no se unen, es que en el fondo quieren morir. Me invitaron una sola vez a hablar en la Casa del Partido Colorado. Y dije dos cosas. Primero, que lo primero que hizo el viejo Batlle cuando pudo, fue poner el diario a vintén. Estaba lleno de ideas y precisaba un diario que llegara a todos lados para contar lo que pensaba. Díganme ahora un líder colorado que quiera tener televisión, radio o diarios, ¡Ninguno! No tienen nada que decir. Díganme uno que tenga algo que decir, que precise contacto con la gente para explicar algo. Tuvieron todos los canales de televisión, todas las radio y los diarios y los largaron porque no tienen nada que decir.

Claro, ¿cómo no va a hablar una vez sola en el Partido Colorado? ¿Después de eso, a cuántas conferencias más lo podrían invitar?
(Risas) Y
lo otro que les dije es que tenían todos los síntomas de partidos terminales. Porque cuando un partido se termina deja de tener reflejos de instinto de conservación. Tú te encontrás con un muy buen candidato para las elecciones en Montevideo, Pedro Bordaberry y el Partido Blanco va con Javier García para criticarlo, para embromarlo, es un cusco que le está mordiendo los garrones. Entonces, vamos a juntarnos todos detrás de éste que es un buen candidato, a ver si llegamos al cuarenta o al cincuenta por ciento. O convencemos a la gente que ese tupamaro en la Intendencia es un peligro.

¿Ud. piensa que Erhlich es un peligro?
N
o, no. Digo lo que se pudo haber dicho. ¿A qué viene este hombre? A arreglar los asentamientos ¿Con la plata de quien? Con la plata suya. ¿Qué le parece esto a Ud.? Es un argumento impresionante.

Es apelar a los peores sentimientos de la sociedad.
P
ero no se les ocurre. Yo tampoco lo voy a escribir porque no lo pienso. A mí Erhlich me parece un candidato fantástico. Y además es amigo del Ruso (Mauricio Rosencof) al que yo quiero tanto.

¿A Quien votó Ud. en estas últimas elecciones?
Y
o voto en Canelones. Y tuve el gusto de votar en blanco, porque no fui capaz de votar a ninguno de los candidatos blancos o colorados.

¿Y no pensó en ningún momento votar a Carámbula?
Y
o hubiera votado a cualquiera que me resultara buen candidato, un tipo eficaz. Porque la Intendencia no es exactamente un gobierno. La Intendencia es algo que se parece a un ama de casa. Son tipos que tienen juzgar, contemplar las cosas que sean serias, ver con los vecinos cómo se hacen. Yo hablé una vez por teléfono a la Intendencia, -pobre tipo el que me atendió, no entendía nada- y le conté que había traído un camión con cuatro metros de tosca frente a mi casa. Y le pedí a unos pibes que estaban ahí, que con un balde llenaran los pozos, porque no podía entrar. Después de eso, mucha gente vino y agarró tosca de ahí y lleno los pozos. Y empezamos a llegar a los lugares asfaltados sin que los autos se rompieran. Entonces, sí Ud. les pone tosca en las esquinas, los propios vecinos van a arreglar las calles. Es evidente. Acá lo hicieron. ¿Ustedes se creen que alguien se preocupo de que viniera algún camión con tosca, que además vale doscientos cincuenta pesos? Por lo menos para que se pudiera circular. Por eso digo que son partidos terminales.

Es una buena idea, se la vamos a hacer llegar a Carámbula.
Y
claro. Esta calle es poco apropiada para eso porque es asfaltada. Pero en los pozos se metía una rueda entera del auto. Los jardineros los llenaban con gramilla y ramas. Cuando llovía se iba todo al diablo. Pero poniendo tosca, cuanto más llueve, más se afirma. Y ahí está la calle, que por lo menos se puede circular. Es más, estoy seguro que si se cuenta la idea, hasta los vecinos ponen la plata. Pero no les interesa nada.

