GRACIELA BIANCHI, DIRECTORA DEL BAUZÁ:Hay una pequeña burguesía de burócratas mediocres que no quieren bajarse de los autos oficiales.Por Jorge Lauro Y Alfredo García

publicado a la‎(s)‎ 26 feb. 2012 13:59 por Semanario Voces
 

 

 

 

Vive a pocas cuadras de la casa presidencial de Suárez y cerca del liceo de sus amores. Allí nos recibió a las cinco de la tarde y nada de lo planificado resultó. Íbamos con el tema de la  educación y terminamos hablando de política con esta frenteamplista de las primeras horas, que no tiene ningún prurito en decir lo que piensa, y corta grueso, muy grueso. Es independiente, pasional y va de frente. Esta entrevista es una cachetada para la interna de la fuerza política que gobierna el Uruguay.

 

¿Sos muy temperamental?                                                                Soy  una persona que parece ser impulsiva, pero no lo soy. Soy muy aguantadora, muchísimo más de lo que la gente piensa. No recuerdo haber explotado sin haber pensado en los últimos 15 años. Todo lo que dije, lo dije en el acierto o en el error, pero razonando.

 ¿Tenías expectativas de que hubiera cambios con el nuevo gobierno de Mujica?                                                                            Los frenteamplistas que somos éticamente de izquierda, siempre tenemos esperanzas. Dudaba, no por Mujica, lo digo honestamente. Se lo dije a él personalmente cuando nos reunimos: “Creo que usted es una persona con la cual tengo muchísimas discrepancias, pero que no tiene precio. Es la única persona que no tiene precio que yo conozca. El problema es la gente que lo rodea. Usted quiso el poder, no por el poder mismo, sino para tratar de querer hacer algunos cambios con la mejor intención y después se dio cuenta de que tenía que transar demasiado, y demasiado cerca”. La verdad es que sabía que iba a haber problemas con la gente que rodea a Mujica, de eso estaba convencida. Incluso, lo hubiera votado antes como senador. Nunca lo voté, porque nunca me gustaron las personas que lo rodeaban. No pensé que se iba a borrar, de un plumazo, de la forma en que se borró, todo lo que había hecho la administración anterior, que no era del todo buena, ni mucho menos.

La Ley de Educación no te gusta nada.                                           No, la derogaría mañana mismo. Pésima ley, ya lo he dicho y no quiero aburrir a la gente, pero desde el punto de vista jurídico tiene inconstitucionalidades graves, y lo que es peor, es que institucionalmente no tiene cosas buenas. Crea una superestructura impresionante, que no funciona. El 80% de la ley no funciona. El que diga lo contrario, miente. No funcionan los Consejos de Participación, ni la Comisión Coordinadora. Es una superestructura demasiado burocrática. Me preocupan mucho “las pasadas de factura”, que ya las viví en el primer gobierno frenteamplista, donde predominaban el Partido Socialista y la Vertiente, y tenías que  pertenecer a esos sectores porque si no te necesitaban mucho, no tenías chance.

¿Estuviste en el Codicen?                                                                 Estuve dos años (2005 y 2006) en Secundaria, como Prosecretaria General. En diciembre de 2006, le había dicho al Consejo de Secundaria que me iba porque no estaba de acuerdo en cómo se estaban haciendo las cosas y alguien -no sé quién fue- me propuso tomar la Secretaría General del Codicen.

Ahí estaba Yarzábal, que no era ni socialista ni de la Vertiente. , es del MPP, de la línea moderada, según él.

Y estaba Fernández Val.                                                                         Fue asesor de él, nunca entendí por qué; creo que se lo pusieron. Me propusieron como Secretaria General, obviamente que no me votaron porque no era socialista ni de la Vertiente y votaron a la que entonces era Secretaria Administrativa y la pusieron como Secretaria General, y está hasta ahora. Y a mí me pusieron como Secretaria Administrativa. Me preguntaron si aceptaba igual y le dije a Yarzábal que no era leal a las personas que me asignan, sino a los cargos, y que esos cargos son lugares de militancia, sin panfletos. No iba a operar para nadie y así intenté moverme. Fue difícil, pero se pudo articular para que hubiese un vínculo más o menos adecuado; pero no se hizo absolutamente nada. Se aprobó la Ley de Educación, se discutió la implementación, pero en el resto no se hizo absolutamente nada.

¿Participaste de la transición?                                                       Armamos una Comisión de Transición. Me pareció que era bueno que la administración frenteamplista que venía tuviera claros los problemas que nosotros habíamos podido resolver, qué negociaciones habíamos alcanzado. Llegaron, se instalaron los consejos -Corbo todavía no estaba-, y se dijo: “Acá esta el estado del alma”, y la respuesta de Nora Castro, de una manera bastante despectiva, fue: “No nos importa lo que hicieron en la administración anterior”.

Nora es medio dura.                                                                  Medio, si la miras con un ojo solo. Yo puedo discrepar con todo el mundo, porque a Yarzábal le dije siempre lo que pensé, si entendía que algo era muy grave, iba al despacho de él. Él sabía que yo puñaladas por la espalda, no, al contrario. Si la veía venir, advertía, no por la persona, sino por el cargo. Era una persona con la que se podía hablar. En este Codicen la situación era bastante insoportable. En primer lugar, no se puede borrar de un plumazo en  la educación, nunca, y menos Frente Amplio con Frente Amplio.