¿En aras de la eficiencia se puede defender la masacre de Tian An Men?
P
use un caso extremo como ejemplo. Una vez fui a visitar a un cura llamado Juan Pedro Segundo, un jesuita muy inteligente que escribió unos libros fantásticos. Yo no lo conocía y él me pidió para hablar conmigo, porque me leía en el diario. Tenía una piecita como una celda en el Seminario. Estaba llena de libros, con una mesa pequeña y una cama. Me explicó muchas cosas que yo ni sospechaba. Cómo vive un jesuita para llegar a ser lo que son los jesuitas. Dedican la vida a leer y pensar y discutir. El hombre me dijo: "Mire, tengo dos cosas que decirle que van a facilitar la conversación. La primera es que cuando Batlle separó la Iglesia del Estado nos hizo un favor enorme. Y en segundo lugar, que si estuviera en China, yo sería comunista. Estaría con el régimen chino, porque lo primero es darle de comer a mil trescientos millones de personas. Eso es lo primero y después podemos discutir todo lo demás". Yo no me olvidé nunca más de eso. Hay lugares en donde el tipo que logra darle de comer a los que se están muriendo de hambre no puede ser discutido; hay que dejarlo quieto. Porque es como un capitán en un barco durante un naufragio. Por eso cuando digo lo de Tian An Men, que me parece un horror, lo digo como cosa extrema. Pero hay que respetar lo otro, los cambios que le empezaron a dar de comer a toda esa gente. Terminaron con la burocracia, fueron capaces de darse cuenta como es el sistema para producir y ganar plata. A mi no me convenció de esto mi formación, si no el haber entrado a estudiar los casos similares. Los cuatro dragones asiáticos, Taiwan, Corea, Singapur y Hong Kong, También Nueva Zelanda. Y el caso de Holanda, en donde quien hace las reformas es el Secretario General de la central obrera, que llega a Primer Ministro. Con esas reformas, poniéndolas bien en práctica, a los países chicos es a quienes les va mejor.

¿Ud. opina que el proceso liberal no fue bien aplicado acá?
N
o, el país tiene la mitad de su economía en manos del Estado. El Banco República es más de la mitad del sistema financiero y ANCAP y UTE, solas, son prácticamente la mitad de la industria. Encima tenemos ANTEL, OSE.

Los uruguayos se han aferrado a la defensa de estos entes. ¿Son más batllistas que los propios batllistas?
N
o, los batllistas tradicionales siguen en eso. Sanguinetti no quiere cambiar eso. Estuvo con el plebiscito de la Ley de Empresas Públicas en el 92 y piensa -lo hemos hablado- que el Estado obteniendo recursos de los entes autónomos, va a poder sostener a la masa de pasivos y funcionarios que tiene. Y de la otra manera los arrojaría a la miseria y sería todo mucho peor.

¿Ud. es amigo personal de Sanguinetti?
E
stuvimos juntos en "Acción". Es una relación de amistad que se ha mantenido toda la vida, igual que con Jorge (Batlle).

¿A pesar de las discrepancias?
C
laro, pero hay además, ciertos valores que ambos tienen, que para mí son muy importantes. En un país a medio hacer como este, son tipos que civilizan muchas zonas de la sociedad. El estilo de conducción del país que tienen los viejos batllistas que quedan, da ciertas garantías para la clase media muy importantes, que cuando se destruyen pasan cosas muy malas.

¿Estamos hablando de las libertades?
L
as seguridades, las libertades, el entendimiento. Casi siempre, esta gente es la que asegura el sistema. Existen otros que cumplen una función rompiendo el sistema para construir una nación. (Risas) Lanata podría ser uno de ellos. Y mi sobrino Manolo Flores es otro. Es muy bravo ir contra el sistema si no vas del todo. José Gervasio Artigas quería romper el sistema e iba contra todo. Sí hacés eso hacés la revolución. Pero a medias no, lo que hace el sistema entonces es escupirte para afuera. Te saca; no permite la contradicción dentro del sistema. La contradicción
Desde fuera del sistema contra él no daña.