El presidente José Seoane venía de la Universidad.                         Con Seoane fui muy franca, cuando le entregué la renuncia personalmente. Seoane es profesor de Filosofía egresado del IPA, pero siempre se dedicó a la Universidad y todos sabemos qué se necesita para ser Decano y ser Rector en el Uruguay… decirle que sí a todos los sectores. Ahora, antes no. Seoane es una persona sin carácter, sin autoridad, totalmente atado a lo que Nora Castro le indicaba. Estuve dos meses y poco, pero la situación sigue. Yo avisé que no era independiente porque la persona que es obsecuente, nunca puede ser independiente, porque el ser independiente no es solamente no ser sectorizado, es ser independiente en su cabeza. Ahí dije: “Hasta acá llegamos”. Hablé con gente del Frente dentro del MPP. No pertenezco a ningún sector, pero es evidente que tengo más afinidad con los llamados sectores moderados. Soy moderada en el “cómo”, no en el “qué”.

Dicen que a vos te respalda Danilo.                                                Danilo lo dijo públicamente en el Canal 12, me quedé helada. Nunca había hablado conmigo antes. Salió esa cosa rara ahí, que salí enseguida a decir que le agradecía, pero que no iba a ser botín de guerra del enfrentamiento que tenía con el MPP y con Lucía Topolansky.  Astori es muy peculiar, no es una persona que tenga una idea muy clara de que haya  que respaldar a una persona. Está muy ensimismado en el tema de la Economía. Lo conocía de la época  de cuando era secretaria de Germán Araújo, en el segundo período. Era secretaria de Democracia Avanzada -siempre independiente-, trabajé tres años ahí y me fui del Parlamento porque olfateaba que los de izquierda tenemos…

¿No esperabas que fuera así?                                                             Exacto. No esperaba tampoco grandes cambios económicos, ni me interesaban. Las personas que somos éticamente de izquierda tenemos que vivir bajo el precepto de que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Parece una cosa muy simple, pero que dice mucho. Fue terrible. Lo vi desde antes, no se fue totalmente firme en la defensa de Germán.

Quizás hablaba demasiado.                                                                       Molestaba. Cuando yo era secretaria, teníamos pocos legisladores y a veces teníamos que recurrir a personas de la oposición para que me dieran los materiales, porque los nuestros no los daban. Ahí empecé a desilusionarme. Tenía tres años más de cargo y me fui porque cuando cayó Democracia Avanzada, fue un desparramo de personas, de principios, de valores; surgió la miseria humana. Me fui del Parlamento. Ganaba muy bien y trabajaba mucho, porque era la que coordinaba a todos los asesores. Siempre tuve principios, en el acierto y en el error, y me fui. Le dije a Jaime Pérez que me iba, y me dijo: “¡¿Cómo que te vas?!, ¿adónde te vas?”. Le respondí: “Me voy porque voy a terminar en la derecha. Los conozco demasiado de adentro y quiero seguir siendo de izquierda”. Y volví al liceo. Mejor dicho, tomé por primera vez la Dirección del liceo.

¿Cómo era trabajar con Germán?                                                        Muy interesante, pero difícil; era muy firme, muy pasional, muy impulsivo. Trabajé bien, porque yo tengo carácter y más o menos nos nivelábamos bien. Él me respetaba mucho, pero no era fácil. Una gran pérdida para la izquierda.

 Como que no se lo reconoce.                                                             Se olvidaron muchos nombres.

Sí, pero él tuvo un rol...                                                               Fundamental. Tenía virtudes y defectos, como todo el mundo. Fue la voz de una generación y los que tuvimos una libertad de mentira, no caímos presos, pero era una farsa, pudimos sobrevivir gracias a  Germán, todo lo que hizo por los Derechos Humanos. Y no es inocente el olvido de Germán. Estuve mirando en Youtube un video de una entrevista que le hizo Néber Araújo a Seregni, y era brillante lo que decía de los Derechos Humanos, y al General Seregni nadie lo nombra. Se empezó con Germán; a Juan Pablo Terra y al General Baliñas nadie los nombra. Tengo en el escritorio la foto de cuando se fundó el Frente en el Parlamento y miro las personalidades que estaban ahí y después comparás con el acto lamentable del otro día y me dieron ganas de ponerme a llorar. Cuando enfocan la mesa política, creo que hemos retrocedido en cuanto al nivel de personalidades que están, pero que no tienen lugar.

 ¿Qué pasó?                                                                                             Pasó lo que Martha Harnecker nos advirtió la última vez que estuvo en el Paraninfo de la Universidad, en el año 2004. Nos dijo: “¡Ojo! No cometan el mismo error que los nicaragüenses. No se entusiasmen con los cargos, con los viajes, con los autos oficiales, con los sueldos”. Hay como una pequeña burguesía de burócratas bastante mediocres que no quieren volver al 106, a la Playa Ramírez, ni a veranear en Las Toscas, ni bajarse de los autos oficiales y quedarse sin choferes. Es una lucha descarnada por el poder, pero por el poder en el sentido más bastardo de la palabra. El Presidente quiso el poder porque pensó que podía hacer algo. Estas “majugas” quieren el poder para defender una situación de privilegio personal o para pasar facturas políticas de antes, de durante y de después de la dictadura. Es impresionante, hay operaciones feroces contra compañeros.                                                                                Días atrás, Daniel Castro, del Canal 4, me hizo una entrevista y me preguntó cómo era mi relación con mis compañeros. En realidad, la palabra compañeros cada vez la puedo usar menos. 