¿El caso de Lanata sería entonces uno de esos casos inviables?
N
o sé mucho del caso. Creo que el punto decisivo fue Milka Barbato. Tú podés ir contra eso. Pero si vas del todo, a romper el sistema. Estando dentro del sistema eso no se puede hacer. Por eso no es una casualidad que alguien como Tabaré Vázquez no lo haga. Tabaré Vázquez ataca mucho, pero nunca contra el sistema. El Frente Amplio es en este momento un partido que tiene el abanico completo pero que no va contra el sistema.

¿Quién podría decirse que representa en Uruguay ese estar fuera del sistema?
U
n tipo fuera del sistema es Manolo Flores.

¿Pero Ud. dice que no llega a la ruptura?
E
n primer lugar, las acciones políticas y de acción directa, son para ganar; no para perder. Hay que hacerlas cuando se puede. Yo puedo estar en contra de ellas siempre, pero pienso que los que no están en contra siempre tienen que hacerlo para ganar. Si no tenés que entrar en el sistema y pelear dentro del. Esa es la opción que hicieron los tupas. Es lo que están haciendo Fernández Huidobro y Mujica. ¿O creen que cambiaron su manera de pensar? ¡No! Hacen una consideración: ¿Puedo romper del todo? No, no puedo. Entonces hay que estar dentro y cumplir las reglas del sistema. Eso es una cosa que sucede en las sociedades cerradas y sucede en los países. Si te escupen para afuera te pegan de todos lados. Lo que está pasando en Cuba es una cosa inhumana. Es un país entero al cual tienen como a un perro rabioso. Fidel pone lo suyo, no tiene posibilidades de triunfar y sigue. Está loco.

¿Maggi fue contra el sistema cuando dirigió el Sodre?
Y
o creo que me equivoqué, porque pensé que la vuelta a la democracia era mucho más radical que lo que fue. Yo jamás podía pensar que los profesores que habían sido nombrados en Secundaria por la dictadura durante siete años, iban a quedar en sus puestos. Yo llegué al Canal y saqué a todos los que habían estado en cámara. Este canal, si sigue, no puede mostrar a ninguno de los que estuvo durante la dictadura. ¿A qué vine? Sanguinetti me llamó y me dijo: "Tenemos una asociación de damnificados por la dictadura. Vamos a terminar teniendo una de los damnificados por la democracia. Quedate tranquilo".

¿El tema con Ruben Castillo en el canal fue como un disparador?
N
o, no fue. Con Castillo no hubo problemas, no lo atacaron de firme. Yo me tuve que ir porque los otros canales no aceptaban que hiciera un canal que ganara dinero. Que tuviera plata y pudiera moverse. Ahí estaba la cosa. Se movieron y fue a verlo De Feo a Sanguinetti.

Pero entonces su equivocación no consistió en echar a la gente que había estado durante la dictadura, sino en querer hacer un canal competitivo.
O
en las dos cosas. Yo saqué el Canal del aire. Corté la transmisión y dije que volvían sólo los que no habían estado. En primer lugar porque casi todos los que estaban en la dictadura eran muy malos. Había algunos que me gustaban mucho; Da Silveira me parecía un tipo fantástico, después estaba este petiso que es encantador, Sánchez Padilla. Sánchez Padilla es un empresario impresionante. Tenía un archivo de todos los partidos de fútbol uruguayos, grabados con cuatro cámaras, hecho por él. No se podía ir de ninguna manera, pero su cara en cámara no. Terminamos muy amigos. Pero se fue al Canal 4. Pero el tema de fondo es que hice un noticiero. El noticiero, además de ser el rating más alto, es la clave de la publicidad, porque se vende de manera ligada. Te doy tres menciones en el noticiero si me ponés tres menciones a las once de la noche. Yo traía a Neber Araujo, que había tenido alguna participación en alguna elección o ese tipo de cosas, pero nunca había tenido un programa de televisión. El informativo venía muy bien, iba a ser muy bueno. Me mandaron decir que no hiciera informativo, porque era un compromiso político que podría acarrear problemas y ahí me fui.
Después de eso me llamó Wilson Ferreira Aldunate. Fuimos junto con Castillo a la "Tribuna Popular", y nos recibió con Juan Martín Posadas. Hablamos un ratito y de pronto me dice: "Mire, yo quería hablar con Ud. para decirle que en el diferendo que tuvo con el Presidente, el que tiene razón es el Presidente". Y Posadas le dijo: "Wilson, el hombre hizo lo que tenía que hacer y vos lo llamás para quebrarlo". "No". -le respondió Wilson- "Yo lo llamo para que sepa la verdad. El Presidente ahora no tiene fuerza, si hace eso lo sacan, pierde la presidencia, y nos vamos todos al diablo. El Presidente hace lo que puede y no lo que quiere".

¿Y para qué hizo eso Wilson? ¿Quedaba mal sin que nadie lo obligara?
L
a impresión que tengo es que yo era un radical que iba contra el sistema, y el sistema no aguantaba, y mucho menos en ese momento. Cuando le dije a Sanguinetti que me iba, él me dijo que no me podía ir: "Tengo en contra los gremios, los militares, la Policía y los estudiantes. Yo no puedo seguir si los amigos no me ayudan". Le dije que lo lamentaba mucho y que me iba a quedar callado. Y me fui. Después de esa conversación con Wilson me di cuenta que el "disfrazado sin carnaval" era yo.

¿O sea que lo convenció un blanco?
P
ero como no me iba a convencer si viene y me dice que el Presidente no aguanta. Y después sale a la Explanada, levantó los brazos y dio la gobernabilidad. Tenía miedo que el régimen no aguantara.

¿Estaba tan enclenque la recobrada democracia?
¿U
stedes creen que la Ley de caducidad la inventaron porque eran partidarios de los militares? La inventaron porque estaban en el pretil. Y si seguían con eso los milicos barrían de nuevo.

¿Pero en aquel contexto internacional hubieran podido?
E
s un plano que no conozco ese. Por eso hice tan pancho lo que hice. Lo hice porque no me daba cuenta, porque no sabía. Hasta que vinieron los grandes y me explicaron eso y dije, tienen razón. Esa es la verdad. Era una situación difícil; la salida esa fue muy brava. Lo que dijo Seregni que las cosas sobrevolaban, calculen cómo sería, que ni se hablaba de esas cosas. No podían hablar ni para darles la razón. Ni hablaron de todo esto y a los militares no les pasa nada. Después cuando ellos sienten que van a romper eso y que los van a responsabilizar, dicen: pero como, ¿nos traicionaron? Y el propio Wilson había fijado posición en contra de la Ley, que venía como amnistía reciproca. Amnistiamos a todos los tupas y a todos los milicos. Terminó la guerra y nadie es culpable de nada. Después tuvo que inventar una ley nueva, con otro nombre, para hacerles una amnistía, porque la Ley de Caducidad no es otra cosa que una amnistía. Debe haber sido muy difícil. Y hay que estar en el lugar para saberlo.

¿En su relación con Medina Ud. tuvo ocasión de ver la contracara militar de estos temas?
N
osotros pensamos que este hombre fue el que dio la salida. Y esa salida fue por un pretil tan finito como esto que acabo de decir. Aún después de hechas las elecciones la cosa temblaba. Tres veces quise tener una charla grabada con él de esa parte de la historia y no quiso. Y cuando le pregunté por qué no quería, me dijo que tendría que dejar mal a gente que no quisiera, que no quería traicionarlos, y si no tendría que mentir. Estoy completamente convencido que sin Medina la historia hubiera sido distinta. Por eso lo respetaba mucho. Cuando lo traté me di cuenta; era un tipo formidable. Con una formación absolutamente cuadrada y hecha en lo suyo. Cuando Di Candia (Cesar) le pregunta quien era el responsable por la muerte del Dr. Roslik, él le contesta: "Yo, yo maté a Roslik". Después yo un día le pregunté por qué era él el responsable. Y él me dijo: "Porque me equivoqué, llamé desde Salto y pregunté cómo iba el interrogatorio, sí habían logrado algo. Y pensé que lo que iban a hacer era a trabajar, y lo mataron. Entonces la culpa es mía porque yo pude haber dicho otra cosa".