¿Solo en el Bauzá?                                                                               En el Bauzá, porque además, se juzga a los demás por debilidades propias. A una persona que pretenda aportar algo la apartan, porque no vaya a ser que les haga sombra, no vaya a ser que consiga algún cargo. El acto del otro día, escuchar el lamentable discurso de Brovetto… quisiera saber quién lo respalda.

Tabaré.                                                                                              Sí claro. Decir que estamos divididos por culpa de la oposición, cuando en realidad, falta que andemos a los balazos… Y eso se juntó con algo que leí, que el 70% de los frenteamplistas no se considera sectorizado. Empiezo a ver los movimientos para la elección del presidente del Frente y veo que son siempre los mismos, que siempre dicen las mismas cosas, que siempre defienden sus espacios de poder. Creo que estamos en un riesgo claro de perder las elecciones y a mí no me importa decir que no estoy dispuesta a considerar a Tabaré Vázquez como al Mesías para que nos salve. O nos reformamos internamente, pero de verdad y nos dejamos de descalificaciones, y discutimos realmente desde el punto de vista ideológico, o yo tampoco estoy dispuesta a  seguir para ganar las elecciones… ¿Para qué?

¿El gobierno como un fin en sí mismo?                                           Sí, el objetivo de todos es el gobierno, pero ¿para qué? Entiendo que estamos en medio de una situación económica muy favorable y respeto profundamente al equipo económico, y creo que Astori, días atrás, tuvo la honestidad intelectual de decir lo que todos sabemos y nadie lo había dicho: “Estamos gobernando con las leyes de Lacalle”, bueno, no nombró a Lacalle, pero estamos gobernando con esas leyes. Nos está yendo bien y no creo que sea de derecha.

Hasta Marenales salió elogiando al equipo económico.   Marenales lo que tiene de bueno es que no tiene filtro, sabés que lo que dice es lo que piensa esa corriente. Creo que salió en forma irónica, cuando dijo que gobernaba el equipo económico. Estratégicamente es el mejor equipo económico que podíamos tener. No entiendo de economía, pero leo mucho y veo que tenemos condiciones externas favorables, pero acá se saben administrar. Es un equipo serio, son coherentes, no se comen las “eses” cuando hablan, y ya a esta altura es mucho. Creo que los sectores que lo combaten dentro del Frente, deberían arrepentirse, porque si tenemos un coletazo de la crisis (que, seguro, lo vamos a tener), estamos más blindados que otros para enfrentar las dificultades. No quiere decir que esté de acuerdo con esto, es evidente. Tampoco me puedo permitir vivir bajo todo el Muro de Berlín, como la gente que se quedó abajo. Hay que volver a replantearse ideológicamente un montón de cosas, y replantearse desde el punto de vista económico a ver cómo acumulamos fuerzas. Yo tengo una tesis de que los períodos de transición en realidad no existen. Toda la vida es una transición, esa es la historia. El que ahora estemos gobernando con leyes que son de cuño neoliberal está marcado por la coyuntura, es lo que podemos hacer. Lo que no podemos perder son los principios, y estamos perdiendo los principios, porque no nos estamos manejando con ética de izquierda.

¿No se abandonaron principios?                                                 No voy a decir ahora que me mintieron porque yo quería romper con el Fondo Monetario Internacional, no quería pagar la deuda externa, quería hacer la Reforma Agraria, no porque no considere que hay que hacerlas, sino porque históricamente en este momento no podemos. La izquierda no ha hecho un estudio serio (sí Gerardo Caetano), de lo que significó la caída del socialismo real, porque para el Partido Comunista anterior, al que se le cayó todo, todavía están en estado de shock, el actual Partido Comunista está debajo de los escombros del Muro de Berlín… no se dieron cuenta de que cayó. El resto de la izquierda feliz. “¿Vieron? Les dijimos que pasaba todo eso que pasaba y ustedes no nos creían”. Sin darnos cuenta de que desde el punto de vista de una perspectiva histórica, la caída de la Unión Soviética significó un retroceso (no por lo que era la Unión Soviética, porque obviamente que fue una macana lo que quedó, fue la mugre, lo peor), desde el punto de vista ideológico tenés que planteártelo como 500 años para atrás y empezar a analizar otra vez el papel del Estado, de la clase obrera.

Tampoco hay un estudio de clases en el Uruguay de hoy.                A ver, la izquierda en este país no es más del 30%, dejémonos de jorobar, y el resto son votos prestados que se van para un lado o se van para el otro y no nos estamos dando el lugar, ni siquiera aquellos que tenemos la izquierda en el ADN. Lo advertimos en las elecciones municipales, ese 14% éramos todos frenteamplistas.

¿Vos votaste en blanco?                                                                    Voté anulado, ni siquiera en blanco, para que no fuera para la mayoría. Para mí era un problema de principios. No tenía nada contra Ana Olivera, ahora sí. Pensé que era un candidato y el sábado de mañana cruzo la plaza de Santa Lucía, mi hijo me dijo: “Vamos a tener que votar a otra” y no… pará, no seas malo, hay un límite, y no nos dieron bolilla. La última oportunidad que tenemos de demostrar que realmente queremos cambiar internamente es cómo vamos a manejarnos con la elección del presidente del Frente. Si vuelve a ser una componenda de grupos -yo voy a seguir siendo de izquierda- me tengo que preguntar si la izquierda está en el Frente. Obviamente que no tengo nada que ver con Asamblea Popular. Cómo se elija el presidente para mí es una bisagra. Estamos todos muy cansados  los frenteamplistas de a pie. 

¿No necesitará el revolcón de perder una elección?                    Como profesora de Historia, te digo que los gobernantes necesitan sacudones de los pueblos, que son más hábiles de lo que los gobernantes se piensan. Los sandinistas ganaron por una revolución y perdieron por elecciones. Y lo que hay ahora es un esqueleto, da hasta vergüenza. Me dolería enormemente, porque significaría el retroceso, pero creo que para los burócratas que están encaramados en los cargos de gobierno (ni siquiera del poder, porque este está en manos de las mismas multinacionales, los mismos países, las mismas familias), si no reaccionan antes, sí. Barrer debajo de la alfombra ya me tiene cansada. A esta altura me considero frenteamplista por el Presidente y por el Vicepresidente, porque he tenido conversaciones mano a mano con ellos a nivel personal. El resto… ¡por favor! Es una cosa que tenemos que aprender a trabajar realmente en equipo, en colaboración. ¿Somos frenteamplistas o no? Yo fui Directora del Liceo Bauza, complicada, rebelde, peleadora, con blancos y colorados, que sabían que yo había renunciado al pase en comisión de Democracia Avanzada. Y ellos nunca me molestaron. Yo hablaba con Williman sin problemas. La derecha administra el Estado de otra manera, claro que también embolsa de otra manera. Pero yo, ante una situación económica favorable, y por otro lado una desinstitucionalización del Estado y el riesgo de la República, prefiero la República y la institucionalidad. Al revés no da resultado; ya está probado.

Hay muchos que han hecho de la política su razón de vida. ¿Dónde están Nicolini y Mario Areán? Si selecciono el personal, según las agencias de colocación (sector político), sin importar la formación técnica, tengo: obsecuentes o mediocres… son dos caras de la misma moneda. Se nos respetaba mucho más a los opositores con formación, que discutían con los gobiernos de derecha en educación, que ahora. He visto la creación de cargos de confianza para compensar la famosa equivalencia de los sectores.

Parecía que Mujica iba a poder romper con eso. Sin embargo, no.                                                                                                         Yo entiendo que tenga que negociar y tranzar con su propio sector político, son las reglas del juego, pero no podés poner de Presidenta de Secundaria a Pilar Ubilla, egresada de la vieja Comisión Nacional de Educación Física. No tiene preparatorios, ni formación docente, ni nada. No tengo nada contra ella, es macanuda, pero mi mamá también. No se puede poner de asesor a Diego Piccardo. Está bien, estuvo en la toma de Pando, son compañeros, pero no es docente y está a cargo de proyectos docentes. ¡Estamos todos locos!  Fernando Tomeo. No le conocemos la voz, ni como consejero de la UTU. Cuando me enteré de que lo pusieron en Secundaria, me enojé con Luis Garibaldi: “Entregaste Secundaria”, le dije. Era evidente que iba a reventar.

Vos conocés la Enseñanza, pero eso ocurre en todos lados.           En todos lados. La gente que me manda mails, me llaman por teléfono, y me dicen: “Menos mal que usted dice determinadas cosas”, de todos lados me dicen: “No afloje”. Yo no soy Juana de Arco, el día que me aburra, me voy. Lo que estaba pasando en el Ministerio de Vivienda, se serrucharon el piso entre los propios compañeros. ¡Estamos todos locos! O cambiamos o... pero eso es muy difícil porque es la naturaleza humana, pero las señales las tiene que dar el Gobierno. El Estado social del derecho tiene que ser un Estado docente y dar el ejemplo de ahí para abajo, y cómo hemos desilusionado a posibles votantes blancos y colorados. Vos a la gente la ganás con esas cosas, no con grandes discursos. De las cosas que prometimos, esas que podemos cumplir, vamos a cumplirlas. Si vos toda la vida dijiste: “Vamos a romper con el Fondo Monetario Internacional”, Tabaré Vázquez hoy no podría ser un consultor  de ese organismo. No seas malo. Esa sacámela. Esa es de arriba.

Le podés pedir que vuelva, lo tenés acá en el barrio.                                             Yo no, días atrás en el programa de Castro, le caí. Yo quemo las naves, porque hay mucha gente que dice esas cosas pero que no tiene las posibilidades que yo tengo. Porque tengo facilidad de palabra, tengo carácter  y si tengo que comer arroz blanco, no tengo problema.

¿Es viable cambiar al Frente?                                                                                 Pienso que sí.