¿Ud. dice hoy por hoy que Tabaré está haciendo las cosas bien?
L
o digo en el diario todas las semanas. Eligió la gente muy bien. Salvo pequeñas excepciones, pero en general estuvo todo mucho mejor que como venía antes. Y me parece un nombramiento audaz y bueno el de Lepra (Jorge). Jorge Batlle le había ofrecido la presidencia de ANCAP cuando él estaba para jubilarse de Texaco y después desistió. Para Jorge Batlle era muy difícil nombrarlo por las implicaciones que Lepra tenía con una empresa como Texaco. Y Tabaré va y lo nombra. Eso a mí me importa mucho. Nombra al que sabe. Al que lo va a hacer bien.

¿Cuál es su visión de lo que sucedió con el Gobierno de Jorge Batlle?
A Jorge le pasaron varias cosas. Le tocó un momento espantoso, que a cualquiera le hubiera hecho una mella brutal. Importar todo el lío que armo Cavallo con la imbecilidad del "corralito" y el "corralón", y que se te haga una corrida en todos los bancos, es un hecho catastrófico peor que una guerra. Y le tocó. Ahí él estuvo muy bien al final. Cuando lo llamó Aninat (Representante del FMI) y le dijo que tenía que renunciar, -lo que hubiera sido una hecatombe en Uruguay, y hubiera además roto al Frente y todas las posibilidades electorales, porque se habría armado la de San Quintín- le contestó que no, sin saber para dónde iba a agarrar. Y después de eso les ocurrió lo del canje de la deuda, y el Fondo Monetario dijo que no, y lo hicieron igual y salió bien. Así que ahí eso lo hizo muy bien. Después de eso él queda totalmente dominado por el Partido, por todas las comisiones políticas y menores del Partido, a un extremo -a mi entender- inadmisible. El artículo 613 de la Ley de Presupuesto dejaba sin efecto los monopolios de ANTEL. Y los funcionarios dijeron que hacían un plebiscito, y el Frente los apoyó como correspondía, pensara lo que pensara. Y él derogó el artículo 613 sin ir al plebiscito. Para mí, eso tiene una importancia trascendente. La primera cosa que tiene que hacer un hombre de Estado, es dar las batallas, para ganar o para perder, pero para formar a su gente y que esta entienda. Si deroga el artículo sin discutir, es que no le interesa formar ciudadanos. Es lo contrario a lo que dice el viejo Batlle. Para mí, entonces, esto ya fue una demostración que él venía mal, que estaba descolocado. Tengo una certeza con Jorge Batlle, por eso me duele cuando lo atacan,. Tengo la certeza que es un hombre inmensamente honrado. Que fue a la Presidencia y no robó ni plata ni votos.

 