¿Cómo?                                                                                                                        Hay que hacer una convocatoria de los independientes. 

¿Convocatoria de qué?                                                                                        Para empezar, a caminar como una corriente de opinión. Lo que el Frente era de movimiento. Estoy escuchando mucho a Seregni de nuevo. Ahora ya aprendimos. Cuidado que el movimiento no se transforme en un partido político. Que sea un movimiento y que tengamos posibilidades de incidir, porque si el 70% no está sectorizado, vos me estás eligiendo al presidente del Frente. Yo no tengo posibilidades de hacerlo. Me han dicho muchas veces: “¿Por qué no se acerca al Frente?”, y ¿qué hago, voy a la calle Colonia y toco el timbre?

¿Las redes no lo intentaron?                                                                                  Se intentaron las redes Estoy en dos o tres redes, pero alguien tiene que pegar un golpe fuerte en la mesa, porque en las redes empezamos a discutir: “Fijate que fulano en el año ’72 estaba con los bolches”, entonces siempre terminamos siendo aldeanos. Somos una aldea y siempre terminamos en el chiquitaje. Somos absolutamente mezquinos en eso, no sé qué nos pasó. No le echo la culpa a la dictadura. ¡Basta por favor! Creo que nos achicamos como pueblo de intelectuales, y eso no es inocente. En las redes estamos en esas discusiones. A veces aparece alguien que se puso a estudiar el papel del Estado, en qué se equivocó Lenin... tampoco. Eso es para otro momento. Hay que hacerlo más orgánico. Habría que hacer una convocatoria, que se instalara una mesa, que empezara a convocar, porque la gente está desesperanzada y si no quebramos la desesperanza, nos vamos al diablo. La gente ya está en eso de: “Son todos iguales”.

¿No pasa lo mismo con el movimiento sindical?                                                   Yo veo cómo se desafilia de los sindicatos la gente del Bauzá. Cuando insisto que los sindicatos no tienen que estar en el Estado, lo digo por el Estado, pero también lo digo por los sindicatos. Van a terminar dividiendo al PIT CNT. Ya sabemos lo que piensa la población del PIT CNT. Se les desafilian. Hay miles de votos en blanco. No les quiero pegar, tengo compañeros. Tengo mucho más afecto a gente en los sindicatos que en otro lado, pero no se dice por ejemplo, para los representantes docentes cuántos miles de votos en blanco hubo... ¡ganaron los votos en blanco! Hay que leer esas cosas.

 Hay mensajes que no se quieren ver porque perdés parcelas de poder.
Exacto. Quiero pensar que es posible. Una solución puntual no tengo. Hay que refundar al Frente, con lo cual hay que sacar a todo este chiquitaje, ahora; que vengan otros a ver si son iguales, mejores o peores. Hay una cuestión de género, que empecé a manejar. Nunca lo dije porque yo no soy feminista y me aburren los discursos de las mujeres y los hombres, pero hay una cuestión de género. Esta es una sociedad completamente machista y misógina, lo he sentido mucho, con mi carácter. No se olviden que soy escribana, abogada, estoy en los Juzgados. Yo soy de la calle, de trillarla, no soy de escritorio. Y es bravo. Hay una cuestión de género. Si, por ejemplo, miramos al PSOE, ¡o el PP!, y tienen cuadros que son mujeres. En cambio, acá te ponen lesbianas o ridículas, no sea cosa que se demuestre que las mujeres somos más capaces que los hombres. Lucía Topolansky dice que no está de acuerdo con la cuotificación, porque ella es una prueba de que las mujeres pueden llegar. Ella llegó porque es la mujer de Mujica y se lo dije a ella públicamente. A ella no la votaron; en consecuencia, callate la boca. Ella no está de acuerdo con la cuotificación; yo tampoco, pero la experiencia en el mundo es que empezás con la cuotificación y después...Yo nunca pasé de secretaria. ¿Por qué? Tengo dos defectos. Ser independiente y soy mujer.

¿A vos te parece que es viable esa refundación?                                              Sí, debe ser viable.

Es un grupito nuevo. Surge uno, surge el otro.                                                          Ese es el riesgo, pero ya aprendimos. 

Ahora hay 18 grupos para entrar al Frente y que, más o menos, son cuatro cada uno.                                                                                                              Está bien, pero los liderazgos no se inventan. Creo que lo que se necesita es que aparezca algún líder, hombre o mujer, que interprete lo que la gente piensa. Esa es la definición de líder. Ya está molestando el  tipo de liderazgo de Tabaré Vázquez. Claro, las clases medias y las clases medias altas que nos prestaron el voto prefieren toda la vida a Tabaré Vázquez y no a Mujica, por las razones que todos sabemos, pero ya nos está cansando. ¿A qué estás jugando, viejo? Lo que no le puedo perdonar a Tabaré Vázquez -que se haya retirado de la vida política, ya sabemos que él va y viene; son estrategias que no me gustan pero él debe de ser más vivo que yo seguramente, por eso llegó a Presidente y yo soy Directora del Bauza-, y no me gustó, es que ahora se haya negado a ser presidente del Frente. Yo era capaz de bancármelo, a pesar de que tengo serias discrepancias con su estilo, pero creo que era una persona que tenía liderazgo suficiente para poner un poco la casa en orden y decir que no. Yo lo sentí como un desprecio, y no soy la única. Hay que hablar con la gente. Hablo con mucha gente al cabo del día, tengo 400 profesores, miles de funcionarios, cuando actúo como escribana, como abogada, etc. Trabajo 12 horas por día. Creo que hay puntos de inflexión y este es el definitivo. De eso estoy convencida. Este es el momento, porque si sale un presidente que siga al establishment de cuarta que tenemos, esto no cambia. Ahora, creo que es viable, el problema es que es difícil ahora luchar contra los compañeros que están encaramados en los cargos. Antes nos resultaba más viable, porque estábamos todos en el llano. Ese es el riesgo más grande. Te bloquean permanentemente. Yo lo he intentado. He hablado dentro del Frente con dirigentes de todos los sectores, me he movido mucho, y a la sordina.

¿Otro tipo de intriga palaciega?                                                                             Y... no tenés otra. Cuántas veces dije en los consejos: “¿Estamos en dictadura?”. Cuando tenía líos con Rama... y los tenía todos los días, iba al Codicen y le decía algo y él te decía: “Hágalo”. Pero tenía un proyecto. Vos tenés que tener algo de alternativa, aunque sea una pavada o te parezca que son cosas chicas, por algo hay que empezar, todo crece desde el pie.  Por eso aparece una directora que dice: “Hay que apuntar a la disciplina, hay que hacer cursos de compensación”. Parece que fuera Varela. Ese es un escollo que no lo teníamos antes.

Pero no lo tenía el movimiento sindical tampoco, porque se manejaba de otra forma y ahora hay una camarilla de gente que no quiere largar.    Insisto, ideológicamente, hasta que no se rompa esa alianza político-sindical que está encaramada en el Estado, esto está trancado. Lo que no veo es voluntad política de quienes están en la dirigencia como para hacerlo viable lo más rápido posible. Ahora salió Lucía Topolansky diciendo que quiere una Constituyente. Me muero del infarto si tocan la Constitución, no sabemos redactar ni una ley. No porque a mí me guste esta Constitución, a pesar de que es bastante buena, sino por los disparates que podemos llegar a hacer. Pero ella lo dijo claramente: “Porque las cifras no nos están dando bien”. ¿Vamos a hacer lo que hizo la derecha en otro momento? Cada vez que no podían resolver un problema, cambiaban la Constitución. ¿En eso también vamos a hacer lo que siempre cuestionamos?

El gran problema es la ausencia de participación de la gente.                              Está todo el mundo desesperanzado. ¡No sean malos!

Si los votos en blanco en los sindicatos y en las ATD, y en la Universidad son mayoría y sigue encaramado un grupito, nosotros somos unas ovejas que en definitiva nos merecemos lo que tenemos.                                                                                 Somos. El viejo refrán de mi abuelo antifascista italiano, que vino acá en el 25, era que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Yo lo vivo en el Bauzá, que es un micromundo, que es como una pequeña ciudad. Hay ciudades del interior que tienen menos población que el Bauzá. Veo a los profesores muy desanimados. Cuando llegué, estaban “planchados” y empecé: “Yo los respaldo, acá no se va a perseguir a nadie porque tengan muchos insuficientes”, porque se les bajaba el puntaje a los que tenían muchos insuficientes. “Con creatividad, vayan para adelante. No me pidan permiso”. Y ahora tienen un entusiasmo los tipos. Quisiera que los demás vieran ese entusiasmo.                                                                                                           Hay un discurso que viene de Primaria -por eso a Luis Garibaldi un día lo voy a matar, a pesar de que éramos amigos, pero es uno de los burócratas que se ató al cargo-. Ellos son una baldosa, 20 x 20; con todo respeto, porque quiero mucho a los maestros, porque yo soy producto de la Educación Pública, pero Primaria se paró hace 50 años, las maestras le tienen pánico a la Directora, pánico a la Inspectora. En el sindicato, Luis Garibaldi y Florit fueron 15 años dirigentes hombres y todas las gallinas… yo discutía mucho con Florit y le decía “¿Vos te crées que yo soy una gallina tuya de Magisterio que andan atrás de ustedes, como atrás de los gallos? No, conmigo no tenés suerte”. Y Primaria es una pirámide de poder muy similar a una pirámide militar. Primer ciclo año 2010: 43% de repetidores en primer año. Tendrían que haber repetido arriba del 70%, pero flojo, capaz que el 80%. ¿De dónde vinieron?

De primaria.                                                                                                              A mí me llegó a decir la asesora docente del período anterior, Norma Quijano, que en enero y en febrero desaprenden. ¿Me estás tomando el pelo? ¡Cómo que desaprenden! ¿En enero y febrero desaprenden? Algo ustedes están haciendo mal. Lo que pasa es que el Uruguay es: la bandera, el escudo y Primaria. Hay que deslindar la Primaria. Hay una especie de competencia de la misma manera que hay una competencia entre maestros y profesores y hay una competencia entre profesores y universitarios, que nos está matando.