En el fondo somos fanáticos

Tenemos un gran celo con la laicidad y me parece muy bien. Porque la gente con la que uno se enfrenta en esto, que es justamente el clero, dedica la vida a eso, y quieren lograr posiciones como tienen en otros lugares. Hace dos semanas escribí sobre esto. Y el pedacito que transcribí de Wojtyla en España, no es una cosa que él pudiese decirle a los obispos uruguayos. Pero como en España tienen muchos más espacios, el rezongo que les da es mucho más enérgico y les manda a hacer cosas que acá no podría. ¿Por qué? Porque acá, los que no estamos en eso ya lo paramos, y fuerte. Pero todo lo que hizo Tabaré Vázquez no está mal. El único que se equivocó fue el Embajador en El Vaticano, que hizo la misa. Lo de Tabaré fue algo que se corresponde con su modo de ser. Así como fue a la reunión con los árabes, y estoy seguro que los saludó a la manera árabe, y les debe haber dicho que estaban en su corazón, lo va a hacer con los protestantes, con los agnósticos, con todos. Él no está en eso. Y si analizamos lo que hizo y toda la alarma que hubo, es porque en el fondo somos fanáticos. Pero acá no ha pasado nada. Pusieron la estatua de Wojtyla, pero había sido mucho peor poner la cruz. Y eso lo dice hasta un pastor protestante: "Yo estuve en contra de que se pusiera la cruz, pero ahora que se ponga la cruz con una parcialidad del cristianismo y no todo, me parece peor". Pero de ahí a que se termine la laicidad, que se anime Tabaré Vázquez a mover una pieza en esto que realmente duele, no. Y no porque sea bueno, los agnósticos somos muchos. Con este Gobierno la laicidad no corre ningún peligro.

 

Que las juzgue Dios

¿Ud. está a favor de la despenalización del aborto?
Completamente a favor. Y en este momento además, gozosamente a favor, porque con la droga llamada Misoprostol, el aborto terminó. Lo que hay que hacer es difundir esa droga, que las mujeres y todo el mundo sepan eso, y se acabaron los aborteros, las muertes por mala cirugía, se acabo todo. Toman cuatro pildoritas, se introducen tres en la vagina, y abortan naturalmente, sin ningún riesgo y es infalible. Es como sacarse el dolor de cabeza. Dejo de ser un problema social. Que los católicos y las mujeres hagan lo que quieran. Sí es un pecado que las juzgue dios y las castigue. Pero desde el punto de vista social, la tecnología terminó con el problema. Bueno, pero además no me explico cómo son tan burros los que están en contra, que le han hecho una publicidad a esta droga como no se ha visto nada igual. Tengo ganas de comprar una caja para tener acá, para darle a alguna chiquilina que vea preocupada. Porque, ¿saben la tragedia que es para una chiquilina esa situación? ¿Y para una mujer, que no sea dueña de su cuerpo? Es algo inadmisible. La Iglesia tiene esas cosas espantosas. Cosas que no deberían, que no toleren los anticonceptivos, que no toleren el preservativo cuando es la única manera de evitar el Sida. Y que sigan diciendo que no sabiendo que se infecta la gente. Además no tiene nada que ver con la función religiosa Desde el punto de vista metafísico el condón no existe. (Risas)

 

BOTNIA

Finlandia es el país menos polucionado del mundo. Y hay cinco fábricas como la que Botnia pondrá acá. Ellos tienen el mismo tamaño que nosotros, solo que una parte está en el Polo, y es una zona inhabitable. Así que donde están esas fábricas debe ser una zona como Tacuarembó. Y hay cinco y es el país más limpio del mundo. La inversión de Botnia es la perfección. Ningún país del mundo puede estar más contento con una inversión, que la de los mil y pico de millones de dólares esos, que es el equivalente a cuatro años de inversiones en el Uruguay. Si no agarramos eso estamos locos.

 

 

perfil

 

Tiene 82 años y nació en La Aguada. Cursó Primaria y Secundaria en Liceo Francés, -salvo cuarto año, que lo hizo en el Dámaso Larrañaga- y preparatorios en el Vázquez Acevedo. Después ingresó a las facultades de Derecho y Humanidades. En esta última estudió literatura, ya que seguía a Paco Espínola y a Bergamín. Fue bancario en el Banco Central y periodista desde chiquito. Tiene una hija y tres perros, de ellos la mimada es Lulú una bóxer "que merece ser miss Uruguay, una belleza".
No sabe cuantos libros escribió, 18 o 20. Su preferido: Artigas y el caciquillo. Llena medio diario El País cada domingo con su Producto Culto Interno. Y ha logrado calentar a un pueblo con sus opiniones.
Hincha de Peñarol confeso, manifiesta no tener más remedio que decirlo porque lo delata su "rictus de tristeza".

 

 

 

 


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