El 70% de los alumnos de Primaria deberían de haber repetido. ¿Ese es un tema de Primaria o es un tema del material que llega a Primaria?             Es un problema de un Estado que por ahora es benefactor y tendría que ser de bienestar. El Estado tiene que exigir, tiene que obligar cuando los padres no cumplen. Así lo hicieron los europeos. Los suizos te van a buscar con la Policía Montada, si no van los chiquilines a la escuela.                                               Después, hay un gran problema de formación docente, que para mí es muy grave. Si me preguntan cuál es la solución, no se me ocurre.

¿Los CERP no fueron una buena idea?                                                                  Es muy buena idea, el problema es la formación de los formadores. Vamos a tener que recurrir, gastar la plata que hay para mandar gente al Exterior y traer gente para acá, para formación de posgrado, porque la formación docente no existe. Los CERP son una buena experiencia, el problema es el nivel académico. Nosotros no tenemos buenos formadores, ¿cómo vamos a formar buenos docentes? Esa es una política de shock que hay que hacerla rápidamente, para que salgan mejores maestros. Pero hay otro problema, al haber trabajos mejor remunerados, la gente no hace formación docente. Vamos a ser honestos, la gente de los sectores socioculturales más bajos son los que más entran a estas carreras.

 La Universidad es todo un tema, ¿no?                                                                Uno de los bloqueos más grandes que tiene la Ley de Educación es que la Universidad está afuera, se erigió en gendarme de todo lo demás, y es un desastre. Se los dije varias veces: “Tendrían que implosionarlos, con ustedes adentro, y empezar de nuevo”. Ellos se erigieron en jueces y gendarmes de todos los demás. ¿Y Ustedes qué nos van a enseñar a nosotros? No entendí nunca que cuando la izquierda gobierna al país, por qué no nos podemos entender de otra manera con la Universidad, la ANEP… porque claro, la ANEP era de derecha y la Universidad de izquierda. Pero ahora son todos de izquierda, teóricamente. Sin embargo, las discusiones en la comisión ANEP UDELAR, no las resistí. Fui a dos o tres sesiones y le dije al Presidente: “Mande a otro, porque acá se va a armar”. Teníamos que depender y seguimos dependiendo -hay que leer la ley-, de acuerdos entre el CDC del Codicen y el CDC de la Universidad para, por ejemplo, instalar el Consejo de Formación Docente. En primer lugar, eso es inconstitucional, porque la competencia de un Consejo Desconcentrado se fija por ley, no por un acuerdo “entre gallos y mediasnoches”. La Universidad nos tuvo meses de rehén, y como Yarzábal era universitario, negoció y se salió como se pudo. Estas cosas, para empezar a corregirlas, hay que decirlas y hay que discutirlas. Hay que terminar con los descalificativos. Señores, sentémonos a discutir claramente por qué. A ver Rodrigo (Arocena), ¿qué te pasa? ¿Por qué tienen esa camarilla? ¿Qué tienen con nosotros? ¿Seguimos con la ley del 35? ¿Seguimos con Grompone y Vaz Ferreira? Tenemos la misma discusión. Tenemos que empezar a decir las cosas y que no te consideren traidor porque las digas, y crear los ámbitos de discusión. No discutir por la lata de engrudo, porque ya estoy aburrida de eso. Por eso se fueron al diablo los comités de base, entre otras cosas. Pero sí discutir cosas como estas. ¿Qué pasa con Primaria? Y no que Florit se enoje y no me hable porque yo le digo que Primaria es un desastre. No estamos defendiendo chacras personales. Creo que el nuevo presidente tendría que ser una persona que abra la cancha para todas estas cosas.

Este año sos figura en el carnaval, junto a Tabaré.                                      Percibo más allá del carnaval, el apoyo de la opinión pública. Estoy sentada en un restaurante y la gente me dice: “¿Usted es la directora del Bauzá? ¡No afloje!”. La gente para el auto y me dice: “No afloje”. Eso es todo el día. En los juzgados, después que termina la audiencia, los jueces también. Mientras estos viven en una nube, en un cascarón. Se les está cayendo todo a pedazos. Vamos a perder las elecciones.

No se van a perder porque no hay otra opción.                                                Ah, no sé. Yo empecé mi vida cívica con un Bordaberry en el gobierno y la voy a terminar igual. Porque el que no quiera ver que para estas elecciones Bordaberry no, pero que para las otras es un riesgo muy grande de que el balotaje sea con él, es ciego. Agarro a cualquier alumno mío de los 3.646 que tengo y a ver quién sabe quién fue Juan María Bordaberry. Les puedo asegurar que menos del 5%. Lo que digo es que es la persona que tiene mejor imagen pública, no tiene más apoyo, pero sí mejor imagen. Le pasa algo a Mujica por un problema de biología, -como dice Tabaré Vázquez- y se disputan el electorado. En el electorado de Mujica hay muchos que eran del Partido Colorado.

¿Y vos no has pensado en hacer política?                                                       Me están dando bastante manija para que me largue en alguna cosa. No tengo ganas, porque no puede ser una cosa sola, tiene que ser con más gente y no veo que se sumen.

La gente pensante no tiene ganas de meterse en esa máquina de picar carne.                                                                                                                   Pero estamos en un momento político que habría que aprovechar. 

Mujica lo tiene claro eso.                                                                                Clarísimo. Y yo le doy para adelante en ese sentido. Eso yo lo arreglo con la gente. Se enfrentó al Frente. Hay muchas cosas que ahora está largando que yo dije: “¡Lo van a matar!”, sobre todo lo de la UTU.

Si gana la batalla de la opinión pública, después es muy difícil decirle que no. No sabemos si llega a concretarlo o después mete gente que…                                                                                   Lo dije clarito en la entrevista de Castro, los operadores políticos le desarman todo. En este momento, creo que el Frente tendría que refundarse, hacer una profunda autocrítica, sacar algunos elementos nocivos, que los tenemos identificados claramente, y simultáneamente hacer un gran acuerdo político (pero real), para aprovechar el muy buen momento económico que tenemos para fortalecernos y poder realmente ir hacia un Estado social del Derecho. Prefiero no usar la palabra socialdemocracia, porque tiene un montón de otras connotaciones, pero está claro que al socialismo ahora no podemos ir. Están dadas las condiciones y Mujica es un factor de cohesión en ese sentido. Se puede negociar con él, esa es su fortaleza, porque tiene ese origen anarco, pero anarco del Herrerismo, que otros de repente no la tienen.

Es componedor.                                                                                                  Mujica es un gran táctico (como dice Caetano en su libro La política en tiempos de Mujica); no es estratega. Pero si lo rodeamos de estrategas, con esa  ascendencia en la opinión pública muy grande…, pero ya lo estamos dejando desgastar demasiado. Los que se sienten de su mismo sector social, aunque no lo sean… los que creen que son como el Presidente, a esos los sigue conservando, pero a los otros los está perdiendo.                                          Para mí, la figura que sería más apoyable en este momento, porque tiene cabeza de estadista, es Astori, más allá de que yo no soy astorista. Lo que pasa es que Astori está muy absorbido por el tema económico. Pero creo que tenemos que salir de ese redil de siempre. Me molesta el tema de Vázquez como el Mesías. Ideológicamente me molesta. No tengo nada contra Vázquez, pero no puede ser que tengamos que buscar a una persona que además se mete dentro de su casa y no sale hasta que no quiere y no “se moja” (como dicen los porteños), hasta que no quiere y nosotros lo vayamos a buscar. No, eso no es ser de izquierda. No tengo nada en contra de él. No lo conozco. Nunca tuve la posibilidad de hablar con él, pero lo conozco como lo conocemos todos. Creo que lo que falta es que hay que refortalecer el espíritu seregnista del Frente.

¿Volviendo a la educación, qué opinas de Tinetto?                                            Le tengo confianza como nuevo Director General, no se lo llevan por delante. Él es un buen organizador, es independiente, pregunta cuando no sabe y actúa cuando sabe.

¿Qué pasó con el cargo que dejo Oscar Gómez? ¿Está definido?                                                                                      Creo que ahí... me voy a largar a decir una cosa clara, Gómez es un buen tipo, y solamente con el Frente Amplio pudo haber llegado a ser Consejero de Primaria y Subsecretario de Educación y Cultura, solamente por ser del Partido Comunista actual, que tiene más cargos que votos. Es bueno, punto.                                                                                    Ahí fue un movimiento para dejar un cargo libre de Dirección General en Primaria para ver cómo controlan a Florit y a la Consejera electa que es de la misma lista que Florit. Si seguimos así…

¿Hay pocas esperanzas?                                                                                   Y si ganamos las elecciones, las vamos a ganar sin mayoría absoluta y raspando, y para hacer qué… seguir así como hasta ahora. Que siga estando en el mismo grupo económico y la bonanza económica internacional.                                                        Veo que en la izquierda, sobre todo en el tema de seguridad, se está instalando un discurso de ultraderecha, porque que el 70% de la población esté de acuerdo con la baja de la edad de imputabilidad, hay muchos frenteamplistas. Uno capta en la opinión pública el discurso de derecha en gente que se cree que es de izquierda. Todo ese proceso hay que frenarlo.

¿Es posible?                                                                                                       No lo veo. Yo tenía mucha confianza en Constanza Moreira. Sé que cuando un politólogo se mete en un grupo político, la queda. Pero era muy partidaria de ella porque pensé que desde su banca iba a poder hacer mucho, porque un legislador puede hacer mucho políticamente, si quiere.                                  … Largó lo de que el Poder Judicial debe estar sometido al Poder Ejecutivo. Yo pensaba: “¿Qué tomó esta mujer hoy?”. El otro día habló de la educación y dijo que no importa que los chicos aprendan, importa que estén adentro de los liceos. ¿Qué le pasó? Le tenía confianza. Solucionaba el problema de género, es una mujer independiente.

 

PERFIL:

Tiene 58 años, nació en noviembre, o sea que es de escorpio y serpiente en el horóscopo chino. Profesora de Historia, escribana y abogada. Casada, con dos hijos. El mayor, de 32 años, es escribano y el menor, de 31, es arquitecto. Su marido es comerciante. Tiene una cabaña en Santa Lucia y cría caballos de carrera. Se declara frentista independiente. Fue secretaria de Germán Araújo en el Senado. Hace dieciocho años que es directora del Bauza, con algunos cortes, por haber ocupado cargos en el Codicen.

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